miércoles, 27 de abril de 2016

Buscándola en las ciudades amadas


                                                    A José María Álvarez

Sabe usted, amigo  Álvarez, tendría
que buscarla en los lugares
donde la poesía es inevitable:
en un café en Lisboa, en Buenos Aires
en cualquier librería de Corrientes,
en Venecia tal vez
o en el Paris con aguacero de Vallejo.

Sin embargo, la encuentro sin buscarla,
en los bares más turbios, en las noches
de insomnio, en la mitad de una
borrachera gloriosa de ginebra.

La nostalgia, usted lo sabe, es la mentira
más hermosa de todas.
Y, sin duda, hay lugares,
por sórdidos que sean,
que conservan
el maldito recuerdo de sus nombres.

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