Hay cosas que hay que pensarlas mucho antes de decirlas. También esto mismo que escribo ahora. El caso es que oigo que la ministra de Defensa, Carme Chacón, ha dicho de sí misma que es pacifista, y del Ejército español que también es pacifista. No tengo nada contra la ministra. Y he de confesar que, incluso, me cae bien. Y me parece espléndido que una mujer como ella esté al frente de Defensa. Puedo hasta creer que ella es, en su corazón, pacifista. Pero me cuesta creer que el Ejército, cualquier ejército, lo sea.
Los ejércitos tienen como origen las guerras. Es la forma de organizarse para defender una tierra, conquistar otras o luchar para mantener una determinada situación. Pretender que las armas sirven para preparar la paz es, cuando menos, una incongruencia. Las armas sirven para hacer daño, para matar. No hay armas que ayuden a la vida si no es destruyendo otras vidas.
No soy tan ingenuo como para no entender la existencia de un ejército. Pero de ahí a calificar de pacifista a un ejército hay un abismo. Posiblemente Carme Chacón se sienta más cómoda en esa idea del pacifismo por las armas. Pero posiblemente hubiera sido mejor que no se metiera en tales jardines.
A lo mejor Carme Chacón ha recordado el dicho latino si vis pacem, para bellum (si quieres la paz, prepara la guerra). Pero ya Antonio Machado, tan citado en este blog, advertía que se trata de una contradicción y que mejor es prepararse para la paz, no tener enemigos, hacer que tus vecinos quieran la paz. Carme Chacón debería leerlo con atención:
"Si Vis Pacem, Para Bellum, dice un consejo latino un tanto superfluo; porque el hombre es por naturaleza peleón, y para guerrear está siempre sobradamente propicio. De todos modos el latín proverbial sólo conduce, como tantos latines más o menos acreditados, a callejones sin salida, en este caso a la carrera de los armamentos, cuya meta es, como todos sabemos, la guerra y la ruina.
Más discreto sería inducir a los pueblos a preparar la paz, a apercibirse de ella y, antes que nada a quererla, usando de consejos menos paradójicos.
Ejemplo: si quieres la paz procura que tus enemigos no deseen la guerra; dicho de otro modo: procura no tener enemigos, o, lo que es igual: procura tratar a tus vecinos con amor y justicia"