martes, 22 de abril de 2014

Insomnio

Despiertas una noche
y te llega el dolor,
los dolores del alma que deshacen el sueño,
que te rompen las horas.
                                        Y el silencio
pesa como una cruz maldita y conocida.

Abandonas el lecho y recorres la casa,
enciendes un cigarro. Te preparas
una copa en la alta madrugada.
Los recuerdos son pájaros dormidos.
(Y ese dolor del alma, tan real, tan cercano).

Sientes la soledad rondando en el pasillo.
Una tristeza vieja te llega hasta la boca.
Y sabes que el reloj se ha parado ahora mismo.
Nada hay que te pueda salvar de la amargura.
Y no hay voz que te salve del miedo y las sombras.

Busca entonces un libro.
La Isla del Tesoro, Moby Dick o los versos
más hermosos que puedas recordar.
Deja que pase el tiempo lo mismo que si fuera
el minuto perfecto, ese instante perdido
de los años de dicha.

Espera que amanezca tras las negras ventanas,
que el ruido de diez mil automóviles arrastren
la quietud del momento.
Pues todo está perdido en este largo insomnio.
Y sabes que el dolor,
como una lluvia fría
va a acompañarte siempre en cada viaje tuyo.

Pero entonces,
aunque sea un momento,
piensa en ti, cuando eras ese cuerpo glorioso
que un día dio a otra carne el gozo de la vida,
la fugaz sensación de que fuisteis eternos.
(Y lejos, en la noche, en una cama extraña,
hay alguien que aún te añora aunque no te recuerde).

8 comentarios:

Antonio dijo...

Personalmente me ha encantado, aunque me ha dolido algo también. Aprendiendo siempre de ti maestro. Un fuerte abrazo

Sonia Fides dijo...

"Los recuerdos son pájaros dormidos"... Touche, querido señor fabuloso. No es fácil a veces sostener el peso de la memoria, porque cada vez que volvemos a ella vivimos una potente resurrección y todos sabemos que resucitar es un duro oficio. Sin embargo tú resucitas, pero no dejas que el futuro sea el único que alimente al cuerpo del vencido, porque tú bien sabes que el futuro es lo primero que devoramos en cuanto salimos del útero materno.
Gracias por este poema.
Un beso súper

LoreVero dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
LoreVero dijo...

El Insomnio duele, y quizás ese anhelo de que nos añoren,sea como una leve canción de cuna.
Gracias, Mi Poeta. Miles de Besos y Días Felices!!

Mariajo Garrido dijo...

Cómo escuecen -a veces- la cercanía de tus palabras..

Isa Motos. dijo...

Y si todos los insominios trajeran estos frutos, sería mucho más llevadero ese dolor, esa soledad y esos pájaros que son el recuerdo que, más que dormidos, muchas veces parece que estén en la duermevela, en ese momento en que el menor ruido o estímulo bastan para despertarlos...

¡Feliz día del libro, Rodolfo! :)

Anónimo dijo...

Desgarrador y hermoso como siempre...te deseo un feliz día de este sant jordi y los que vendrán después! Saludos y abrazos. Eva

Carlos dijo...

Sólo los maestros como tu pueden aunar tanto dolor, tanta pasión y tanta esperanza en unas mismas letras.
Como todas me entusiasmo.