martes, 1 de noviembre de 2011

Viejos amantes

Siento muchas noches la ternura
de los viejos amantes y los días
aquellos en que éramos nosotros
el mundo contenido en unos brazos.

No sé lo que ha quedado de las noches
en que tu corazón bebía del vino
de un futuro imposible, cuando era 
tu mirada lo único importante.

Tal vez en este instante tengas puesto
el reloj del recuerdo en la hora justa,
y, como a mí, te llegue la nostalgia
con las primeras lluvias del invierno.

Quien teme los recuerdos nada espera.
¿Importa ya la boca que mordía,
o la palabra amor…? Díme: ¿qué era
mi nombre cuando tú lo pronunciabas?

Somos viejos amantes. Pobre carne
de las camas perdidas. De las sábanas
donde el pecado se hacía paraíso.
Pobres cuerpos rotos y vencidos.

Te devuelvo esta noche lo que nunca
tomaste de mi vida: el tiempo
que borró para siempre aquellos días.

***

18 comentarios:

Nieves LM dijo...

Precioso poema, como siempre plagado de recuerdos nostálgicos y románticos. Devolver el tiempo, quién pudiera. Besos.

Isa. dijo...

"Dime: ¿qué era mi nombre cuando tú lo pronunciabas?"

Me encanta ese verso.
Hay que ver la importancia que cobra nuestro simple nombre de pila en labios de la persona amada. Quizás, primero, porque sea el signo inequívoco de que conoce nuestra existencia; después, quién sabe, supongo que siempre tiene un tono, una cadencia, un color o un sabor especial dicho desde esa boca...

Por cierto, me recordó a este otro verso de Luis García Montero: "¿Qué hay detrás de tu nombre cuando cierras sus sílabas?"

Un saludo desde Granada, ¡espero que hayas pasado un buen puente! :)

Cuerpos a la deriva dijo...

"Quien teme los recuerdos nada espera" Quien teme a los recuerdos nada tiene. Precioso poema.

Un abrazo.

Amelia dijo...

Quien teme los recuerdos nada espera.
¿Importa ya la boca que mordía,
o la palabra amor… Díme: ¿qué era
mi nombre cuando tú lo pronunciabas?

Precioso! Qué hubo detrás de mi nombre......?

Algunos dicen que el tiempo no existe, pero cuantas veces si pudiéramos lo pararíamos en instantes que parecen infínitos.

Miguel Cobo dijo...

Amigo, tal vez la ternura nos redima de ese tiempo cruel e inexorable. Sobre todo si se sublima con versos como los tuyos.

Un abrazo y la admiración de siempre.

Carlos dijo...

La boca qeu mordia siempre importa, la palabra amor siempre importa... vivir, amar, recorar, estar vivo al fin y al cabo es lo único que imporata

Raquel Llopart dijo...

MARAVILLOSO!!!, qué viaje que es este poema!!
infinitas gracias!!

CARMEN dijo...

Precioso, es de esos poemas que te erizan la piel cuando lo has leído.
Un abrazo.

LUCIERNAGAS DE CIUDAD dijo...

"Te devuelvo esta noche lo que nunca
tomaste de mi vida: el tiempo
que borró para siempre aquellos días."

Pellizquito en el corazón.

Petons

vida dijo...

Lo siento pero me he quedado sin palabras...

Un abrazo Rodolfo!

SONIA FIDES dijo...

"Quien teme los recuerdos nada espera." pasado y futuro como auxiliares de vuelo. Imponente paradoja, querido Rodolfo. Brutal disparo.

Besos súper.

ANABELLA dijo...

Es un hermosísimo poema plagado de realidades y de ternura! Grande como siempre, Rodolfo!

ANABELLA dijo...

Siempre el tiempo borra los días pero también siempre estamos a tiempo de vivir nuevos días con la total convicción de que algo mejor siempre nos espera a la vuelta de la esquina... y así, inevitablemente, esto sucederá.

Soltando Letras dijo...

Bellisimo poema de tiempos mejores, que a veces nos devuelven la sonrisa a los labios por un instante, aunque despues nos dejan con una extraña desazon en el pecho. Gracias Rodolfo, gracias Maestro.

Alfonso C. Cobo Espejo dijo...

Este poema debería estar en los museos del mundo. Me parece una auténtica obra de arte. Abrazos otoñales con sabor vietnamita.

Antonio dijo...

Que no nos falten tus palabras maestro, que siempre hablan de todos, más allá de ti. Increiblemente perfecto este poema.
Un abrazo
Antonio

Hibiscus dijo...

Muchos de estos versos parecen salidos de mi propia mente, aunque jamás podría haberlos plasmado mejor.
Precioso Rodolfo. Un abrazo.

MANOLI CXM dijo...

Gracias, divino poema, gracias por poner un rayo de luz en mi alma esta mañana.
Gracias Ana Carolina por recordarme que el mundo está vivo!