sábado, 26 de mayo de 2007

Lo que ha costado. Una historia

Un amigo mío, de estos de los que alguna vez hablo, ha encontrado unos papeles. No recuerda muy bien donde. Es una carpeta llena de recortes de prensa de los años 20-30. Junto a ellos había unas viejas cuartillas con poemas y un pequeño diario manuscrito. Recoge un año 1941. Se trata de un diario escrito en la cárcel por un preso del franquismo en la cárcel de Liria (Valencia, creo).

Su lectura es conmovedora. Recoge la vida en la cárcel. El frío y, sobre todo, el hambre. Un hambre que puede casi sentirse. Habla de compañeros suyos muertos de hambre, del sufrimiento, de la escasa comida, de la ausencia de los seres queridos.

El diario es un retrato terrible de aquel año. Habla mucho de su mujer enferma, el dice "mi enfermita". Y cuenta y habla con su hija a la que echa de menos. Habla del dolor de la separación. Es un hombre que cree en Dios y se pregunta qué delito ha podido cometer para soportar un castigo tan cruel.

Los días pasan uno tras otro monótonos y fríos. Con la muerte rondando siempre, habla de compañeros que van desapareciendo. Los poemas insisten en lo mismo. Son poemas a la hija, a la mujer, al recuerdo.

Con los documentos hallados en la carpeta puede casi reconstruirse su vida. Parece que era un periodista que, incluso, ganó algunos premios de cuentos y poesía. No dice por qué fue a la cárcel, aunque sea fácil adivinarlo.

Finalmente, uno de los papeles es el certificado de libertad provisional. En él se le exhorta a que tenga buenas compañías y se presente ante las autoridades regularmente. No sabemos qué ha sido de él. No sabemos más que lo que cuenta en su diario y el dolor que se trasluce en su poesía.

Como él hubo miles de españoles que murieron en las cárceles o que vieron su vida truncada en las cárceles de Franco. Soy incapaz de reproducir aquí todo el dolor que de ese hombre aparece en su diario, pero hoy, leyendo algunos comentarios del blog, leyendo a quienes dicen que hay que votar, que recuerdan lo que ha costado lograr esta democracia tan insatisfactoria, he sentido que toda nuestra frustración no es nada comparada con la que sufrieron tantos hombres y mujeres que creyeron un mundo mejor. Y que, a lo peor, no lograron votar nunca.

Por ese hombre iré a votar mañana.

4 comentarios:

Paula dijo...

España y Chile, dos pueblos (entre tantos mas) q nos une una misma historia, esta historia marcada de violencia extrema, de dictaduras, los vencidos siempre somos los mismos..pese a ello soy una convencida q por muy insatisfecho estemos con nuestros politicos..uno no debe dejar de votar..es un derecho q nos costó demasiado recuperar..es por esto q no entiendo cuando hay gente (dicese algunos comunistas, anarquistas e incluso ecologistas) q llaman a la abstencion o a votar nulo..en verdad no lo concibo, porq luego se llenan la boca diciendo q eso lo hacen por el pueblo. En fin son cosas q a mis casi 33 años no entiendo y nunca entenderé porq amo la democracia y amo la libertad de expresión

Por los dias q vendran...

txilibrin dijo...

Yo he votado por él también, me he acordado mucho de los dos cuando he metido mi papel en la urna (bueno, ha sido la presidenta, pero bueno!)

Anónimo dijo...

Sr. Serrano, al leer esta historia recuerdo con emoción la primera vez que voté. Era ya mamá de dos niños pequeñitos. Con el corazón latiendo, fui con ellos a primera hora. Era un momento especial para mi país, en plena dictadura se nos abría una esperanza. Y ocurrió que, sobrepasando el miedo y el dolor, unimos voluntades para decir que NO más. Cuando voté, llevaba en mi corazón a tantos hombres y mujeres que habían luchado por sus ideales, que habían muerto por ellos, que habían sido brutalemente asesinados por ellos; cuando voté quería que mis hijos supieran que era un derecho irrenunciable y también un deber. Un deber con la memoria y con el futuro, un deber con la historia, no la oficial, sino con aquella que se escribe anónina y cotidianamente en la pobreza y en la esperanza, en lo simple y en lo pequeño, un deber que ha hecho posible, por ejemplo, que en América del Sur tengamos un presidente indígena y un sindicalista, a pesar de todo.
He seguido votando. Sin embargo, tengo la certeza que hoy mi voto y el de muchos se vuelve vacío de contenido si no nos erguimos como ciudadanos activos día a día.
No aburro más y como siempre gracias.
Afcetuosamente,
Gabriela

ivan (paranoico) dijo...

La abstencio o el voto en blanco desde mi perspectiva es una cuestion que dice mucho.. asi como a veces uno no entiende porque aun y con todo lo malo que ha pasado siguen ganando las derechas.. lo malo del voto nulo o de no votar es que legalmente no dice nada.. aunque eso demuestre descontento social con el sistema de gobierno o apatia... eso para mi es lo que de alguna forma obligaria moralmente a votar, aunque fuera por los partidos pequeños.. en mi caso es que cualquier cosa que suene a partido politico me resulta igual de sucios.. pero sera por la forma en que se vive la politica en Mexico.. en fin es complicado.. que no se le de cierto valor juridico a el abstensionismo.. deberia servir para poder declarar nulos algunos comicios si no se alcanzara cierto porcentaje de participacion de votantes.