viernes, 27 de julio de 2007
Vacaciones
Otro poema
Encuentro
Al cruzar el semáforo me ha parecido verte.
Eras una muchacha con pantalones blancos
y carpeta de flores sujeta contra el pecho.
Tenías el cansancio de aquellos viejos días
y el pelo negro y corto y hasta hubiera jurado
que guardabas intactos tus veinticuatro años.
Andabas como entonces. Y hasta estoy convencido
de que seguías teniendo a un lado de tu vientre
la suave cicatriz de aquella apendicitis.
Atocha ya no era el territorio amigo
donde tu y yo explorábamos praderas y desiertos
y vencíamos siempre lo mismo que Alejandro.
Quién sabe cuantos días caben en el olvido.
Sé que el recuerdo tiene alas de mariposa
y es como el negro cuervo de Poe en el alfeizar.
He aprendido adjetivos, fumo mucho, y ya no
lloro con la escena final de Casablanca,
ni releo las cartas que nunca me enviaste.
Te echo tanto de menos que alguna noche incluso
sueño con viejos bares y cócteles de estrellas
cuando tu y yo bebíamos las calles de Madrid.
No he vuelto nunca a verte, aunque a veces me llegue,
como un dulce mordisco, tu nombre en otra boca.
Y recuerde el olor escondido en tu cuello.
El claxon de algún coche te borró en mi memoria.
Y Atocha fue de nuevo un lugar desolado.
Y la muchacha entonces fue una chica cualquiera.
jueves, 26 de julio de 2007
Jueces
Al juez no le pasó nada. Desde entonces, ha interpretado la ley a su manera. Es juez de familia y él no cree en el divorcio. ¿Hay algo más absurdo? Se cuentan mil cosas sobre él: que coacciona a la gente para que no se divorcie, que obliga a acuerdos absurdos, que tiene en cuenta la situación y orientación de cada personas a la hora de emitir sus sentencias... Ahí sigue.
La última es buena. La última es que ha negado la custodia de su hijo a una mujer divorciada porque es lesbiana. O cree que es lesbiana, cosa que, al fin y al cabo, es un asunto íntimo y personal. Al buen juez no le importa que la Constitución y las leyes protejan la opción sexual de cada quien. No. Él cree sólo en el matrimonio basado en la unión hombre-mujer. Lo demás es puro vicio y pecado. En consecuencia, ha decidido que la madre no era la persona adecuada para custodiar a su hijo.
Al juez se le ha abierto un expediente por parte del Consejo del Poder Judicial. Pero no se le ha retirado de la Magistratura. La sanción, la posible sanción que le puede caer va desde los 300 a los 3.000 euros. Una bagatela comparado con el daño causado. Pagará y volverá a cometer cuantas tropelías le dicten sus particulares creencias.
Tienen los jueces un poder omnímodo. Te pueden hundir la vida, arruinarte o encerrarte en la cárcel. Sólo ellos están facultados para interpretar las leyes y nada prevalece frente a su criterio. Ni el sentido común. Las acciones contra jueces corruptos, prevaricadores o malas personas son escasas y de corta carrera. El ciudadano -tú y yo- nos sentimos atemorizados y desamparados ante unas personas que pueden impedirte hablar en tu defensa, que se revisten de un ropaje atemorizador e inquisitorial y manejan las leyes no para defender tus derechos, sino como una navaja. Valga siempre aquello de que hay excepciones.
Y más de jueces. Han declarado los autores de la portada sobre los Príncipes de Asturias en El Jueves. El caso continúa judicialmente. Miedo me da decir esto: pero hay que recordar que otras personas de otra índole (quiero decir que no son príncipes) han salido caricaturizados en lo que han calificado de actitud grosera y zafia. Pero el Fiscal no ha actuado contra ellos. Ayer mismo en El Jueves salía una caricatura de la ex ministra Carmen Calvo en esa actitud "zafia y grosera". ¿Van a abrir diligencias?
Si yo fuera Carmen Calvo pediría que no hicieran nada. Pero vete a saber. Ya puestos, los jueces, que son muy suyos, van a terminar exigiendo que las revistas de humor vuelvan a ser como el TBO o el Pulgarcito de los años de posguerra.
Y como guinda final. Recomiendo vivamente la lectura de un artículo de Anasagasti en su blog personal. No tiene desperdicio. ianasagasti.blogs.com el articulo se llama Bribón.
miércoles, 25 de julio de 2007
Cliente o empleado
Comprar un billete de metro o de autobús en una estación es toda una odisea. Tú te acercas decidido a la máquina. Lees las instrucciones. Al fin y al cabo, tienes estudios y descifras, con alguna dificultad, el modus operandi. Pero resulta que la máquina no funciona o exige el dinero justo. está todo previsto. Y pulsas el telefonillo para requerir la presencia de un empleado que nunca viene. Te dedicas entonces a ejercer casi de mendigo, pidiendo a tus compañeros de infortunio que te cambien, por compasión, un billete. Nadie tiene cambio, con lo que terminas por salir fuera, buscar un bar y tomarte un café que no necesitas para obtener las malditas monedas.
He descubierto que trabajo en más sitios o que contribuyo a enriquecer a más gente. Un día tengo que hablar con quien me suministra la luz, el gas o el agua. Llamo al teléfono de atención al cliente. De momento, una máquina me va indicando que apriete botones, para terminar diciéndome que espere al teléfono hasta que algún operario quede libre.
Y, mientras, el teléfono va contabilizando pasos y voy sintiendo que la consulta va a terminar saliéndome por un pico. Porque no se trata de un servicio gratuito. Es un servicio por el que pagas. Cuando finalmente logro llegar a una persona que, amable, me da su nombre y me pregunta por mi problema, resulta que he equivocado la tecla y no es ese el departamento que me lo puede solucionar. Normalmente el joven o la joven amable no me puede pasar directamente y me veo obligado a marcar de nuevo, con lo que el ciclo y el gasto comienzan de nuevo.
No tengo a quien quejarme. Y si lo hago con el joven o la joven amable, si le doy cuatro voces diciendo aquello de no hay derecho y ustedes no tienen vergüenza, acabo pidiéndoles perdón porque comprendo que ellos nada tienen que ver y demasiado tienen con aguantar diatribas, insultos y quejas por un sueldo de miseria y un horario de locura. Al final, si es para facturación, por ejemplo, me piden que lea yo mismo el contador y s e lo haga llegar por correo, con lo que acaban de convertirme en lector de contadores sin paga y sin Seguridad Social.
Vivimos en una país maravilloso y tecnificado. Así que tu deseo de llamar ladrón o sinvergüenza a la compañía en cuestión, se queda en nada ante una máquina que te repite constantemente: "Si es para asuntos de facturación, marque uno, si es para averías, marque dos.... Y así hasta el cansancio. Sospecho que la maquinita ni se inmuta ante el insulto y el Presidente de la compañía está muy entretenido contando sus beneficios.
Trabajo gratis en más sitios. Las gasolineras han optado por hacernos a todos empleados suyos, dispensadores de gasolina. Así que llegas a la gasolinera y, angustiado ante lo desconocido, coges la manguera y en un curso aceleradísimo de formación profesional, te conviertes en operario y te llenas tú mismo el depósito. Luego pasas por caja y pagas religiosamente.
Las gasolineras se han ahorrado varios puestos de trabajo, y lo lógico sería que ese dinero redundara en beneficio de quien, sin comerlo ni beberlo ni desearlo, se ha convertido en empleado, es decir, el cliente. No. La gasolina sigue valiendo lo mismo. Y la calidad del servicio se ha reducido de forma drástica.
Ninguno hemos protestado. Todos hemos aceptado la situación como algo inevitable.Además ¿será por falta de trabajo? Cada español tiene varios empleos, basta con saberlo ver.
martes, 24 de julio de 2007
Cuentos de invierno
Es verdad que la patria, como decía el poeta, es la infancia. Recordaba el otro día a mis hermanos, con mi madre, sentados ante la lumbre, en una cocina que ahora veo minúscula y que, entonces, me parecía un mundo. Mi madre nos contaba historias de muertos y aparecidos. No teníamos radio y la televisión no existía.
Mis hermanos y yo escuchábamos atentos aquellos viejos cuentos de brujas y miedo. Una de esas historias, que más tarde descubrí que pertenecía a las viejas leyendas castellanas, hablaba de una mujer de mi pueblo que decían que era bruja. Y contaba mi madre que salía cada noche en forma de botija, con dos asas, bailando en medio de la plaza.
Una noche alguien lanzó una piedra y rompió una de las asas. La botija desapareció, pero al día siguiente, la mujer a la que acusaban de bruja apareció con un brazo roto. Viejos cuentos para hacer más cortas y apasionantes las largas noches de invierno.
Recuerdo también que mis padres tenían una gata: Lola. La gata se marchaba todas las noches al Vedao, un monte cercano. Y traía, de vez en cuando, un conejo intacto que dejaba en la cocina. Nuestra comida del día siguiente. A la Lola la mató un guarda del Vedao y nos quedamos sin el regalo del conejo.
Fui todo lo feliz que puede ser un niño. Éramos -y somos los que quedamos- una familia muy unida. Con muy poca edad de diferencia, mis hermanos y yo formábamos un bloque, junto con mis primos, que nos permitía buscar aventuras, juegos, sin necesidad de recurrir a nadie más.
El clavo, el aro, el rescate. Juegos sencillos y apasionantes. Hoy, cuando los niños no tienen otra cosa que las consolas, me parece a mí que éramos afortunados. Hoy, cuando las únicas historias, son las de las series de televisión, creo que nada era tan fantástico como aquellos viejos cuentos que mi madre nos contaba junto al fuego.
Nota:
Dicen que hay una invasión de topillos que están arruinando la agricultura de Castilla. Dicen las autoridades que se debe a esta situación climática que ha hecho que estos animalitos se reproduzcan a velocidad de vértigo. No digo yo que no. Pero creo recordar que hace años se soltaron algunos roedores para dar de comer a las águilas. No recuerdo ya si fueron topillos. A lo mejor alguien lo recuerda.
domingo, 22 de julio de 2007
El Jueves
Dicen que es una injuria a la Monarquía y una falta de respeto y que hubiera dado igual que fueran otros los protagonistas. Sorprenden esas palabras para justificar lo injustificable. El Jueves ha sacado en actitud similar a otras personas, a otros personajes, y en ningún caso se ha llegado al secuestro de la publicación.
Debe ser porque el honor de otras gentes no tienen para el Fiscal ni para el juez el mismo valor. Cuando estamos hartos de ver ataques tremendos, zafios, desvergonzados en programas televisivos, se utilice como excusa que se trata de una caricatura soez.
El secuestro de El Jueves supone un ataque brutal a la libertad de expresión. Me parece muy bien que los interesados se querellen ante los tribunales. Al fin y al cabo, para eso están. Pero acudir a la policía para que actúen como en los peores tiempos de la dictadura no es sólo un error, es la demostración de que la intolerancia, lo retrógrado, la prepotencia aún está escondida en los aparatos del Estado.
¿Se ha secuestrado por la caricatura o porque en ella se decía lo que todos pensamos? Que la Familia Real vive de la sopa boba, del Presupuesto engordado año a año por los Presupuestos generales, es algo que sospecha o sabe cualquiera medianamente lúcido. ¿Es un delito decir lo que se piensa?
Nadie ha explicado todavía qué sentido tiene en el siglo XXI una institución arcaica y contra toda inteligencia. La Monarquía no es sólo añeja, es algo contra el sentido común y la inteligencia. Creer que alguien por haber nacido de un padre y una madre determinada tiene ya un derecho adquirido va contra la razón y el más mínimo sentimiento democrático.
Apoyo a El Jueves. Y me autoinculpo ante el juez por no creer que la Corona está por encima de los demás. Yo, señor Fiscal, también creo que la Monarquía no debe de existir. Creo que todos los hombres somos iguales ante la ley. Que todos nacemos con el más inmenso valor del hombre: su propia libertad, aunque nos lo pongan cada día más difícil.
viernes, 20 de julio de 2007
Un retrato
Un retrato
Siempre acababa en playas de emoción y de ausencia,
tenía el alma limpia como un niño o un pájaro
y bebía de un verso de azúcar y de lluvia.
Caminaba entre luces sabiendo que la vida
era un suspiro dentro de un viento huracanado
y que siempre podría refugiarse en la noche.
Odiaba los relojes, las guerras y los lunes.
Y en sus manos tenía los surcos y los trigos
y un pequeño unicornio descansando en su palma.
El mundo era difícil. Le dolían las lágrimas
de los niños en fotos que habían ganado el Pulitzer.
Y amaba las películas viejas en blanco y negro.
Nunca supo por qué la paz no estaba nunca
entre los pobres más pobres. Sospechaba
que alguien la había metido en las cuentas corrientes.
Y preguntó en el banco el valor de los besos
para poder pagar con ellos la tristeza.
Pero no consiguió que le dieran un crédito.
Supo entonces que todo tenía un alto precio
y que nunca sería millonario y jamás
podría extender cheques de paz a todo el mundo.
Cayucos
De nuevo la muerte en el mar. Titula El País: "La peor tragedia de la inmigración a España". Y habla de tres muertos y medio centenar de desaparecidos ante las costas de Tenerife. Son cifras a las que ya nos acostumbramos, cifras que no dicen nada. tal vez esa mirada perdida que puede apreciarse en la fotografía que acompaña la noticia, sea lo único que humaniza la información. Esa mirada triste, de dolor.
No hay remedio para el hambre, para la miseria, para ese sueño imposible de encontrar el mundo prometido. Una ola de tres metros volcó el cayuco sobrecargado ante los buques de salvamento. Nada tiene sentido. Si Dios existe, se trata de un dios cruel y sin piedad, un dios que juega con sus hijos como jugaba Neptuno con Ulises.
Mañana, a lo mejor, a alguno de los 36 supervivientes podremos verlos vendiendo películas y canciones piratas, explotados por las verdaderas mafias y perseguidos por la policía. O con la navaja de la desesperación en la mano intentado quitarle a cualquiera unas monedas para sobrevivir.
lo vamos asumiendo como un hecho normal. Los naufragios, la muerte son sólo titulares en los periódicos. Tal vez nos arranquen unas frases de condolencia. Un "pobre gente", como mucho. O un peor "nadie les ha llamado. Terrible amnesia. Lo decía Ismael Serrano en aquella Dulce Memoria:
Ríos de humanidad huyendo
del frío y del hambre
sueñan con llegar muy lejos,
quizás solo hasta mañana.
Ya no recuerdas los trenes
que partían de aquí
cargados con tu esperanza
hacia la vieja Alemania.
Se rompen las cáscaras
de nuez contra tus costas.
Ministerios
Tengo para mí que puede que hasta tenga razón y sobre la mitad de los Ministerios. Sin coña. Cuando las transferencias autonómicas van a toda pastilla, la verdad es que algunos Ministerios se han quedado sin competencias y sin trabajo. Sería un ahorro, qué quieres que te diga, que agradecería el personal. Sobre todo cuando mantener el aparato del estado nos cuesta una pasta gansa.
España siempre ha sido un país de burócratas. Los últimos datos dicen que en nuestro país tenemos más de 2 millones y medio de funcionarios. Y sólo en el 2005 aumentaron en número de 4.000 que se dice pronto. Y los hay para todos los gustos. Quiero decir que unos trabajan y otros trabajan menos. Ni el fichar por la mañana ha acabado con el mal endémico de la Administración.
En cualquier caso, parece evidente que habría que acometer una racionalización de esos altos cargos que, en algunos casos, han visto reducidas sus competencias y, consecuentemente, su trabajo. Máxime cuando estamos hablando de sueldos que se mueven en torno a los 70.000 euros de nada.
No se sabe, si tras las palabras de María Teresa Fernández de la Vega, había simplemente cabreo o se trataba de una autocrítica que traerá otras consecuencias. Lo cierto es que tenemos un puñado de altos cargos que parecen ocupar su tiempo en visitas, comidas y reuniones y poquita productividad. Un desastre, vamos.
jueves, 19 de julio de 2007
La ruptura
Ulises habla con Penélope de por qué cambia todo
Así que escúchame y no me des más voces:
He dejado de amarte sin saber las razones.
Y tal vez sea porque el vermú de los viernes
me sabe cada vez más amargo y sin gusto.
O quizás es que siento que tu voz por teléfono
me aburre y me deprime y esa risa que un día
era como cristal o brisa de verano
me parece –qué quieres- estridente y sin gracia.
A lo mejor es porque el olor de tu cuerpo
me recuerda, ya sabes, a colonia de anuncio.
Y tus besos me saben a cerveza y tabaco.
Y –perdona- hasta creo que has engordado un poco.
No sé qué me ha pasado. Pero ya es que no tengo
palabras que decirte ni nada que contarte.
Y estoy un poco harto de citas clandestinas.
Y con estos calores yo no estoy para nada.
En fin que me parece prudente y conveniente
dejarlo por un tiempo. Y que nos lo pensemos.
Y no creas, de veras, lo que algunos te han dicho:
No he conocido a otra muchísimo más joven.
Mayorías
Así que el PP lo que propone es que se dé todavía más valor al voto que obtiene un partido mayoritario que el voto que recoge un partido pequeño. Pero el valor del voto es el mismo. Mi voto, pongamos por caso, no tiene que tener menos valor que el de Mariano Rajoy. Yo, pongamos por caso, hago el mismo o mayor esfuerzo a la hora de ir a votar. Y yo, pongamos por caso, soy, en teoría, un ciudadano con los mismos derechos que Mariano Rajoy. O sea, que mi voto debe de estar representado en las instituciones con el mismo nivel, al mismo nivel, que el del señor Rajoy.
El PP no tiene ningún pudor en pasar de una posición a otra siempre y cuando esa otra sirva mejor a sus intereses. Si siempre han defendido que no había que tocar ni una coma de la Ley electoral, ahora defienden lo contrario porque han echado sus cuentas y ven que saldrían beneficiados en poder.
Cuando Izquierda Unida ha propuesto, sin ir más lejos, que se retocara la ley electoral para acercarse a una representación más real, el PP se ha opuesto porque no quería de ninguna forma perder los privilegios de ser partido mayoritario, claramente beneficiado en nuestro actual sistema.
Yo sí creo que habría que dar "una vuelta" a las actuales leyes electorales. No parece muy justo que partidos nacionalistas (aún estando de acuerdo en que hay que primar su presencia) tengan un número de parlamentarios muy superior al que tiene IU, aún cuando ésta fuerza política obtiene 10 veces más votos en las elecciones. Ni estoy de acuerdo con que otros partidos, obteniendo en conjunto más votos que otros de carácter nacionalista se quede fuera de las instituciones democráticas. Nunca se tira un voto. Todo voto vale o debe valer.
En cualquier caso, bien está que el PP proponga cosas así. Se le ve, claramente, su lado menos demócrata y sus contradicciones. Como en los estatutos. Yo no sé si alguien puede ya creer al PP cuando lleva a los tribunales a unos gobiernos autónomos por su estatuto y no lleva a otros con los mismos principios. Y da igual. Arenas, Aceves, Zaplana, salen todos los días, serios y circunspectos, como toro en cacharrería, para arremeter sin pudor ninguno contra esto y aquello.
La verdad es que son unos fenómenos.
Y un apunte. El Supremo ha dictaminado que al torturador Cavallo se le debe juzgar en España. Es una buena noticia. Nadie debe ni puede quedar impune.