lunes, 7 de abril de 2014

Tu dolor

Tu dolor. Tu tristeza que me llega,
como una herida abierta.
-tu corazón doliente-
que me cuentas
en cuatro líneas apenas muy lejanas.

Quisiera acariciarte muy despacio,
en esa soledad
que siento como mía,
que me besa en el alma y se deshace.
Y no sé qué serás, dónde tú ahora
escondes ese miedo,
dónde andarán tus días y tu sombra.

Esa sombra,
Esa palabra tuya, la que entonces
recorría mi boca y removía
el temor al fantasma del olvido.
Me llegan como llegan los otoños,
con la misma nostalgia de los lunes,
igual que tus mensajes en la arena.

Ahora que ya no estás,
que nada eres,
se me clava tu miedo y adivino
tus noches en la cama de los otros.

Por eso, corazón tan deseado,
escribo a tu tristeza,
y sólo tengo
estos versos, la palabra
que quiere acariciar
el alma que aún deseo
y que me duele.

4 comentarios:

jaime dijo...

Un lunes más, ahí llevas mi agradecimiento.

Gabriela Garcia Sanchez dijo...

Otoño lluvioso por el sur del mundo y el tedio y melancolía que trae los lunes y el clima se diluye con sus versos señor.

Carlos dijo...

Queda el verso, como bien dices, y los recuerdos, y el Otoño. Y el mañana....

Isa Motos. dijo...

Qué grande, Rodolfo.
Al final, las heridas más profundas siempre se cuentan en tres o cuatro líneas, o en unos versos.

He leído la crónica de ayer. Como siempre, no puedo más que sentir envidia (y no sé si muy sana...).

Un abrazo desde Granada.