lunes, 15 de noviembre de 2010

Vallecas

Recuerdo aquellos días cuando era
un muchacho delgado y muy moreno.
El barro y las chabolas, humedades
en la pared y el pecho. Los domingos
salíamos al baile. Fumábamos Bisonte
sin filtro. Y muchas noches soñábamos
con trabajar en la oficina de algún banco.

Era Vallecas república sin leyes. Viejo canto
libertario sin saber exactamente
ni qué hacer ni siquiera si podíamos
vivir de otra manera que de aquella
que siempre nos pareció maravillosa.

Recuerdo la cerveza al mediodía
en el bar de la calle y las partidas
al mús. Y aquellas broncas.
Las pandillas como
las de West Side Story
Y el autobús cansado cada lunes.
Y las bolsas de plástico en los pies
para que no se mancharan los zapatos.

Y recuerdo también a aquella niña
que me dio su pañuelo y el perfume
que me inundaba cada noche, cuando
soñaba con la tibieza de sus pechos.

Y, además, el dolor, las toses de los niños,
el olor a humedad que te impregnaba
hasta el hueso y la carne. La tristeza
de un horizonte sin luz y sin asfalto.
Y al viejo militante que decía
que este año moriría el viejo dictador.

Los panfletos sembrados en las calles
al despuntar el día. Y el miedo de los hombres,
las mujeres de luto permanente,
y los primeros fríos, las fiebres del abrazo,
cuando era una muchacha territorio,
maravillosa tierra no marcada
en ninguno de los mapas conocidos.

Y todo, todo eso, no ha podido
borrarlo lluvia alguna porque nunca
podrán arrebatarnos la certeza
de que a los quince años
fuimos capaces de ganarnos para siempre
la vida que latía en nuestros cuerpos.

26 comentarios:

SONIA FIDES dijo...

"Y todo, todo eso, se ha quedado
en medio de la lluvia porque nunca
podrán arrebatarnos la certeza
de que a los quince años
fuimos capaces de ganarnos para siempre
la vida que latía en nuestros cuerpos. "... Es cierto, Rodolfo, los valiente se forman en la infancia y en la adolescencia. Este poema me toca especialmente porque escuché muchas veces a mi abuela hablar de esto que tu cuentas hoy. Siempre que leo tus poemas pienso en lo bien que te hubieras llevado con mi abuelo Antonio, aquel hombre que ayudo a levantar tantas chabolas a pesar de que él tenía ya una confortable casa de dos alturas. Gracias por los recuerdos.

Un abrazo súper.

Nota: Te lo tomo prestado para ponerlo en Mademoiselle.

eigual dijo...

Me ha encantado.

Esperaba la llegada de hoy lunes, con más ganas que nunca.

Porque necesitaba de tus versos con la misma urgencia, con que a veces, se necesitan de algunos besos.

Mil gracias mi gran amigo...

Antonio dijo...

En días como hoy, me alegro de ser alguien que como a ti, nos pesa algo más la vida porque tenemos algunos años ya, y los años pasaron sin pensar. Gracias por acercarme de nuevo a nuestra infancia, a nuestra adolescencia que en blanco y negro tenía un color especial.
Un fuerte abrazo como siempre.
Antonio

CARMEN dijo...

Precioso, me ha gustado mucho.
Rodolfo, tienes algo con la poesía que te hace único.
Gracias por esas mañanas de Lunes con tu poesía.
Besos, maestro.
Que tengas una muy buena semana.

El Sosegado dijo...

Añoranzas de juventud, siempre volvemos a ellas.

Paseando por tu nube dijo...

Fue hace demasiado tiempo, sólo un año y era muy pequeña, pero tu poesía de hoy, me ha traido a la memoria, retazos de aquél Vallecas que creía olvidados. Gracias.
Un beso enorme

marialocaypeligrosa dijo...

siempre es un placer leer sus poemas.
Un besin,
I.

El fontanero del mar dijo...

Siempre he tenido muchas, muchísimas ganas ganas de conocer Vallecas, y ahora todavía más después de leer tu maravilloso poema

Joaquín Pérez Azaústre dijo...

Querido Rodolfo, cuánta belleza en tu poema de hoy, cuánto Juan Marsé sentimental, cuánto Ángel González más simpático. Un abrazo maestro!

El fontanero del mar dijo...

Siempre he tenido muchas, muchísimas ganas de conocer Vallecas. Ahora más todavía después de leer tu maravilloso poema, enhorabuena

Laura dijo...

Hermoso! Que tenga un excelente dia Rodolfo.
Abrazos para todos

jaime dijo...

Gracias Rodolfo.

Isa. dijo...

La nostalgia siempre acaba por llamar a la puerta.

¡Qué pases una buena semana! :)

Deméter dijo...

Es grato pensar que nadie ni nada nos arrebatará lo vivido, dichosos recuerdos que, con un toque de nostalgía, nos inundan el cuerpo de sentimientos.

Gracias por regalarme un pedacito de tu recuerdo. Mis paseos por Vallecas evocarán ese momento de lucha, de saber esperar, de vivir en un suspiro,...

Salud, compañerxs!

U.B dijo...

¡Rodolfo, esta entrada sin foto no vale! ¡Pon foto, hombre!

Miguel Ángel Yusta. dijo...

Preciso y fiel reflejo de la época que nos tocó vivir. Un gran poema lleno de sensibilidad y nostalgia. Hay heridas cuyas cicatrices permanecen siempre. Un abrazo desde la complicidad generacional.

ybris dijo...

Con un guiño de veterano dejé a Sonia, tras leer tu poema, un abrazo para ti.
Te lo duplico aquí y ahora.

Manuel Cuesta dijo...

Hola querido amigo,
¡Cuánto tiempo que no te escribía algo en el Blog! Pero no por eso debes pensar que no te leo semana a semana. Coincido con Azaústre en que este escenario bien podría haber sido el entorno de personajes como Pijoaparte y Ángel González estaría orgulloso de leerte.

Me ha encantado tu poema. Tengo pendiente la idea de escribir otra canción con título de año... "1991" al igual que hice en "1985" hablar de mis referencias y vivencias, los 15 años para mí fueron bestiales y es un territorio al que vuelvo de vez en cuando y que ni la lluvia ni los años me podrán robar.

Un abrazo enorme.

Menosquemarx dijo...

Llegué a la frontera de Entrevías en el 61, camioneta -el billete, una peseta- y barro, colegio de curas y billares. Cine (París, Picazo, San Diego) y teatro en el Gayo Vallecano.
Me fui en el 82, de regreso, como tantos manchegos que emigraron, del azadón a la paleta, para levantar el cinturón de Madrid.
Gracias. En versos de color, Vallecas parece de estreno.

Lucina dijo...

ninguna lluvia, pues estos recuerdos están sujetos de manera hermosa, como la flor en los cabellos de esa mujer.

un beso

Felipe dijo...

Vallecas, lugar de enuentro y de partida, de acogimiento, de sueños y luchas. De hambre y miseria.De barro y pies descalzos. De colegas y porros y puños en alto.
Mi padre vivió en una chavola, cuando el hambre hace cantar a las entrañas y mi madre calentaba a mis hermanos con el calor de una nana.
Calle nueve, olor a aceite y esperanza.
Yo sigo viviendo en Vallecas,pero ya no somos los mismos....ni las ideas. Y los escritos se quedan en poesía para el recuerdo.

Carlos dijo...

Los recuerdos son maravillosos, y siempre vienen a dolernos o a abrazarnos en los momentos más insospechados.

Clarita dijo...

Que bonito Rodolfo, cuanta nostalgia caen de esos versos, rincones que recuerdas por los secretos que esconden, momentos vividos...

Admiro tu pluma, esa que hace que hoy tengamos quince años de nuevo.

Un besote enorme!!

jordim dijo...

buen poema.

Azahara dijo...

Qué grande, me encanta ;-)

Azul dijo...

Vallekas... es algo más que un barrio... un recuerdo, una forma de mirar... mi padre se crió en esas calles embarradas, mi madre, mis tios, mis primos... la mitad de mi vida vive en vallekas... un barrio grande a pesar de muchas cosas...

Gracias por el poema, y por recordarmelo...
Un beso