lunes, 3 de junio de 2013

Y final

El pasado es un pájaro con las alas cortadas.
Y no es nada el recuerdo cuando no está tu nombre
en los labios de ella. Y las cartas no tienen
remitente o franqueo a pagar en destino.

Sólo está la amargura de esos días azules
que ya no te llevan a los cuerpos amados.
Una sola palabra para salvar al hombre,
para traerlo al mundo donde habita el exilio.

Mas no hay nada. No hay nada más allá de este instante,
Ella no te pronuncia. Ni te busca en las líneas
de un correo electrónico. Tanto tiempo perdido.
Ni siquiera los sueños son espacio en el tiempo.

Treinta años, de pronto, que destrozan la carne,
aquella que creímos inmortal y perfecta.
Esa palabra suya, un eco muy lejano
del tiempo de la dicha y los campos de trigo.

A hora hubiera dado la vida que no es mía
por que, al menos no fuera, sólo un nombre de arena.
Hubiera deseado que me odiaras a muerte,
antes que ser ahora, unas letras sin sangre.

Durante unos días, por razones personales estaré ausente del blog. Os dejo este poema

12 comentarios:

CARMEN dijo...

Increíblemente hermoso.
Un fuerte abrazo.

Gabriela Pérez dijo...

Esperemos que no sea algo grave: un abrazo...

Gabriela Pérez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Que bonito y triste...menudas palabras,cuánto sentimiento...Te deseo d corazón suerte..mil besos con cariño.
Sandra Noguer

Carlos dijo...

Un poema, como siempre, preciso y lleno de vida, de pasado y sentimiento.

Carlos dijo...

Un poema, como siempre, preciso y lleno de vida, de pasado y sentimiento.

jaime dijo...

Que todo vaya bien. Nos vemos...

mejor la vida simple dijo...

Yo no sé si tu nombre estaba
en aquel pasillo estrecho,
pero sólo veía las letras
que traen tu retrato
al filo cortante del acantilado.
Y de pronto, la nada,
la más absurda de las páginas,
aquella que no arranca
los recuerdos al insomnio,
ni los besos a la boca
que no quiere retenerlos.
Y de súbito,
el té marchito sobre la mesa,
el café cargado de oscuridad,
un trago de vino caliente
en aquel vaso lleno de marcas,
del trazo tenso de unos dedos
que no dejan de culparse.
Como si arrastrase
tu presencia o tu pena
me vienes a las manos,
por el origen clandestino de los tiempos,
desde una frontera incierta, blindada.
Y esculpo paciente tus versos,
el gesto que me roba la distancia,
el ocaso silencioso de tu rostro,
la materia viva que trae a mi pecho
esa lenta dureza,
de saberme vencida ante la piedra.

Un abrazo, Rodolfo.

Lenore dijo...

Que poco duelen así los Lunes...

Anónimo dijo...


Hoy a mi, regresa el pasado Rodolfo.
Tantas noches leyendo tus versos,
creyéndome segura en ellos.
Tntos días, de trabajo y esfuerzo
por no mirar atrás y dejarme
vencer por su recuerdo.

Pues sí, hoy es ayer,
y como ayer,
soy feliz de nuevo.
Consiente de la mentira
y del dolor que siento.
Pero hoy es ayer
y muero sólo de pensar
que mañana,
no volveré a verlo.
Mi pasado es mi presente,
mi presente es mi consuelo.

Espero que te encuentres bien.

Un beso desde El Escorial

Ana

an dijo...

Que profundidad para calarme los huesos con estas palabras Rodolfo! De mis lecturas sos de las preferidas. Gracias por emocionarme!
Saludos argentos! An

Anónimo dijo...

Llega la noche de julio,
llega,pero junto a ella.
Mientras el sufre y se conforma
mi corazón grita y de revela....