martes, 22 de julio de 2008

Mi barrio

Una brisa fresca y suave sube por la calle de Moratín. Son las nueve de la mañana. Un camión de carbón, aparcado en una de las aceras vacía carbón que un trabajador, en carretilla, lleva hacia un portal. Una mujer mayor, sonríe y dice: "Con lo que queda para el invierno, ¿verdá usted?". Sonrío también y acompaño a la mujer unos pasos.

Es una mujer que parece haberse levantado hace poco. Lleva una bata y supongo que acude a algún comercio a comprar el pan o la leche. No he sido capaz de hablar con ella. Aunque me hubiera gustado charlar un poco, preguntarle qué hace, a dónde va. Saber algo de una vida que intuyo tranquila, con esa tranquilidad que dan estos barrios. Pero no le he hecho. Tal vez porque nos vamos acostumbrando a la idea de que todos somos seres extraños, desconocidos.

Y recuerdo mi barrio, en Vallecas, en Palomeras Bajas, cuando yo era un chaval que vivía de pensión en Camino Bajo de Palomeras. Tenía apenas 16 años. Dormía con Ángel y Cipri, los dos hijos de mi patrona, en la misma habitación. Fue mi familia durante largo tiempo. Comía y cenaba con ellos y repartía mi sueldo de mozo de almacén entre esta familia y la mía.

Era tan distinto todo. Mis amigos eran chavales como yo que trabajaban en talleres y oficinas. Salíamos los domingos del barrio y nos íbamos a Consulado, a bailar, en la calle de Atocha. Nos conocíamos todos y las relaciones eran cercanas y afectuosas.

Los domingos por la mañana íbamos al bar El Jardín, el Eleuterio. Un bar que tenía un pequeño patio donde tomábamos un botellín y planeábamos la tarde. Dejábamos pasar las horas, haciendo tiempo para ir a comer hablando de chicas y viendo jugar a las cartas a los mayores. Era gente buena, abierta, sacrificada. Algunas de esas mañanas me iba con Pepe el Bruto, un chico mayor que nosotros, hasta el Campo de San Agustín a ver algún partido de fútbol. Pepe, siendo apenas un mocoso, se había hecho cargo de su familia. Su hermana, con dos hijos, estaba en silla de ruedas y el marido los había abandonado.

Pepe el Bruto fue uno de mis mejores amigos. El tiempo siempre te separa y yo dejé de verle hace años, aunque nunca le he olvidado. Yo admiraba a Pepe por su capacidad de trabajo, su bondad y la preocupación que sentía por los demás. Era el hermano mayor, admirado y respetado por toda la chavalería. Tenía -y nos transmitió- un sentido de la rebeldía ante la injusticia, aprendido en las calles y el barrio.

Las calles eran de barro, con casitas bajas, casi chabolas, y por la mañana las mujeres tendían la ropa de un extremo a otro de la calle. Pasabas entre las sábanas que olían a lejía como si te perdieras en un laberinto de viento.

Fueron años felices. Y esa mujer que buscaba conversación me los ha recordado. Me ha recordado todo ese barrio nunca perdido.

PS. Os recomiendo que veáis en Nueva Tribuna el video del soldado israelí disparando contra el muchacho palestino atado y vendado. No necesita comentarios.

47 comentarios:

Regina dijo...

El mundo se derrumba y gira y nosotros seguimos pidiendo perdon por vivir....

maldito poder, maldito dinero, maldito odio....todo este mundo sustentado a base de tener poder absoluto...
el poder corrompe...pero el poder absoluto, corrompe absolutamente.


Precioso tu homenaje a antiguos amigos, barrio, otra vida, en definitiva. Hermoso. Como tus palabras y tu corazón.

Un abrazo enorme Rodolfo y como dice una persona muy importante para mí: mantente a salvo

Sigrid dijo...

Gracias una vez más por compartir tus recuerdos; hermoso patrimonio.

Un beso

K@ri.- dijo...

Rodolfo:
uff cuantas sensaciones!!! durante todo tu relato me imagine cada momento de tu hermoso recuerdo y lo deje en mi mente como si fuera la obra de uno de estos genios que tiene el mundo, voy a colgar este cuadro en mis mas lindos recuerdos...gracias por compartir con cada uno de nosotros!
....en sus gestos traen recuerdos, de otros paisajes otros tiempos...

un abrazo fuerte fuerte en este dia gris en bs as.
k@ri.-

My dijo...

me ha recordado a las historias de mi padre, relatos que cuenta con nostalgia en sus palabras y con cierto brillo en los ojos.
él siempre dice que 'antes' todo era diferente.. que se vivía más tranquilo, que ahora las calles, las personas, los estilos de vida han cambiado.
Tengo miedo de pensar que algún dia yo también teñiré de melancolia los recuerdos de mi infancia pensando que 'antes'.. todo era diferente..
sólo me cabe la esperanza de pensar que quizá.. otro mundo sea posible.. y el mundo nos cambie para mejor.

la brisa de tu barrio, de las sábanas mojadas atravesando de lado a lado tus calles, llegó hasta este rincón y se coló por mi ventana.. y ahora.. soplo fuerte y te devuelvo mis aires del sur llenos de sonrisas y esperanzas.

Espero que te llegue..
En realidad.. siempre espero que te llegue algo de todos los que estamos aqui.

May dijo...

Gracias por el relato, rodolfo, me recuerda tanto a las historias del pueblo de mi padre, y ese aroma de gente que se conoce me recuerda tambien a mi infancia en mi pueblo.
Es algo que echo de menos desde que vine a Madrid, esa sensacion de que las caras resulten conocidas, de camaraderia y vecindad.
Besos, may

Maria del Sur dijo...

Que Lindo Rodolfo!
Papá cuentame otra vez ese otro mundo que fue...
Al igual q vos vivo en un barrio tranquilo...pero ya nada es lo q era(y te lo digo con 18 años...q las cosas desde q yo recuerdo vagamente han cambiado) antes las relaciones eran un poco mas personales, ahora estan los supermercados de coreanos y ya nada es personal...a veces pagaria mas por tener un almacen con gente del barrio, esa relacion en que el mismo almacenero te ofrecia los productos que se yo...
Ayer llovia y me puse a pensar en como la lluvia hace q la gente se tenga q relacionar un poco mas...van mas rápido pero eso en las grandes ciudades pasa siempre..
la gente cuando llueve...van todas debajo de los techos, tratando de cubrirse de las gotas, y se tienen q mirar a las caras porq se chocan...no pueden usar los mp3 porque se rompen, entonces joder! ya tienen q hasta escuchar a los q los rodean...nose me puse a pensar en eso mientras caminaba...

Con respecto al video lo ví, pero como vos decis no hay mucho q comentar...por eso no puse nada a tu escrito en el diario
Pareciera que ahora q el mundo esta conectado y gente de Argentina puede ver estas realidades q suceden tan lejos...lejos de indignar pasaron a acostumbrar...algo q creo no entraría en la teoría lógica de nadie...y sin embargo pasa...hay veces q siento q estamos tan jodidamente podridos...la humanidad esta tan dormida...y como vos dijiste...mientras comen y ven los vientres hinchados en Africa, dicen...como esta el mundo che...y cambian a ver la telenovela...en fin...
un abrazo

Pd: me fui para cualquier lado con el comentario

Anónimo dijo...

Como siempre....lo mejor :)

Una parte de martes

Arcángel Mirón dijo...

Rodolfo, este texto es imperdible.

Tanto, que me dio nostalgia de épocas que jamás conocí.

Andina dijo...

Una vez más, Gracias, estos recuerdos tuyos me acercan mucho a mi niñez, no tan lejana por cierto. Y me alegro, de aun vivir en un barrio donde la gente es la de siempre, en el que se crió mi marido.
Al principio sólo era la esposa de Gonzalo, con el tiempo he logrado hacerme mi propio nombre.Sé que los vecinos ya cuentan conmigo, especialmente los viejos, cuando tienen un problema o temas de farmacia.
Me gusta que mis hijas jueguen con los hijos de los amigos de la niñez de sus padres, por suerte todavia se puede.
En cuanto al video, un horror, pienso en la niña que tomó las imagenes y encuentro un hueco para encontrar aun mas horror. Lei tu articulo del nueva tribuna...y coincido absolutamente, es increible que un humano tenga brutalidad suficiente para hacerle eso a otro ser viviente.
Cariños...y como siempre GRACIAS, por los sentimientos y pensamientos que me produce leerte.

Cecilia Alameda Sol dijo...

Yo iba a ver a unos amigos que vivían en Vallecas. ERa un barrio parecido a otros, de nombre menos conocido: comercios accesibles, gentes en las aceras, chicos jugando en las calles, bares acogedores, gentes que se saludaba por las aceras... ¿por qué algunos individuos se empeñaron en darle al nombre de Vallecas connotaciones desagradables que se desbarataban en cuanto llegabas al barrio?

Ale dijo...

Ayer leí una historia que ahora, al leer esta, me la recordó nuevamente. Pareciera, y cada día lo afirmo más, que por mas que los años se acumulen a nuestro lado y las personas desaparezcan de nuestra vida, en realidad siguen estando ahí. Tan presentes como siempre.

Aunque a veces las olvidemos, aunque a veces no podamos tomarnos ese respiro para recordar. Para saborear el dulce amargo de la nostalgia y la melancolía.

Sabernos felices en un tiempo donde quizás nos preocupaban menos cosas, aún con todas las cosas que había para preocuparse. Siempre habrá cosas en qué pensar, con las cuales estar atento, preocupado. Pero también es cierto que a medida que pasa el tiempo le damos tanta importancia a esas cosas que nos olvidamos de nosotros, de la risa, de la simplicidad de un momento, de una caminata o de un barrio.

Y cada tanto aparecen estas personas que nos recuerdan esos instantes, que creímos olvidados pero no. Que siguen tan vivos como la primera vez. Y ya que estoy le dejo la historia de la que le hablo también, es de un vecino suyo de España, vaya coincidencia.

http://javi-randomtext.blogspot.com/2008/07/un-verano-nuevo.html

Un abrazo Rodolfo

difistinto dijo...

Es dificil la amistad ultimamente, es dificil se conocida sin tener mas que unas palabras y un cafe en la mesa.
Ahora,se valoran mas las visas que los valores.

Vivimos como si un aire de rabia nos hubiera pegado la gripe de la envidia y no sacamos el pan de casa por si este no es el adecuado.

Un dia ese aire dejará de existir en mi vida, nos llamaremos, te invitare a mi casa rural a leer unos versos y mi barrio será tu barrio.

Y mi amistad, mi abundancia y mi generosidad seran risas, palabras y compañia de muchos con nuestra mejor botella de vino: nuestra sangre, nuestro interior, nuestra verdad.

Ese dia no pasó, está por llegar.

No te olvides nunca de la invitación.

Con cariño.
Mon

Eclipse dijo...

"el barrio va perdiendo el patio", escribí hace un tiempo para un poema al que he vuelto cientos de veces a revisar y parece no estar completo nunca.
yo soy un despiste y siempre voy con la cabeza en las nubes, por eso en mi barrio deben pensar que soy algo antipática, pero esto me recuerda terriblemente a mi madre, que no puede salir a hacer compras a pie porque tarda más de dos horas en volver, pues siempre se queda conversando con todo el que encuentra.
a veces añoro una infancia que no tuve, de pelota y amigos en la vereda que nunca hubo en mi calle.
al menos tenía otros amigos y muchas hermanas con quienes jugar.
pero el fantasma del barrio me acorrala siempre, siempre está presente en lo que escribo y en mis diálogos internos cuando vuelvo cansada, después de casi una hora de viaje, porque a eso queda de casi cualquier lado.

eva dijo...

me he ido imaginando toda la escena mientras recordabas tu barrio, maravilloso, un besito

Anacronista dijo...

No sabes como me gustaría haber podido presenciar esos parajes que tan familiares se me hacen...
Preferiría caminar por calles de barro sintiendo la cercanía de la gente que transitar, como ahora, por calles de cemento sin siquiera mirar a aquel que pasa por al lado...
Como siempre Rodolfo, un gusto andar por este lugar.

Un beso.

Diabliya Cronopio dijo...

Es muy fuerte observar el pasado desde otro lugar físico. No me doy cuenta de todo lo que pasó por haberme mantenido siempre en el mismo lugar, pero lo entiendo.

Lo puedo entender sobre todo desde días atrás, cuando mi papá recibió la visita de un amigo de su adolescencia, y los escuché hablar, tan emocionados y con tanta presencia del pasado en sus voces, que pude sentir lo que expresás, lo que dejas ver en tu texto.
Muy lindo, por cierto.

Felipe dijo...

El valle del kas, vallecas, vallekas por la cara, republica independiente de vallekas.
Es mi barrio, es donde mis padres tenían su chavola, donde crecí y me enamore. El otro día recordaba con un vecino los cines de verano que había en el barrio, las sentadas a la puerta aquellas noches de verano y las buenas noches que recibiamos a pesar de no conocernos.
Mi barrio, el tuyo y gracias a tus palabras el barrio de muchos blogueros.
Buenas noches vecino.

Anónimo dijo...

Agora, somos avaliados por "pontos" e não por sentimentos e com esses "pontos" nos vão levando a vida e deixando longe as amizades.
Agora, pertencemos todos a esta "aldeia global", onde tudo se mistura e ninguém já conhece a sua identidade.
Talvez amanhã seja tudo outra vez diferente...
UM abraço. Ana

Pabloncho Hario dijo...

Estimado Sr. Rodolfo
He tenido la grata sorpresa de dar con su blog. Ha sido menester encontrar que utiliza este medio. Yo simplemente quería agradecerle por uno de sus poemas que me ha brindado un minuto de lucidez, de compañia y de menos incertidumbres. Un minuto eterno. Gracias por darnos la oportunidad de encontrar aquel mensaje en una botella.
He puesto su poema en mi blog. Cuando quiera pase por ahi, será bien recibido siempre.

Desde Concepción, Chile se despide un hijo de la tierra.

Sole dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sole dijo...

Hola Rodolfo, pude imaginar cada secuencia de tu relato, como si yo estubiera ahi caminando,viviendo en esa pension, o paseando esos domingos...
Por suerte me crie en el interior de Argentina, en una ciudad "pequeña" que aun la gente se sigue conociendo, socorriendo, y son los mismos de hecho los vecinos de la casa de mis padres donde me crie, son los mismos desde que naci...y eso quizas en la locura diaria de Bs As no se recuerda, pero que bueno es llegar tomarse un recreo y leerte...cuanto aliento y tranquilidad para mi alma avereada

"La calma que trae tu tempestad"

Del video nada por decir...

Besos

Caro! dijo...

Rodolfo! Al leer "Mi barrio" pude acompañarte en tus recuerdos, es que tantas veces mi abuela y mis padres compartieron conmigo su infancia, sus días de adolescentes que me pareció escucharlos en tu relato. Y me recordó a mi pueblo,“ me ha recordado todo ese barrio nunca perdido”, a la casa que me recibe cada vez que puedo salir de esta rutinaria Buenos Aires, pensar que cuento los minutos para no perder el tren, pensar que alguna vez quise irme. Gracias por compartir tus días con todos nosotros.
Hace ya unas cuantas semanas quiero hacerte un pedido, en realidad hace meses, desde la primera vez que llegue aquí, me gustaría tener tu autorización para poner tu blog como enlace en el mío, espero digas que si.
Besos, Caro!

Merche Pallarés dijo...

Precioso tus recuerdos de Vallecas y de tus amigos, muy entrañable. Besotes, M.

Alicia dijo...

Parece que estoy corriendo por alli. Gracias por compartir tus recuerdos hermosos.
besos

Paseando por tu nube dijo...

Qué recuerdos tan entrañables, qué pena (o no?) que hoy nuestros hijos no puedan vivir esos barrios que eran parte de la familia, cuando se hacia la vida en la calle, jugabamos en la calle porque se podía y nos acercabamos en la noches calurosas de verano a los corrillos donde nuestros padres mantenían sus tertulias con los vecinos. Entonces reiamos o sufriamos unos por otros, en esa piña familiar que eran los barrios.
Un beso

Javi dijo...

Vaya, precioso relato... yo no he vivido esos tiempos por desgracia, pero mientras leía tu preciosa historia me he teletransportado y esa atmósfera de bondad, simplicidad y alegría me ha rodeado dulcemente.
Te enlazo a mi blog, leeré encantado tus historias, espero que te gsute mi nueva entrada.
Suerte amigo, cuídate.
Gracias por esta bella historia.

maria jose dijo...

¡Que ternura!Vamos progresando y viviendo mejor,pero por el camino perdemos cosas muy valiosas,como esas relaciones afectuosas con nuestros vecinos.
En mi pueblo se distingue estre los barrios viejos del casco antiguo,donde los vecinos llevan juntos toda la vida y son muchas veces más que familia, y los barrios más modernos,donde vivimos la gente más joven,que añoramos y envidiamos ese tipo de relación porque ahora no hay tiempo de crearla.
Enhorabuena,Rodolfo,por eos recuerdos tan hermosos.

Azul dijo...

Todo cambia imagino...

Vallekas, ha sido siempre mi barrio... Creo que no olvidaré la pintada que hace un tiempo vi en uno de sus muros, en Arroyo del olivar "despierta barrio te están matando"... apenas duró un par de días, y fue borrada... no fuera a se que despertara alguna conciencia, imagino...

Las familias al fresco por las noches, mientras los niños disfrutan de la tranquilidad de sentirse protegidos, ya no por su familia, sino por el barrio...

Pero no tengo claro si la gente ha cambiado, o simplemente lo que les rodea... porque todo aquel con el que comento esto, afirma echar de menos esas sensaciones...

Que se yo...

Miles de besos amigo... echo de menos leerte a diario.

txilibrin dijo...

Gracias a un amigo llevo mucho tiempo enterándome del conflicto israelí. Y tengo claro quiénes son los que han ganado y quiénes los que han perdido mucho.

Hay cosas que no deberían permitirse. Qué bien de brazos cruzados.

Rachel dijo...

Bello paisaje y recuerdo de tu barrio que, si nos lo permites, se convierte con tus palabras un poquito en el barrio de todos nosotros.
Muchas gracias por estas palabras tan preciosas que nos regalas en tu blog.
Un Beso,
Raquel

Martona dijo...

MI QUERIDO RODOLFO
Muchos días sin comentarte, pero ningún día sin leerte.
Me he sentido como en mi infancia, cuando mi calle aun no estaba asfaltada, y en mi pueblo era conocida como "el carrer del fang", la calle del barro, era una calle cuesta abajo y cuando llovía se embarraba de lado a lado.
Los vecinos nunca cerraban sus casas, bueno en esa calle todavía quedan muchas abiertas.
Lo digo con la boca llena de generosidad hacia los vecinos de toda la vida de mi calle.
Hace justo un mes que falleció mi madre.
Los últimos tiempos ya dormía en una cama que se le había habilitado en la planta baja de la vivienda, los pies con la puerta de la calle.
El ultimo mes no se movió casi de esa cama, y la puerta de la calle no se cerro nunca, ni de noche ni de día.
La vecina de al lado entraba y se interesaba por su salud, la de enfrente le traía pan, la de mas abajo un poco de compañía.
Muchas mañanas cuando yo iba a traerle el desayuno, me encontraba que alguien ya le había calentado un poco de leche.
Quiso morir en casa, por que era una mujer de casa y nunca ni un solo momento estuvo sola.
Por eso me emocione cuando he leído la crónica de tu antiguo barrio, por que a pesar de que todo esta muy deshumanizado, cosas como las que yo he vivido en los últimos tiempos, hacen que todavia se pueda tener fe en la raza humana.

Pero claro luego ves lo que pasa entre palestinos y judíos, la sangre fría que hay que tener para dipararle a una persona, que no representa ningún peligro para ti, ni para los tuyos...pues, como uno no sabe que hacer.
Me alargue como siempre.

petonicos, sempre per tu.

Marlon dijo...

Su historia me recuerda mucho a la de mi padre. Muchachos que con 15 o 16 años, siendo todavía niños, tuvieron que salir de sus pueblo, y crearse un futuro en la gran ciudad. Hombres que han trabajado durante toda su vida, y que han sacado adelante a sus familias con toda la dignidad del mundo.
Yo creo que ahí hay muchas historias que contar, y qué demonios, sus vidas tienen mucho mérito. Sin duda, más que las que podamos tener ahora.

P.D: ya me han pasado varias veces el vídeo ese, y yo no puedo verlo. Soy incapaz.
¿Algún día acabará tanta sinrazón?

Marlon dijo...

Por cierto, esta canción de un cantautor que se llama Fabián, creo que retrata a la perfección lo que son estos hombres: Triunfadores.

http://www.youtube.com/watch?v=Pi4VeGjuZAU

María Soledad dijo...

Cuantos recuerdos, hombre!
hiciste que recuerde tantas cosas de mi infancia... del campo de los abuelos de una amiga; del café con leche con pan y azúcar, en la casa de mi abuela... pfff...

Creo haberte dicho ya que te admiro profundamente.


Salúd!

Incombustible dijo...

De repente, me he sentido huérfana de recuerdos sobre mi barrio (viví en tres lugares distintos, cuando pequeña y siempre en la Ciudad de México). Quiso la fortuna concederme un abuelo, tan pero tan listo, que me regaló muchos relatos sobre la ciudad, haciéndome partícipe de ellos. Siempre comenzaban con algo parecido a: "¿Te acuerdas hija del torero que vivió hace 15 años en la casa tal" (cuando yo tenía, cuando mucho, 9 añitos). Mis tíos decían que estaba chocheando, pero yo prefiero pensar que lo hacía aposta, dada la lucidez de su recuerdo y de su exquisita habilidad de narrador.

¡Anda! Resulta que me voy dando cuenta de que no soy huérfana del todo.

Gracias, porque esta entrada, me ha hecho descubrirlo. Me encantaría regalarle una canción : "Mi México de ayer", de Salvador Flores (buena estoy yo para andar regalando bienes ajenos). Como no se la puedo enviar, prometo colgarla próximamente, en una entrada. Ya le avisaré.

Álvaro Dorian Grey dijo...

Yo fui uno de esos chavales que creció y se "educó" entre el barrio y los vecinos. Todos a la calle en verano y partidas de parchis en los rellanos de la escalera en invierno.
Saludos y salud

Zorro de Segovia dijo...

mujeres charlando en la cola del pan, conversaciones de ventana a ventana, un hombre que inclina su cabeza y saluda, niños en pantalón corto agachados en la plaza, olor a guiso casero, sonidos de zapatos ajenos bajando la calle, un golpe repentino del pito doble en la mesa de un bar, dos viejos sentados en un banco, golondrinas oscuras que ya no volverán pues los barrios están muriendo ...

My dijo...

ayer.. me hiciste llorar con tus versos..
sólo quería darte las gracias por hacerme volar.

algún dia necesitaré que me firmes ese libro, lo harás?

Un beso..

Incombustible dijo...

Me tomé el atrevimiento de volver a pasar por aquí para avisarle que, como le prometí, le he dedicado a usted una en mi blog, junto con la canción que le mencioné. Me sentiría muy honrada y profundamente agradecida si, en un tiempito que tenga, pasará por ahí a leerla. Se llama "Huérfana de recuerdos...¿O no?".

Muchas gracias.

Fernanda dijo...

En mi barrio las calles eran de tierra y todos los vecinos éramos amigos y nos juntábamos a jugar a cualquier hora, bastaba con salir de casa y ver el juego de turno.
Mi mejor amiga de entonces, era una chica del barrio y decíamos ser hermanas del alma y salíamos a pasear por la cuadra con los coches y las muñecas.
En la esquina había una veterinaria con pájaros exóticos y adiestrados, por lo que estaban sueltos y uno los veia ir de una estante a otro.
Una vez al mediodía papá pasó con su auto (y habìa que estar en casa a la hora del almuerzo) así que salí corriendo para que lleguemos juntos ya que había salido a comprar el pan.
Uno de esos pájaros exóticos (era negro y de pico naranja) me vio pasar corriendo, "desesperada" por llegar a horario y salió tras de mi. Olvidó que estaba adiestrado, me picó la cabeza, caí al suelo, sobre el pan. Me lastimé las rodillas y sentí lo que deben sentir los árboles cuando los pájaros carpinteros quieren hacer su casa.
Por supuesto que llegué tarde, sin pan, golpeada y sucia a casa.

Ese es mi barrio... todavía paso por la que fue mi casa y siento el mismo olor... ¿esto será nostalgia o melancolía? Son las virtudes de la memoria.

Natalia dijo...

Hay un dicho que dice más o menos así: Todo pasado fue mejor.

Yo no lo creo tan así,
creo qe los tiempos han cambiado,
que los recuerdos siempre se calan muy hondo cuando fueron momentos infitamente disfrutados.
Pero, en el hoy estamos construyendo nuevos recuerdos, historias que nos acompañaran mañana, un hoy tranquilo con miradas cercanas y adoradas que necesitamos y sin darnos cuenta están ahí...
tal vez mañana lo recordemos y nos demos cuenta.

un gran abrazo
y gracias por su visita.

Tengo la misma necesidad de usted, de hablar porque sencillamente no me hago a la idea de que todos seamos seres extraños.

Otro abrazo.

Mita dijo...

Cada uno puede aportar su granito de arena en el acontecer del día
besos

ALMAYCIUDAD dijo...

A veces un texto puede ser como una fotografía de las de antes, del viejo barrio, es el caso.

Olvido dijo...

Impresionante relato de otra vida. Parece todo aquello tan lejano. Con lo caro y preciado que es ahora el silencio, en este mundo tan lleno de ruidos y enfados, de lágrimas olvidadas. Gracias por recordar en alto para todos nosotros, al menos para mí. Siento envidia, y rabia, por no haber nacido mucho antes, y sentir que aún no es cosa de pocos las ganas de estar vivos.

U.B dijo...

Eres buena gente, tío. Lo dicen tus textos.

Ernesto dijo...

Rodolfo, que grato fue encontrar este texto.

Le escribo desde México, concretamente de Puebla. Si es que aun no visita esta ciudad espero que alguna vez lo haga.

Recuerdo una comida con Ismael hace tres años, presisamente en Puebla. En esa ocasion si que no les hizo quedar mal a los Españoles pues acepto mi recomendacion de comer un MOLE DE CADERAs (se prepara con chiles de la region y carne chivos que durante tres meses solo son alimentados con sal y biznaga ademas de no beber agua) No me lo dijo pero estoy seguro que le produjo ese sudor interno que produce comer caldos picosos. Uno siente que se purifica de todo.

Intente buscar sus libros en mi pais, pero no tuve suerte. Particularmente me interes leer LA ESPAÑA DE CUENTAME COMO PASO. Espero encontrar un modo de conseguirlo si lo sabe le garadecere me lo indique.

Reciba un cordial saludo de este lado del mundo junto con mi agardecimiento de hacerme pasar un grato momento al conocerle a traves de las palabras.

José Gomez Gomez dijo...

Mi hija, me ha pasado este enlace. Un Blog que no conocía. Me ha encantado todo, pero en especial el párrafo de Palomeras Bajas.
He de decir que conocí el barrio, como Rodolfo lo describe. Que soy yerno de Eleuterio (e.p.d.) el del bar. Conocí a Cipri y Angel que estuvieron en mi boda allá por el año 1972, y recuerdo con mucha añoranza el barrio donde mi esposa pasó su adolescencia y juventud.
He leido otras entradas que me gustan.
Seguiré el blog en lo sucesivo.
José Gómez.