miércoles, 3 de diciembre de 2014

Si alguna vez

Si alguna vez, cuando el dolor te encuentre
y sientas en el pecho que la vida
es un empeño inútil, aquel sueño
que nos bebió la sangre y la alegría.

Si alguna vez, cuanto te sientas sola,
y busques en las lágrimas consuelo,
y te encuentres que siempre en el camino
hay alguien que nos rompe el corazón.

Si alguna vez, después de haber amado,
las noches se hacen viento y lluvia y frío,
y en la copa no quede más que el turbio
deseo de unos labios ya lejanos.

Si alguna vez el tedio y la tristeza,
como los ceniceros de una fiesta,
te ahoguen la garganta y estés sola
en el peor momento de la noche.

Piensa, entonces, en mí. Y bebe lentamente
la añoranza lejana de los días pasados.
Yo abrazaré muy fuerte las letras de tu nombre
mientras duermes lejana. Y beso tu recuerdo.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Esta noche también te echo de menos

Como todas las noches,
hoy te echo de menos.
Te escribo y te lo digo y tengo miedo.
El miedo de esta muerte, de esta vida,
la sensación terrible de que todo
está vencido
y no marcan la hora los relojes.
El miedo a que los días se me acaben,
de que no estés más allá de cuerpo y alma.

Esta tristeza amarga de los lunes,
esta angustia de no saber qué besos
habrá después de una boca que no es mía.
Y el miedo, el miedo siempre, el miedo siempre
a que no me despiertes de la noche,
A no tener tu cuerpo, como siempre,
a morirme sin ti sin yo saberlo.

Y tú lejos, y yo, tan sólo y sólo.
Y tú sin tú saberlo tan lejana,
La noche para no saber de tus palabras,
para no tener tu piel cuando no eras
esperanza ni vida, ni mordisco,
ni nada ya en la nada, ni siquiera
el verso que no sabe de medidas.

Mi vida tan pequeña, inútil vida
que jamás me dará sombras ni agua.
Mi vida para siempre, amor tan dulce
que nunca podrá entrar entre mis venas
buscando el corazón que te persigue.

Y esta noche de angustias y de miedos,
sin esperanza alguna que me salve,
sólo puedo decirte, que esta noche
como todas las noches,
amor, te echo de menos.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Soñar con la lluvia

Maldita sea la noche. Maldito sea este cuerpo
caído en estos males y el cansancio
de la sangre y la amargura de estos días.
Y ese dolor de entonces recordado.
La voraz sensación de saberte perdida.

Malditas sean las noches de soledad y fiebre,
medicinas malditas y besos escondidos.
Y sea maldito el vómito y la angustia
y las dudas de una vida que se esconde
en las células enfermas de la carne.

Más qué importa el dolor, estos dolores,
el miedo hacia lo oscuro, el tiempo ido,
si estuviera tu voz junto a mi boca,
y tu piel estuviera entre mis dedos,
despertando el recuerdo de tus ojos.

Porque tú ya no estás. Ya nunca eres
el agua del verano, el dulce otoño,
la palabra sagrada que me salve
de todo purgatorio, de este infierno
que me acompaña ahora sin tu nombre.

Y por eso, tal vez como esperanza
perdida, yo te invoco en esta noche,
me someto a tus manos que me salven
y pueda yo soñar con tu recuerdo,
como sueña la tierra con la lluvia.

martes, 28 de octubre de 2014

¿Qué es amarte?

Amarte no es tener tu cuerpo al lado,
ni que tu carne me cubra hasta los huesos,
o que mi boca atraque en tu costado
o te coma a mordiscos y con besos.

Ni es que busque cosquillas en tu vientre
ni la risa debajo de tus pechos.
Tampoco es que te busque y que te encuentre
desnuda ni vestida por mi lecho.

Amarte es recibir de madrugada
mensajes que me dicen: vaya día.
Y tú, ¿qué tal? Y yo no diga nada.
Y que por una vez no sea sincero
Y no te diga que estuve con las ganas
de llamarte y decirte que te quiero.

Sueño de una noche de otoño

Imagina que una noche, de repente,
te despiertas y me encuentras en tu cama.
Y yo beso tu frente, en la tibieza
de las sábanas te busco. Y luego
desciendo hasta tu pecho, acaricio
la aureola, te muerdo los pezones.
La eternidad debe ser estos instantes
de silencio que puede devorarse.

Voy bajando después hasta tu vientre,
huelo tu piel, mi lengua se detiene
en tu ombligo de miel y eternidades.
Y luego, luego ya, está la locura
del pubis que se enreda entre mis labios.
La salina belleza de humedades,
la dulcísima agonía de suspiros,
el estertor gozoso de la carne.

Tus manos en mi pelo, el movimiento
de tus caderas que levantan el placer,
la finísima piel que me rodea
la lengua, y el recuerdo
lejano y primitivo
del mar que entra en mi boca. Entonces
te despiertas e imaginas
que una noche de repente te despiertas
y me encuentras en tu cama.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Volver siempre



Durante un tiempo estuve ausente. Ando un poco liado, preparando un próximo libro. Podeis seguirme en face. Os dejo un poema más.

Vuelvo a dejar perdidos en mis cosas
la palabra de amor que no te dije,
los versos a tu nombre, la cerveza
que unió algunas sonrisas, una noche
de música, tibieza de tu cuerpo.

Los sueños imposibles y la suave
caricia de unas manos, el perfume
de una piel habitada por los ángeles.
Y ahora, mientras leo tus poemas,
bendigo aquel momento y te deseo
que llegues hasta el borde de la vida,
a la luz de unos ojos y en tu cama
te busquen esas manos que tú anhelas,
y tu carne se abra a la tormenta.
Y cuando en una noche de nostalgia
te asomes al balcón de tu pasado
y añores el color de viejos días,
sentirás en la hora del insomnio
que algo ronda tu pecho y tus caderas,
será mi sangre viva que te busca
para besar tu piel como la lluvia,
sabiendo que yo nunca
voy a tener la paz de los vencidos.


Y mis próximos conciertos poético-musicales con Manuel Cuesta:


Próximos Conciertos:
‪#‎SEVILLA‬ 9 De Octubre LA SALA con Rodolfo Serrano y Joel Reyes
‪#‎MADRID‬ 25 de Octubre en Libertad Ocho con Rodolfo Serrano.
‪#‎PALMADEMALLORCA‬ 9 de Noviembre en VAMP CAFÉ con Bruno Sotos Morlá.
‪#‎BARCELONA‬ 30 de Noviembre en L'Oncle Jack con Rodolfo Serrano (Festival Acróbates)



martes, 29 de julio de 2014

Los hijos de la esclava

Todo el dolor, la sangre, la tristeza,
el juego de los niños en la muerte,
y la vida fugaz como un suspiro,
frágil como los huesos de los viejos.
Esa vida, esa muerte en los fusiles,
la lágrima y el grito en las gargantas.

Y nunca habrá perdón, no hay dios que pueda
aceptar el sacrificio de la carne
del hombre condenado por el hombre.
Jamás habrá perdón mientras exista
la religión de sangre, el terror ciego,
el odio criminal, el fuego abierto.

Y más allá de vosotros, en la playa
donde los niños caen como cometas,
allí donde la paz es sueño muerto,
vuela el azul silencio de los libros
en los que la palabra se deshace.

Para vosotros nunca la esperanza,
el perdón por la inocencia rota.
No habrá perdón. Vuestro dios mismo
oculta el rostro en la ropa ensangrentada
de los hijos de la esclava de Abraham.

domingo, 6 de julio de 2014

Noche triste



En noches como ésta, algunas noches,
te sientes triste. Son noches de cansancio.
Ha llovido y queda por la calle
un perfume de hierba y de tierra mojada, 
igual que si de pronto regresaras
a los días del pueblo. Escuchas lejos
algún trueno lejano. Desearías
volver hacia los días de los amores viejos.

Estás triste esta noche. En la nevera,
una botella de vodka. 
Es el momento
de servirte una copa 
muy fría. Y acercarte
despacio hasta el recuerdo de sus labios.
Ella nunca bebía este tipo de alcohol, 
mas adoraba el vino,
la seca sensación de que era el sol
lo que entraba besando su garganta.

Pero esta noche, tan lejos y tan fría,
deseas que te llegue hasta las venas
su voz cuando leía antiguos versos,
sus pasos por la casa, el dulce sobresalto
de sus manos tapándote los ojos.
Ahora bebe, saborea 
el helado escalofrío
del cristal empañado por el vodka,
la niebla de sus brazos, 
la soledad de esta casa que odiarías
si no fuera porque guarda - o eso piensas-
por suelos y paredes algo de ella.

Sin embargo, en cualquier caso, y aunque sepas
que nada del pasado se repite, que ella misma
puede ser la invención de la tristeza,
mira bien lo que haces. Hay momentos
en noches como ésta, que es mejor elegir,
sin dudas ni preguntas, un amor inventado
que esta realidad sin esperanza.

lunes, 30 de junio de 2014

Leve recuerdo

De las cosas que guardo de los años
amados y perdidos aún me queda
tu piel ardiendo, ese sabor metálico
del sexo en la alta madrugada,
el dulzor a saliva, el imposible
calor de tus axilas y tus muslos,
la desesperación de no poder morirme
cuando entraba en tu cuerpo y me abrazabas.

La tersura del vientre,
la humedad que corría entre tus piernas,
el grito de tu voz cuando mi boca
buscaba entre tu carne. El dulce  nombre,
la palabra sagrada, el paraíso
de manzana y serpiente que nacía
más allá de los dioses prohibidos,
cuando eran los cuerpos gloria eterna.

De aquellos años guardo en mi memoria
el temblor de tus brazos, la terrible
expansión de universos que vivían
en tus pechos, las islas de tu ombligo,
la redondez del mundo en tus caderas,
el mordisco final, la lluvia cálida
que empapaba la noche y los abrazos.

Todo en ti para mí, para mis labios.
y morirme esta noche sin tenerte,
maldito para siempre en el recuerdo,
maldito como ahora cuando viene
la desesperación , cuando se marcha
la memoria de entonces y me queda
sólo una leve bruma, sólo esa
niebla que trae el olvido y que me mata.

martes, 17 de junio de 2014

La derrota, nunca

A mi amigo Paris Joel, rogándole que no abandone
Y nunca la derrota
podrá romper la voz. 
Nunca la angustia
dejara que la luna
se nos haga demonio,
terror de los amantes,
el lugar para el odio
de quienes buscan muerte.

Estaremos nosotros
en medio de la duda,
abrazando los nombres,
cuidando la canción de cada día.
Estaremos en medio
del corazón y el fuego,
En las manos abiertas
y en la palabra amigo,
Donde brilla la risa
y los labios se abren
en la boca que besa
y en el vino y la vida.

Pero nunca rendirnos,
que nunca puedan ellos
robarnos la palabra,
arrebatarnos nunca
la música del hombre.

Que jamás puedan, Paris,
presumir de tenerla
mas larga la alegría
y de haber derrotado
la canción de la sangre.
La canción que se hace
con el alma del otro,
con trozos de ternura
y la rabia más limpia.

Porque estamos muy solos,
porque tenemos miedo
a la noche de plomo,
porque nada seremos
si no tenemos cerca
el corazón amigo,
y la voz que no calla
y el latido salvaje
de quienes luchan, cantan
para cambiar el mundo
para darnos la flores
en los tiempos del frío.

Porque siempre habrá alguien
que una noche de insomnio
buscara una canción
que endulce su tristeza.

Jamás, jamás-por eso-
pueden rendir la voz
que golpea en nosotros.

miércoles, 4 de junio de 2014

Vieja fotografía

Miro tu foto. Es una foto antigua
que apareció de pronto en algún sitio.
Te ríes y miras fijamente. Tu sonrisa,
gloriosa, deslumbrante. Me imagino
que hay alguien que te dice alguna cosa:

Tienes la juventud de los recuerdos,
esa exacta expresión que da la dicha,
y podría jurar que tras la cámara
hay alguien que te ama -y le deseas-,
que sonríe también mientras te mira.

Me puedo imaginar tiempos felices
en la curva del rostro, en esos labios
perfecta, dulcemente dibujados,
en la dorada garganta que se pierde
en una blusa roja. Estás muy guapa.

Al mirarte esta noche, me pregunto
quién fue el amor que baila por tus ojos.
Quién supo recoger en esa imagen
la pasión que adivino, ese momento
por el que hubiera dado
mi vida por que fuera sólo mío.