lunes, 7 de enero de 2008

Cuando era joven

Cuando yo era joven, en aquellas noches de verano y calor, cuando el mundo se cambiaba con palabras, a veces, íbamos alguno de mis hermanos y yo al cine. Costaba unas pesetas. Cenábamos deprisa y salíamos corriendo para no perdernos la última sesión.

Envueltos en la oscuridad, veíamos atónitos otras vidas de colorines en la pantalla, escuchábamos aquellas voces bellísimas que nos traían palabras de amor o de odio, reproches, arengas para el combate... y éramos felices.

Luego, ya cerca de la media noche, salíamos del cine con olor a ozonopino, recorríamos el camino de vuelta a casa en la serenidad de un cielo estrellado y comentábamos la peli, satisfechos como jóvenes cachorros.

Hace tiempo que no he vuelto al cine. De mis hermanos, dos han muerto. Pero, todavía, muchas noches, cuando te viene ese recuerdo de los años pasados, me gustaría volver a los cines que ya no existen con alguno de mis hermanos, ser de nuevo aquel muchacho que creía en los indios y se emocionaba con un beso de amor en tecnicolor.

A veces, cuando en televisión reponen alguna de las viejas películas, pienso que debería apagar las luces de la casa, sentarme frente a la pantalla y vivir, con la misma emoción, las pasiones de celuloide vividas entonces. Y no puedo. Todo se ha hecho más viejo. Y me cuesta cada vez más trabajo sentir en el alma aquellas voces que susurraban palabras de amor, que ordenaban poner las manos en alto o gritaban hermosas consignas cuando una bala les hacía caer hacia la muerte más bella y heroica.

Hace ya muchos años que no he vuelto al cine.

17 comentarios:

AROA dijo...

Rodolfo... ayer fui al cine.
Por la tarde. Con tanto roscón atravesado de reyes. No fui con mi hermana, con la que sólo recuerdo haber ido, hace muchos años, al cine de Torrelodones. Una sala que ya no existe porque se la han comido las grandes multisalas. Y era tan pequeña, ella (nos sacamos 8 años y medio), y estaba la sala tan llena para ver Aladdín, que la pude tener en brazos toda la película. Tan pequeña.
Pero ayer también había brazos, aunque distintos.
Y me reí.
Y tampoco siento igual las películas de indios. Ahora juegan contra mí las dudas de quiénes son los buenos y los malos. Los miedos de las grandes frases de amor.
Te mando un abrazo y un 've al cine'. Aunque sea a escuchar las risas, los nudos en las gargantas de los que, filas más atrás, se emocionan.
Y ... qué es ozopino?

Un abrazo.

Rodolfo Serrano dijo...

Ozonopino era una especie de ambientador que echaban en los cines. Pasaba el acomodador con un aparato pulverizador que nos ponía perdidos. Olía de forma muy peculiar, como a pino, de ahí ese nombre formado por ozono y pino.

AROA dijo...

ohm,... gracias Rodolfo!
Siempre sabían en casa de dónde venías.

VICTOR ALFARO dijo...

Rodolfo, lo primero: me he emocionado con este texto. Lo segundo: Eres un cabrón. Lo tercero: como tu bien sabes el pasado, la nostalgia y todo eso está muy bien para lo que está muy bien, inspirarse, escribir, entristecerse, emocionarse, etc... peeeero, ve al cine ya! sigue habiendo películas que merecen la pena en una sala oscura. Los tiempos cambian y ya no huele a ozopino, pero la luz se sigue apagando y puedes seguir alucinando con historias que no tienen nada que ver con nosotros.
Ojalá que vuelvas. Y te guste.
Abrazos muy fuertes de año nuevo

martes dijo...

yo estoy con ellos...ve al cine hombre!jejje ...

me gusta mucho cuando explicas recuerdos...como el de tu padre..y este...me encanta...no sé bien bien porque...habrá investigarse a uno mismo.

Sitos

Paseando por tu nube dijo...

No emplearé las mismas palabras de Alfaro, aunque se me queden en la punta de la lengua, pero, cómo que no has vuelto a ir al cine? es que no me lo puedo creer, cierto que hoy en día se puede ver todo desde el sillón de casa, pero amigo, tu mismo lo has descrito, la emoción de la sala, la gran pantalla, las voces saliendo por todos los rincones, los indios que parecían venir por detrás, la oscuridad, que no es igual que apagar la luz en el salón de tu casa, yo me sigo emocionando cada vez que voy al cine y voy muucho, me encanta, soy una enamorada perpetua del cine, y si no encuentro con quién, pues voy sola.
Mis primeros recuerdos del cine se remontan a mis 4 o 5 años, con mis padres, con mis hermanos, con amigos, pero, por favor, siempre el CINE
Un beso amigo, de película.

Marinero en Marte dijo...

me gusta eso de vivir de recuerdos. me gusta esa memoria como base de todo. como ahora disfrutas de las peliculas por el recuerdo que te traen en vez de por la película en sí.

Rodolfo, esta mañana me recorrí la calle Tabernillas y no encontré la taberna de Tomas para comprar el libro. La calle es la que baja de Latina a Bailen y que engancha con la calle del angel y la del aguila, verdad?
No sé, estaría un poco tonto probaré esta semana a ir a la librería de la calle mayor.

Tere dijo...

Mi pueblo es muy pequeño,pero tenía dos cines de verano y dos de invierno,uno de ellos estaba al ladito de casa y yo junto a mi hermano pequeño aprovechabamos el descanso de la pelicula,para ir a por la merienda y volver rápidamente otra vez al cine.Tenian un encanto especial los cines de entonces,eramos participes de las historias,aplaudiamos cuando el chico llegaba....Nos pasaron cosas importantes en los cines,mi primer beso me lo dieron en un cine, todavia recuerdo la pelicula y"ya hace tiempo de esto"hoy tengo 50 años.Pero no he perdido mi aficción por el cine,anoche mismo fui a ver "Gansters de N. York" me gustó.Suelo ir como minimo una vez por semana.Pero mi pueblo ya no tiene cine y me tengo que desplazar 20Km. hasta otro pueblo más grande,pero creo que vale la pena,el cine sigue teniendo magia para mí.Te recomiendo que vayas y que sigas soñando cuando las luces se apaguen.Son de las pocas cosas que no nos pueden quitar "los sueños"
besos desde Valencia

Tere

Marta dijo...

Yo recuerdo el primer cine al que me llevó mi hermana mediana...se llamaba Euterpe ...Aún recuerdo perfectamente como era la sala ...lo cerraron, como quien dice, de la noche a la mañana ...Muy cerca del Euterpe había otro cine que ampliaron a 5 salas...Las salas eran pequeñas y pasaban películas que otros multicines ni ponían o quitaban a la semana...También lo cerraron...A pesar de todo aún voy al cine...Pero no es lo mismo...

Antoño dijo...

hce tiempo escuché que la risa de los niños es el ejemplo mas claro de lo que perdemos al crecer, ese reir por algo tan simple como una bolsa de papel que truena, nunca es tarde para regresar al cine y reir como niño (o eso yo me digo)

joaquina dijo...

Aunque recientemente cerró el que era para mí el mejor lugar para ver filmes, el Cinema Verdi de Barcelona, donde las películas de cine europeo y en versión original eran aún más obras de arte, rodeado el Verdi de los paisajes novelescos de Mercè Rodoreda, a pesar de las humedades, y también el regreso sola en metro las noches de sábado o domingo de invierno. Nunca he ido tan a menudo al cine como en Barcelona.
Ahora en mi otra ciudad -la de nacimiento- me agobian las multisalas envueltas en centros comerciales, axfixiadas por las rebajas y las tardes de compras. Únicamente me alivian mis tres sobrinos reclamando palomitas, y pidiendo el pequeño Luis ser el administrador de las gominolas para que no nos las comamos antes de que empiece la peli.

Anna dijo...

Rodolfo: aunque yo nunca hubiese osado, pues la confianza no es la misma, me apunto y reafirmo en las palabras de Víctor Alfaro. Sobretodo los dos primeros puntos.

En mi modesta opinión (y a pesar de que el tamaño de la pantalla sea más parecido al de una supertele de última generación que al de una de las antiguas telas, ya casi no haya cortinas que se descorran justo antes de empezar, no haya ya sesión continua, ni amables acomodadores con viejas linternas en mano, el olor (cuando no el ruido) sea ahora el de las palomitas y ya no haya aplausos al terminar la peli) creo que sigue mereciendo la pena ir al cine.
Porque el cine es magia, tú bien lo sabes. Y cuando a veces se produce el milagro, y una temporalmente deja aparcados fuera de la sala sus miedos, sus defensas y esas inevitables certezas sobre como acabará con los años ese romántico beso eterno sobre el que aparece "FIN", una se redescubre llorando o riendo como si nada en tantos años hubiese sucedido entre medias. Al menos, eso es lo que aún me sigue pasando a mí.
Y además... ¡Qué carajo! Soñar sigue siendo gratis ¿no? (aunque probablemente no dure así demasiado tiempo...)
Así que ve al cine, hombre. Aunque sea manteniendo algunas viejas y absurdas manías. Te lo dice una que no puede evitar, cuando las luces ya están apagadas antes de empezar cada película, girar el cuello hacia atrás y observar unos segundos ese increíble punto brillante de donde proviene la luz, esa pequeña cámara de donde todo nace. Aunque sepa que detrás de esa cámara ya no estará nunca mi adorado Alfredo ni ese será nunca mi querido Cinema Paradiso.

Un abrazo.

Y ya que me ha costado decidirme a escribir, gracias por tanta generosidad. Pasarse por aquí es como si siempre amaneciese mañana de Reyes.

Erica Contreras Sánchez dijo...

Rodolfo, yo también hace mucho que no voy al cine... y mira que me gusta eh!.
Lo malo es que, donde vivo, ya no hay cines como los de antes. Tienes que ir al centro comercial, a los multicines.
Parecerá raro, pero eso lo extraño. Fue en Madrid donde, después de mucho tiempo, entré en una sala de cine como las que recuerdo de cuando era niña.

Saludos

Alicia dijo...

Yo para ir al cine tengo que hacer toda una excursión... pero voy siempre que puedo. Creo que es una bonita forma de pasarlo bien, hay cine bueno todavía...
Como siempre un texto genial. Un besazo!!!

montse dijo...

Yo voy mucho al cine. Suelo ir una vez a la semana y creo que es uno de los pocos lugares en los que me siento a gusto. Tan tranquilita, allí sentada, disfrutando de la película y porque no decirlo, también del protagonista, eso si, sin gominolas ni palomitas (que engordan).

La primera vez que fui al cine me llevaron mis vecinos. Mi padre no tenía coche y eso limitaba mucho las salidas cuando tienes 5 hijos y solo una moto.

Fui a ver superman, aun me acuerdo de verlo volar por la pantalla. Madre mía, que impresión me dio!!

En fin, que tienes que ir al cine, ver una peli que merezca la pena y si es española, mucho mejor.

Anónimo dijo...

Querido Maestro Serrano Senior:

Suscribo todas las palabras y propuestas que te lanza el "Jedi" Alfaro, excepto en aquello de que eres un cabrón, incluso aunque probablemente pueda tener razón...

Y yo te lanzo otra propuesta... Lánzate y haz lo que dices haber pensado pensado alguna vez: apaga las luces de casa cuando veas una película que te cautive de verdad. Yo lo he hecho en mi hogar... Y te aseguro que "Cyrano" rompe su alma de forma mucho más enternecedora ante Roxana y que los latigazos que recibe Charlton Heston en "Ben Hur", se sufren de otra manera...

El cine en casa, con las luces apagadas, es el cine de las verdaderas sensaciones. Resérvalo para momentos especiales, pues verlo siempre de esta forma, aunque ahorre algo de factura ante Iberdrola, le hace perder un punto de intimismo y magia. En todo caso, por experiencia personal, te lo aconsejo vivamente...

Antoine

la tierra de los sueños inconexos dijo...

¿Volviste? Si no lo has hecho, te recomiendo como toma de contacto un día entre semana que hay poca gente, cerca de la pantalla, que vayas solo, que elijas la película sólo porque pienses que te va a gustar pero sin saber mucho del argumento. Si la película te gusta, saldrás flotando.

Seguramente sea diferente a cuando eras joven, pero no descartes que pueda ser igual de bueno pero en otro contexto, otra edad.

Cuéntamelo si lo haces. A mí me encanta hacerlo, me da sensación de libertad.