lunes, 2 de julio de 2012

El último refugio


En la mesa de al lado pronuncia alguien tu nombre.
Es un muchacho pálido que mira a una muchacha.
Ella no dice nada. Sólo deja en su mano
una dulce caricia. En el café se escucha
una música suave. Por la calle
pasa, como asustado, el calor de la tarde.

No eres tú y sin embargo tu nombre pronunciado
se me vuelca en la copa de gin tonic. Parece
que regreso a los días aquellos en que el mundo
era un lugar cercado por tu abrazo y tu boca.
Los recuerdos entonces me vienen a oleadas
y me arde tu cuerpo de nuevo entre las manos.

En la joven no hay nada de ti. Sólo un nombre
mil veces pronunciado en las noches de ausencia.
Ese nombre maldito. Bendecido y odiado,
ese nombre que ha sido compañero de viaje
cuando era el olvido un empeño imposible
y tú el trueno dorado de un pasado imperfecto.

Ahora, en esta tarde, vencido y entregado,
contemplo a los dos jóvenes y veo cómo ella
sonríe. Le pasa por el pelo sus dedos,
y le atrae hasta ella y le besa en los labios.
Y yo me siento él, porque igual que yo hacía,
se limita a decir su nombre en un susurro.

(Tu nombre ha sido siempre mi último refugio)

***

15 comentarios:

SONIA FIDES dijo...

"Por la calle
pasa, como asustado, el calor de la tarde"

Touché.

Besos súper.

SONIA FIDES dijo...

"Por la calle
pasa, como asustado, el calor de la tarde"

Touché.

Besos súper.

CARMEN dijo...

Es toda una delicia empezar el Lunes con tu poesía.
Preciposa. Mil gracias.
Un abrazo y buena semana.

jaime dijo...

Agradecido.

Antonio dijo...

"Cuando era el olvido un empeño imposible". Bendita la memoria que nos hace retroceder a bellos recuerdos.
Bellísimo y cotidiano poema Rodolfo.
Un abrazo
Antonio

kynikos dijo...

enorme y delicado asedio a lo hondo.
abrazo.

P dijo...

Cómo reconforta un refugio así, aunque solo sea el nombre de alguien, recuerdos que te nublan la vista y el corazón.
Abrazos miles

Anabella dijo...

Hermosas palabras que me han hecho recordar una noche en un bar en el que alguien dijo su nombre y esa vez sí era él, aunque a su lado no estaba yo.
Beso, Rodolfo!

Romina dijo...

su nombre
siempre será mi refugio
especialmente en estas noches de invierno..
cariños

Inés dijo...

Que lindo es levantarse leyendo algo así. Mientras me perdía entre tus palabras, se enfríaba el café con leche!!!La eufonía de algunos nombres a veces suelen ser mágicos y sólo nuestros. Como dice, Jean Paul " El recuerdo es el único paraíso del cual no podemos ser expulsados". Cuanta verdad, por eso cuando pronuncian tu nombre entre suspiros y recuerdos sé que estoy en él...Te mando muchos besos, felicidad para tu familia, te quiere siempre Maria Ines Saino

Sara dijo...

Perdí la esperanza de volver a vivir algo así.

Anónimo dijo...

Regreso a casa mientras releo tus suaves
versos y escucho aquella canción especial,
que devuelve a mi memoria momentos
lejanos «volverás a escuchar las piedras
Que contra tu ventana lanzó las felicidad..»
Ana

Marisa dijo...

Los capítulos no terminados, esa página no finalizada, ese pasado imperfecto que nos devuelve una y otra vez a ese lugar, refugio o limbo que nos rescata de un pretérito indefinido, más o menos perfecto que no nos sacia.

Un fuerte abrazo.

LoreVero dijo...

(Tu nombre ha sido siempre mi último refugio)y ya no quedan palabras que agregar.
Miles de Besos, Dias Felices!!

Carlos dijo...

Hay algunos nombres que se quedan enganchados en la piel, entre los dedos, en el alma. Y allí se quedan para siempre