lunes, 11 de noviembre de 2013

Harto

Harto de medicinas y de males, 
de recuerdo y nostalgia para nada,
de no saber de ti, de que no llames,
de amores de café de madrugada.

Harto de no beber besos ni copas,
de no encontrar tus labios en mi armario.
de equivocar tu nombre en otra boca,
de que seas mi cruz y mi calvario.

Harto ya de este lunes sin semana,
harto ya de que siempre sea pecado
lo que mejor sé yo hacer entre las sábanas
y tú sabes hacer en cualquier lado.

Harto de todo, de alcohol y de reproches,
de esta pasión de nubes y de infiernos
de los turbios deseos de la noche,
no busco primaveras en invierno.

Pero puesto a buscar, busco un remedio
para esta enfermedad y esta locura.
No quiero recordarte. Ni lo intento.
El olvido es, tal vez, la única cura

11 comentarios:

A dijo...

aghhh. Tan bueno como siempre maestro ¿Como le hace? jejeje

Anónimo dijo...

...busco un remedio
para esta enfermedad y esta locura.
No quiero recordarte.. . Ni lo intento.
El olvido es, tal vez, la única cura ????!!!
Quizá lo sea....o quizá sea peor ese remedio...

Qué locura más terrible ... Me erizò la piel de nuevo :'( ....( A veces una está tan harta !!)

Suerte y abrazos ..mil

Carlos dijo...

En ocasiones, uno, incluso está harto de estar harto. Aún así, hay que seguir.
Fuerza amigo.

Antonio dijo...

Rodolfo, que bien me viene este poema tuyo, de amores caducados, cansados y derrotados.
Ya vendrán otros que te hará ver, en los inviernos primaveras.
Abrazos

JOAN dijo...

Habrá que pintar de azul los cielos cargados de nubes...

Un abrazo muy fuerte desde BCN!

jaime dijo...

Agradecido...

mejor la vida simple dijo...

No siempre
tendí la ropa con estas esperanzas
empapadas en alcohol y quimeras,
estirando las puntas,
revisando las manchas
que estuvieron
que parecen seguir estando.
No siempre
te eché de menos con tanta rabia,
entre pinzas que no agarran
y la blusa blanca mojada
que lleve el día
que no logré encontrarte.
Escurro con fuerza tibia
el nudo de tejidos y palabras
chorreando pequeñas ansiedades,
grandes silencios y culpas,
esa cínica certeza
de que mis manos no logran
arrancar un paso al infinito.
No siempre
llené el barreño hasta inundarlo
con deseos muertos de oleajes,
voy hacia las cuerdas
para ejecutar sin garantías
esta ternura vestida
de lavanda y suavizante.
Tengo aroma de colada,
de sombras y refugios frescos,
balcones con cortinas sin puertas,
alas cargadas
de crisis y maletas.
No siempre
sequé en la azotea,
en puerto y ocaso disponible
tantas ganas caladas
de prendas delicadas.

Un abrazo, Rodolfo.

Candela Rodríguez dijo...

Cuando me encuentro estos tesoros un lunes...sonrío.

Gracias Rodolfo! (una vez más)

Diamante de Azucar dijo...

Lo que yo no sabía es que hoy por hoy cuesta más querernos que olvidarnos.

Brutal el blog. Te leo pronto.

Anónimo dijo...

Es mas que sublime... quien pudiera invitarlo a una copa de vino..no se asuste no le ligo
...solo para oír esos versos de su persona...


mil gracias...escribe perfecto para el corazón y el alma.No falte nunca.

SandrA

Anónimo dijo...

Ooohhhh ..... No olvides ni busques remedio .. (quizas mal consejo...)
Creo ..o pienso que en el infierno se puede pasar bien... no se muy bien realmente...

Escribes increíble ... j'ai adore