martes, 7 de junio de 2011

Tardes de cine

En la vieja pantalla de aquel cine de barrio
Marlon Brando miraba las piernas infinitas
de Angie Dickinson en un pueblo de Texas
y nosotros sentíamos los cuerpos muy cercanos
lo mismo que si fueran figuras de película
en un technicolor de dramas y de amores.

Yo andaba por entonces persiguiendo tus labios,
intentando atraparte aunque fuera un instante
en la cárcel del pecho. Me llegaba muy suave
el olor de tu cuerpo, el sudor de la tarde, y sentía
el calor animal de tu piel que rozaba
mi brazo en la butaca de un verano cualquiera.

Sabíamos que era imposible no amarte.
Imposible dejar que tu boca se fuera
sin esa sensación del mundo en unos labios,
y la humedad del mar en la saliva tuya.
Y tantas tentaciones que no podían dejarnos
desnudos en la espuma en lo oscuro del cine.

Pero yo, por encima de la carne y la sangre,
sentía que no era más que un pequeño grito,
la soledad de espiga, el torrente de vinos,
el sueño de los versos que nunca habían estado
más allá del cuaderno en el que dibujaba
fugaz un corazón, aquel que te buscaba.

Lenta, muy lentamente, me acerqué hasta tus brazos
y cuando Brando miraba impasible tus ojos
me rendí en tu cintura y supe que ya nunca
podría amar a nadie como te amé aquel día.
Y en mi mano retuve para siempre la dicha
de tus dedos de espuma que aún conservo esta noche.



***

24 comentarios:

Cristina dijo...

Qué hermosas sensaciones se viven siempre en la sala de un cine... Un abrazo.

Antonio dijo...

Mereció la pena esperarte....
Un abrazo
Antonio

CARMEN dijo...

Siempre es hermosa una tarde de cine, con de la persona a la que quieres.
Precioso el poema, mereció la pena esperar.
Un abrazo y buena semana.

Isa. dijo...

Conforme lo iba leyendo, en mi cabeza resonaban los compases de "Las cuatro y diez", de Luis Eduardo Aute.
Muy bonito el poema.
El amor de las primeras veces, de las primeras sensaciones y sentimientos es siempre algo especial.

Un saludo desde Granada :)

Soltando Letras dijo...

Precioso poema con recuerdos imborrables de aquel entonces. La espera ha merecido la pena, no fallas. No se si hablas de la pelicula La Jauría humana, supongo que si, me pudo la curiosidad.

Un abrazo amigo

Miguel Cobo dijo...

Te tomaste unas horas para que el martes pareciera lunes. Un lunes de esplendor en la yerba en los cines de barrio, donde el amor se forja con los sueños de espuma que pasan por tus dedos para escribir la vida.

¡Ma-ra-vi-llo-so!

Zeru Gorriak dijo...

No sabes cuánta falta me hacían estos versos, en estos días que se dibujan interminables entre libros y apuntes. Un placer leerte,como siempre. Un abrazo

Joaquín Pérez Azaústre dijo...

A mí sí que me hacen falta, tus versos y tus abrazos, y todos esos brindis del futuro pendiente.

Un abrazo amigo mío y enhorabuena!!

Carlos dijo...

Da igual leerlo un lunes u otro día. Siempre, siempre acaban tus letras quedandose en algún rincón, en alguno espacio, en el que jamás van a salir. un saludo amigo

Cecilia Alameda Sol dijo...

Es como si estuviéramos en la butaca de al lado.

jaime dijo...

Gracias.

Anónimo dijo...

Me llegaba muy suave
el olor de tu cuerpo, el sudor de la tarde, y sentía
el calor animal de tu piel que rozaba
mi brazo en la butaca de un verano cualquiera....

Gracias
Ana

Hibiscus dijo...

A veces las verdaderas películas se narran desde las butacas. Precioso.
Un beso,
Cristina

LoreVero dijo...

..."fue en aquel cine te acuerdas"? cantaba Aute...y nunca lo olvide, y ahora mucho menos con tu "Tardes de Cine"....
Miles de Besos, Dias Felices....

Anónimo dijo...

sí!!! siempre queda el recuerdo de ese perfume del silencio que daba a esa complicidad....

un abrazo
AFFM

MIGUEL ANGEL dijo...

Ay¡¡¡¡¡¡ que manera de rememorarnos cualquier recuerdo, sensación, que cualquiera de nosotros habremos vivido en las salas de los cines en tántas ocasiones, y que solo son posibles ahí, en ese entorno, por una parte pendientes de la pantalla y sumergidos por un lado en su historia, y paralelamente cualquier historia que pudiera crearse a nuestro lado..... Que poema de nostalgia dulce de momentos que las salas de los cines aún siguen deparando, aunque más descafeinadas. Rodolfo, a ver si el próximo encuentro, podemos tomarnos la cervecita pendiente, un abrazo.

Andre dijo...

Los sueños que se hacen cine! Qué lindo poema, Rodolfo!!! Gracias!!!

Lucina dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Roxana dijo...

Espectante y un final muy dulce.
Saludos desde Paraná muy frío pero el calor llega desde esos lares

Haze dijo...

Muy hermoso y lleno de recuerdos que nos llegan como la película que ¿veían?...Saludos y un abrazo!

Lucina dijo...

el olor del cine,
(y las pasiones)

que bello lo hace Rodolfo

Marinero en Marte dijo...

Como en las buenas películas, uno espera que se ruede la segunda parte de la misma.
Como en los buenos poemas, uno espera la segunda parte.
Muy bonito poema. El verso del mundo en tus labios y la humedad del mar en tu saliva me ha volado la cabeza. Enhorabuena.

flux dijo...

Cada vez que te despido ya te empiezo a echar de menos, querido Rodolfo.
Menos mal que me quedan tus versos para sentirte cercano...

laura dijo...

Que hermoso poema. Es increíble como el mundo desaparece cuando nos perdemos en los ojos de quien amamos.