lunes, 21 de octubre de 2013

Leyendo en un bar

Un bar cualquiera. En esa hora
amable de la tarde. Huele a serrín y hastío.
El calor del verano detrás de los cristales.
Un camarero, con los brazos cruzados
mira un partido
en el televisor. Una muchacha,
muy joven y muy bella, se detiene
un instante en la puerta. Su figura
se recorta en el aire espeso de la calle.

Sólo un momento. Su mirada
recorre en un vistazo
el local. Noto sus ojos
pasar sobre mi cuerpo abandonado
en el sofá cansado. Ni siquiera
me ha visto. Luego, despacio,
vuelve sobre sus pasos. Y su cuerpo
es nada más recuerdo de otro cuerpo.
El pelo largo y suelto,
lo mismo que si fuera cualquier virgen hallada
en la iglesia del pueblo de la infancia.

Si hubiera sido ella. Cuántas veces
soñé con este encuentro en esos días
de algodón y de copas. No hay amor
capaz de derrotar el tiempo ido.
Vuelvo al libro y releo
los versos de Catulo:
“¿Quién irá a ti hoy? ¿Quién tu belleza
verá? ¿A quién amas ahora?
¿De quién se dirá que eres?
¿A quién besarás? ¿A quién
morderás los finos labios?”

Y más allá de ello, la muchacha
que un instante fugaz
me trajo hasta este bar
el recuerdo perdido de tus ojos.

lunes, 14 de octubre de 2013

Letra para Ismael

Os paso una letra que he mandado a Ismael. A ver qué os parece


Me lo dicen amigos y enemigos:
que tú eres mi único problema
desde que no estás conmigo.
Y se me rompen todos los esquemas,
mi pobre corazón se fue contigo.

Las noches no son ya como eran antes
ni son iguales los bares y las copas.
Sueño contigo y, vaya por delante,
que te imagino con risas y sin ropa,
Tú sabes que eso aún es lo importante.

Jamás se dice adiós mientras que uno
sienta en las manos el calor del otro
o ese fuego de un beso inoportuno.
Y, además, mi amor, entre nosotros
siempre puede haber hambre sin ayuno.

Cuando me echo a la calle, vida mía,
se paran el reló y los calendarios,
las estaciones de tren están vacías,
tu nombre ya no está en el diccionario
y antes de la muerte ya no hay vida.

Por eso, ya lo ves, en mi pecado
quién sabe si hay perdón o solo eso:
el recuerdo de un coche abandonado,
la tristeza y el tedio de los presos,
una cena sin vino ni invitados.

Te espero cada noche a mi regreso
a la cama vacía. Alguna vez incluso
después de haber gastado cien mil besos,
dos millones de abrazos, yo me acuso
de descubrir tu carne en otros huesos. 

Si tú eres mi problema y mi pecado,
quiero escapar contigo hasta el infierno,
pagar mis penitencias a tu lado.
Sin sentencia, mi vida, me condeno
a la cárcel eterna de tus brazos.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Javier Bergia y Emiliano del Río


Vienen días felices. Javier Bergia, el Grande, el hombre que ha dedicado su vida a la canción de autor, el músico magistral, el hombre bueno en el sentido machadiano, saca nuevo disco. Ahí en esas canciones que guardan toda la emoción, la dulzura, la ironía, la ternura del hombre, está, como siempre el aliento de un poeta, de un músico extraordinario. 


Mi amigo Javier saca Punto y aparte y en él, Javier Bergia. Todo está en este disco: sus sueños, ese mundo interior que hace de la poesía un instrumento para la esperanza. Tuve la suerte de escuchar la maqueta con sus canciones. Y me emocionó esa música que parece ajena a todo, siempre por delante de algo. Me emocionó su palabra, la palabra de quien sigue creyendo en la canción como responsabilidad social, como derecho a decir las cosas, como estallido de humanidad para que el hombre pueda seguir soñando.

Quien escuche este disco sabrá de lo que hablo. Tendrá en sus manos un trozo de vida, una vida tan inmensa como es el propio Javier. Compradlo, disfrutadlo, vividlo. No solo merece la pena. Es necesario.

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Con Manuel Cuesta
Y, además, Emiliano del Río vuelve a España. Para mí se trata de una ocasión especial. Conocí a Emiliano en un viaje a Buenos Aires. Una noche unos amigos me llevaron a escucharle a San Telmo, en el Café El árbol. Hablé con él. Escuché sus canciones. Y parte de mi corazon quedó entre las mesas de aquel café, pegado para siempre al corazón de Emiliano.

Cuando volví, fui a buscarle de nuevo. Hablamos, reímos, nos contamos sueños y futuros. Luego Emiliano vino a España. Los que entonces le escucharon quedaron como yo prisioneros de su música, de sus versos.

Es uno de los mejores cantautores argentinos. Y es una de las personas que hacen vibrar el alma con sus palabras, con sus cariño. Porque Emiliano es generoso, leal. Amigo que tiene en sus manos trozos de vida. Estará aquí en noviembre y diciembre. Os adelanto este programa, pero, a medida que se acerque la fecha, iré recordando cada una de ellas, para que los que ya leconocemos nos preparemos para su abrazo. Para que los que áun no lo conocen tengan la oportunidad de soñar a su lado.

De todo lo perdido

De todo lo perdido, de las cosas
que no conservo ya, me gustaría
recordar los momentos en que eras
mi única obsesión. Hace mil años.

Las palabras perdidas en la noche,
la desesperación de madrugada,
el café frío de tantos desayunos,
tus pecados y mis puntos cardinales.

El túnel de tu nombre y el espacio
donde andaban deshechas las canciones
de amor, los versos que no he escrito,
el naufragio de alcohol y cigarrillos.

La sombra entre las hojas de la parra,
tu caminar sin nadie y esos pasos
sonando en los pasillos de pensiones,
las maletas deshechas de la aurora.

De todo lo perdido en el fracaso
de los cuerpos, promesa de otros días
que jamás pronunciaste, las tabernas
del vino peleón, el sueño a solas.

La saliva del labio, el latigazo
de un pecho descubierto y esos dedos
que llamaban a urgencia y medicina
para fiebres y espejo de los ríos.

Para ya no caer en tentaciones,
para ya no vivir, para dejarme
oculto en el recuerdo para siempre
tu nombre que me mata y hoy maldigo.

martes, 1 de octubre de 2013

Días oscuros

Días oscuros, mi amor, los que vivimos.
Perdida ya la lucha, nos dejamos
en medio de la sombra horas felices.
El hombre está perdido en la caverna,
donde la voz ausente nos persigue.

El pan de cada día y la esperanza
es un recuerdo vago de un pasado
en el que fuimos ángeles de fuego.
Para ti, para ellos, en el miedo
ocultamos la sombra. Fuimos niños.

La esperanza de nuevas primaveras
se deshace en los días del invierno.
Salgamos a la plaza, conquistemos
las calles habitadas por el sueño.
Y tú en medio de todo. Inevitable.

Por mucho que lo nieguen los diarios,
estamos junto al mar, tenemos manos
para arrancar la piedra y la palabra.
Un resplandor de auroras se perfila
en la noche amenazada de tormentas.

Que venga hasta nosotros nuevamente
el deseo de ser, la hierba fresca,
el corazón abierto hacia los otros.
No podrán con nosotros. Aún podemos
volver al paraíso y al futuro.