domingo, 19 de enero de 2014

Me refugio

Para huir de los miedos me refugio
en libros y recuerdos. Y persigo,
con Ahab a mi lado, a la ballena.
Recorro antiguos mares y envejezco
con Jhon El Largo en la Isla del Tesoro.

Bradbury me lleva de su mano
y lloro con Aquiles a las puertas
de una Troya vencida y con Ulises
escucho a las sirenas. Vuelo luego
al planeta del triste Principito.

Y pienso en ti. Sobre todo te recuerdo,
mi gran amor, mi más dulce palabra,
mi tierno mundo, el nombre de mis cosas,
mi horario y mi semana, mi equipaje,
el pecado más limpio de mi carne.

Pienso en ti para huir lejos del tiempo,
de todas las tormentas, de esta carne
frágil y derrotada. Me refugio
en las noches en las que tu cuerpo
me convirtió en  el hombre
más afortunado de la historia.


15 comentarios:

Antonio dijo...

"El pecado mas limpio de mi carne"
Amén maestro.
Un fuerte abrazo

Marinero en Marte dijo...

Libros y cuerpo de mujer. Los dos mejores instrumentos para viajar y soñar sin moverse del sitio.

Anónimo dijo...

SändrA

..vienen sus palabras en estos días tan tormentosos ..lluviosos ..frios....

Pienso en ti para huir lejosDEL tiempo,

de todas ls tormentas...

cuánto amor derrocha x ella ♡&♡ infinito amor.

& del revés

jaime dijo...

Agradecido.

Gabriela Pérez dijo...

Hermoso

Anónimo dijo...

Querido amigo, te echo de menos.
Bss!

Lilí Valladares dijo...

¡Qué buen poema!¡Salud ,Rodolfo!

Carlos dijo...

El recuerdo acompañado de esos maravillosos compañeros de viaje puede ser tan bueno como lancerante..... Un buenísimo poema.

Paris Joel dijo...

Cuando nombraste toda esa lectura de juventud me vino a la mente lo que lloré con la muerte de Portos en el Vizconde de Bragelogne de Dumas. Indudablemente también somos lo que leemos.
Un abrazo compañero.

Marisa dijo...

Qué fácil es refugiarse en la historia del mercader que cayó en manos de un efrit y conjurar la pena de Shariar. Ay.

Un abrazo.

Cristina Benito dijo...

No volveré a cometer el error de estar tanto tiempo sin leerte, Rodolfo.
Tus letras son increíbles.
Un abrazo.

Rodolfo Lara Valdes dijo...

Simplemente hermoso. Desde que di con su blog suelo entrar de vez en vez ansioso por leer un nuevo poema.

Saludos desde México =)

Niuqech dijo...

Pecados así son áltamente recomendables...
tiérnamente recordables...
imprescindibles, como el respirar.

Un abrazo, maestro.

Isa Motos. dijo...

Amor, libros y ficciones. Da mucho que pensar.
Precioso poema, Rodolfo.

mejor la vida simple dijo...

Creo
que no existe en los mapas,
aquella geografía
de largos laterales y pendientes.
Que han tapiado la gruta,
el túnel que llevaba hasta tu cama;
que volaron los puentes, las veladas,
y saltaron en trizas las palabras.
Creo
que no dormirán mis sueños arropados,
hasta que en un bazar del mundo desbrozado,
dé de golpe contigo.
A este invierno le sobran mariposas
que plieguen sus alas y sus rezos,
por un lugar donde morir deprisa
a bajo precio.
Creo
que el mal que noto en el asfalto
trae siempre el mismo daño,
sentirse en un desierto despoblado
por un bosque de brazos alargados
que no llegan a ser jamás humanos.
Y regreso,
al salón de velas hundidas,
de telas arrugadas,
a ese calor de ocasos y de albas,
a la sal, las luces, las terrazas.
Al toque de tierra de la entrada,
a esa pereza fina en los cristales,
a la alegría adicta de reconocer
la casa que dejaste.
Huelo el perfume de su cuello
en los cuadernos de viaje,
en los detalles,
que rapta la distancia.
Y creo
que no podré encontrar ningún espacio,
donde dejar mi lanza recortada,
el color de las sombras,
las lágrimas de cunas y batallas;
que aún no existe un café en este barrio
donde apartar a golpes las certezas,
y arrebatar un vaso, a tu lado,
a la belleza.

Un abrazo, Rodolfo.