viernes, 23 de abril de 2010

Taty

Tuve ayer la suerte de compartir mesa y mantel con Taty, de las Madres de la Plaza de Mayo. Fue una comida que para mí será inolvidable. Me sorprendió su vitalidad, su alegría, la fuerza con la que me hablaba, su curiosidad sin límites. Porque Taty quería, sobre todo, saber.

Me preguntó por nuestra dictadura, por cómo se había sobrevivido en la España de la posguerra, por nuestros desaparecidos. Ella habló de la satisfacción que le había producido la sentencia de 25 años de prisión al dictador argentino Reynaldo Bignone, el último presidente de la dictadura.

Me explicó su lucha, cómo, al principio, eran sólo madres que querían saber algo de sus hijos, y cómo de aquella búsqueda ha surgido lo que es hoy, un movimiento solidario, de defensa de los derechos humanos. Taty, la madre de la Plaza de Mayo, es abuela ya. Tiene un hijo en España, nietos en España. había venido precisamente a presentar un libro de poemas de su hijo desaparecido.

Yo pensaba en esas mujeres que, hace treinta años, se echaron a la calle para preguntar por sus hijos, para saber de sus hijos. De su dolor y de su esperanza.

Pensaba en nuestros desaparecidos, en nuestros olvidados. En tantos y tantos torturadores y cómplices del franquismo que nunca fueron ni serán juzgados. Que pasearon, aún en la democracia, su impudencia, sus crímenes y su chulería, ante sus víctimas.

Y pensaba que no podía explicar a Taty por qué, todavía siguen las fosas cerradas y olvidadas. No podía explicarle por qué hombres y mujeres no pueden enterrar dignamente a sus padres, a sus familiares.

Me habló de que había estado con Emilio Silva. Le conté que había sido el primero en buscar a su abuelo. El origen de todo un movimiento ya imparable. Le dije que hace años, cuando nadie hablaba de estas cosas, Emilio Silva, ya iba por las redacciones buscando apoyo de los medios de comunicación, ya iba buscando tumbas olvidada.

Pero no pude explicarle a Taty por qué, todavía, en España nunca se había juzgado a gente como Reynaldo Bignone. No supe decirle por qué, todavía, hay tumbas que nunca serán abiertas, hay cuerpos que no descansan en paz. Que no tienen sobre su tumba las flores de sus seres queridos.

19 comentarios:

Ladrón de Guevara dijo...

En este mes tan bonito para aqeullos que buscamos algo más que vivir con lo puesto. Buscamos esa libertad, igualdad, esos derechos.

En definitiva, un mes en el que buscamos aquello que se perdió hace 74 años.

Te dejo el enlace a un poema mío que espero que te guste.
http://pintoresde.blogspot.com/2010/04/14-de-abril.html

Cuídate en un día muy especial para mi tierra.

Susana dijo...

Vengo del blog de Yraya y reconozco que he disfrutado mucho leyendote, aunque me voy con una sensación rara de un poco de tristeza...besos y un placer, Su

Laura dijo...

Desde luego es una vergüenza que no podamos explicar esta situación. Este país es un esperpento que aún cree que el refrán "Muerto el perro, se acabó la rabia" es aplicable en todos los casos.

Mira Rodolfo, yo me mato con la razón de que no podemos olvidar y pasar página como si tal cosa y que la justicia tiene aún mucho por hacer y como respuesta me llevo comentarios del estilo "Tú siempre a vueltas con la política. Déjalo estar que a ti qué más te da."

Así no sólo no avanzamos, sino que retrocedemos.

Un saludo

LoreVero dijo...

" Manda una ola para que se lleve a los traidores que sembraron tanta muerte"... Para que el Nunca Mas no vuelva a suceder es necesario Nunca Jamas dejar de luchar, de decir, "la unica lucha que se pierde es la que se abandona" lo importante es no callar, no dejar de pedir..tal vez algun dia no solo puedas explicarle a Taty sino que ella, y tantos otros ademas puedan verlo..
Animo Rodolfo.

Miles de Besos...

CARMEN dijo...

Así tengo a mi abuelo, en una fosa del cementerio de Mérida, y nunca podré sacarlo, porque encima han construido nichos. Como mi abuelo hay tantos, y lo que más me duele es el olvido al que han sido sometidos, solo les recordamos los familiares y pocos más. Es todo tan injusto.
Que envidia de la buena me das, por haber conocido a Taty.
En este més de Abril te dejo mucha salud y república.
Que tengas un buen fin de semana.

CARMEN dijo...

Perdón por el acento de mes, lo puse sin darme cuenta.

Cuerpos a la deriva dijo...

Qúe envidia(sana) me das porque hayas podido compartir una comida con Taty, y que envidia (sana) me da ella porque ha podido compartir una comida contigo.
Es triste, muy triste, a los seres humanos, a veces(demasiadas), se nos olvida lo que en realidad importa.
Un beso

Romano dijo...

Emocionan sus lineas Rodolfo,como siempre,,,

Un fuerte abrazo

maria jose dijo...

Debió ser una comida más que estupenda.Por las personas que la compartían.

Yo tampoco encontraré nunca a mi abuelo.Lo asesinaron antes de que naciera mi padre.

Me indigna que quieran silenciar al único juez que se ha ocupado un poco de los olvidados.

Ojalá pudiera darle a Taty un abrazo emocionado y agradecido por los movimientos que están surgiendo en Argentina de apoyo a nuestra gente.Sin duda la lucha que ella ha mantenido durante tantos años, ha tenido bastante que ver.

Se lo mando desde aquí.Y para usted también.

Gracias siempre,Rodolfo.Es muy reconfortante pasarse por aquí.

Felipe dijo...

Por todo ello y a pesar de que a algunos, les guste o no, el juez Garzón, hoy sabado 24 de abril hay que ir de Cibeles a Sol a las 18:30h, porque ya no se tratata de defender a un juez. Se trata de sacar del cajón de la memoria a los desaparecidos. Se trata de protestar contra la impunidad del franquismo y dar las gracias a las madres de la plaza de mayo y los ciudadanos de Buenos Aires y alos de Paris, México, Bruselas, porque todos ellos también saldean hoy a la calle, no por un juez, que también, si por las victimas y por un juicio pero contra la dictadura.
Siento la charla, poero es que con este tema me pongo a cien.

Cómo dirian los abuelos a los que perdimos: salud y un poquito de república.
El Bolu

Gregorio Kolbe dijo...

Qué hermosa debe haber sido esa comida!
Admiro plenamente la fortaleza y la valentía de las Madres. Son un pilar fundamental de lucha por los derechos humanos en nuestro país, y unas incansables forjadoras de conciencia. Me produce una sensación muy extraña, mezcla de bronca y dolor, escuchar a quienes dicen "algo habrán hecho", justificando las aberraciones que se cometieron, y sosteniendo de algún modo las injusticias que aún hoy se cometen.
No obstante, hay algo que me aqueja y no puedo callar: fue una decepción para mí ver a Hebe de Bonafini, en los actos del pasado 24 de Marzo (cuando se cumplieran 34 años del inicio de la dictadura), en el escenario del gobierno defendiendo la presidencia actual. Lejos de criticar su ideología política (aunque no la comparta en lo más mínimo, la respeto), creo que debería ser más prudente en su actuar. Su causa nada tiene que ver con un gobierno de turno. Me hubiese gustado verla junto al pueblo, y no sobre el escenario que instaló el gobierno con la falacia de un "festival de artes" para evitar las congregaciones en Plaza de Mayo.

Un gran abrazo

Regina Camps (invítame a vivir) dijo...

Como dice Pedro Ruiz: "el tiempo lo pone todo en su lugar pero a destiempo".

Las prioridades de los tiempos que corren están vueltas del revés.
Y a veces tengo la sensación que involucionamos. Y cada vez nos acercamos más a la edad de piedra de nuevo.

Un abrazo fortísimo

cleopatra dijo...

Yo soy de la tierra de Taty. Tengo dos tíos desaparecidos.

¿Sabés Rodolfo lo que más duele además del espanto de esos años?

Que no hay una tumba donde llorarlos.

Un enorme abrazo y muchas gracias, en nombre de todos los argentinos, por ésta, tu entrada.

Carlos dijo...

Tendremos, entre todos, que levantar a esos muertos. Sacarles de sus tumbas darles su dignidad, y con ese dignidad como un guante lanzado al viento llenar de la verguenza de la que carecen, a los tiranos y opreseros de entonces, de hoy y de desgraciadamente mañana

Álvaro Dorian Grey dijo...

Por qué, esa es la gran pregunta; por qué. Esperemos darle solución estos carcas resentidos que buscan aquelarres...
saludos y salud

Gema dijo...

Que raro se me hace no encontrar tu poesia de los Lunes, espero que estes bien. Nos tienes mal acostumbrados
Saludos cordiales

Andina dijo...

Que podemos decir, que ya no hallamos dicho al respecto.
Besitos, a miles

Fernanda Barbagallo dijo...

Un tema que es terrible... un muerto en nombre de un pueblo, de cualquiera, los muertos en nombre de la paz y el orden y cualquiera de esas mentiras que matan, es terrible, un desaparecido es más desgarrador aún... es la presencia de una ausencia permanente.

Me pregunto, ¿de verdad existe alguna manera de hacer justicia? Me temo que no.

Pienso en un capítulo de Lost que me conmovió mucho... si lo miran es uno en que Sayid (ex torturador) se encuentra con una de sus victimas, una mujer que fue torturada por él. El marido de ella lo captura para "vengarse" de él por lo que le hizo a su esposa. Ella entra donde él está escondido, va sólo a preguntarle si la recuerda, si recuerda su cara, si recuerda lo que le hizo. El lo niega en principio como es de esperarse. La escena termina con los dos llorando por lo ocurrido y el confesando la verdad y ella dejándolo ir.
Pienso cuántas guerras más nos faltan para que esto nos sea posible...

Medusilla dijo...

Soy una nieta de tantas, que ahora con 34 años, sigo diciendo que me hubiese encantado haber llegado a conocer a mi abuelo y a mi abuela. Que me contasen aquellos años de lucha. Aquellos años de sinrazón. Pero me tuve que conformar con que me las ocntara mi madre. Que me contara como un día encerraron a mi abuela en la cárcel de bilbao y como mi abuelo tuvo que vivir años en un agujero que hizo en la tierra, sin salir para nada ,mientras mi abuela le llevaba comida y ropa a escondidas por la noche. Y como un día, el mejor amigo de mi abuelo se lo dijo a los falangistas y lo fusilaron. Y como, años después, encontraron a mi abuela y la encarcelaron. Y como a los años consiguió salir, pero tan debilitada que al poco tiempo se murió. Y como entonces mi madre se quedó absolutamente sola con 16 años.
Y yo me pregunto, como otros tantos, donde está el cuerpo de mi abuelo y aquellas historias que le hubiese gustado contarme. Y con ésto me retiro sin antes pedir perdón por utilizar tu espacio Rodolfo para descargar la impotencia que ahora mismo siento. Al fin y al cabo, es una historia como tantas que ultimamente no se dejan de escuchar...por desgracia..y por fortuna a la vez. No podemos dejar de gritar que nos devuelvan lo que un día nos robaron sin pedir permiso