lunes, 26 de diciembre de 2011

Años después

Me escribes y me dices: Te recuerdo.
Y pienso en tu mirada. Me parece
sentir tu corazón que me golpea
mi pecho y las costillas. Te deseo.

Me recorre los días la tersura
de esa piel de mujer. El suave roce
de tus labios calientes. Esa noche
en que, pegada a mí, le recordabas
cuando tú estabas triste. Cuando era
tu voz desolación por el pasado.
Cuando no me querías y buscabas
en mi carne otra carne. Eras amarga,
como un adiós, igual que el nombre
que entonces pronunciaste.

Pasión antigua. Relámpago perdido.
Amanecer con alguien que no amamos.
Y tú estabas ausente y con la fiebre
del sexo muy lejano y allí mismo
la fugaz sensación de ser un pájaro
caliente y frágil y ni siquiera ajeno.
Hay noches como mundos. Ya vencida
me gritaste su nombre en el instante
en que mi vida entraba entre tus piernas.

Luego lloraste. Jamás me permitiste
que secara tus lágrimas a besos.
Amaneció después. Estaba solo.

***

16 comentarios:

CARMEN dijo...

Uff,todo un pedazo de poema para este Lunes de Navidad.
Como siempre sabes tocar la fibra como nadie.
Besos y que tengas una buenísima semana.

Antonio dijo...

Ser paño de unas lágrimas que no puedes secar aunque quieras. Muy bueno.
Un abrazo
Antonio

Isa. dijo...

Qué desgarrador amar a una persona y que ni siquiera encuentre tu vida en tu carne, sino la ausencia de aquella que se le escapó de las manos... Y peor aún, que te lo diga.

Por cierto, me ha gustado eso de "Hay noches como mundos", anda que no tienes razón...

Un saludo y felices fiestas! :)

Niuqech dijo...

Ausencias como cicatrices.


Un abrazo, maestro Rodolfo.
Salud¡¡

SONIA FIDES dijo...

"Hay noches como mundos", poco más hay que decir. Sobre esas cuatro palabras se sostiene el diccionario completo que articula ese idioma, llamado ternura que de manera tan exacta dominas, querido Rodolfo.

Un beso súper

César de Centi dijo...

Cojonudo! Si señor!

Zeru Gorriak dijo...

A dejar de querer no se aprende ¿verdad?, eso no lo curan los años, por mucho que nos empeñemos. Aunque digan que un clavo saca otro clavo, es mentira, ¿o es verdad? sólo a veces resulta, ¿o depende del clavo? Por qué será que duele tanto la distancia e intentamos aplacar los dolores con nuevas distancias. Supongo que el tiempo traerá las respuestas, ¿o no? De todas formas, gracias por plantear las preguntas.

Un abrazo

Dcamps dijo...

Coincido con quien dijo "desgarrador". Cala profundo en los huesos y en el alma. Y así son los buenos poemas.

¡Saludos y buen comienzo de año para todos!

Anabella dijo...

"Hay noches como mundos", quizás por la intensidad, quizás por que como ha dicho Ismael, "debilita los corazones", y todo se vuelve tan distinto con la primera luz del alba, la claridad nos cura las heridas, echa luz sobre el dolor y nos pinta una sonrisa con la que enfrentar un nuevo día.
Como siempre sus poemas me invitan a divagar! Gracias!!!!!!

Carlos dijo...

Esas cosas que pasan y duelen, que pasan y nunca marchan...

JOAN dijo...

Esta vez me dejas sin palabras; tremendo poema, indescriptible como el dolor de la vida, aquel que no caduca, y va siempre arrastrado tras de ella...

Un abrazo fuerte!!

LoreVero dijo...

"Años Despuès" Esos Instantes Desgarradores Aun Se Recuerdan...y Jamas se Olvidan.
Miles de Besos, Poeta Mio, y Dias Felices!!

Jorge Encinas Martínez dijo...

Realmente impresionante. Sí que hay noches como mundos.

Un abrazo

Victoria dijo...

Me encanta su poesia!
Gracias por compartirla!

Abrazo enorme desde Santa fe, Argentina!

Feliz Año!!!!

Miguel Cobo dijo...

Dulce pájaro de juventud...que arde.
Intenso, inmenso...

Excelente regalo de fin de año, amigo: ¡¡Felicidades!!

Houellebecq dijo...

Cuando querer tanto no es suficiente la amargura no tiene fin. Siempre nos quedarán los versos.