Han pasado algunas cosas en estos días. Los dos trabajadores que habían ingresado en prisión por la famosa cámara callejera, aquellos que inspiraron "Los lunes al sol" han salido de la cárcel en tercer grado. Sobre ellos pesa, no obstante, la condena. Cualquier pequeña incidencia puede llevarles de nuevo a la prisión. Pero, al menos, están en su casa.
Zapatero ha remodelado su Gobierno. Y estudia nuevas alianzas políticas en las que la izquierda queda cada vez más lejos. No entraré a tratar este tema. Me parece que tiene perfecto derecho a hacer el Gobierno que quiera. Dicen que ha ganado el debate del Estado de la Nación. Posiblemente. Las encuestas apuntan a que los ciudadanos creen que no se ha tratado en él lo que de verdad importa a los ciudadanos. Pero la opinión de los ciudadanos no vale. No pesa o pesa cada vez menos en sus decisiones.
Zapatero, por sorpresa, anunció que el Gobierno, el Estado, nosotros, en definitiva, daremos 2.500 euros a cada niño nacido tras el debate. No es una solución, por varias razones. En primer lugar el anuncio huele demasiado a propaganda electoral. De ahí que el dinero en cuestión se dé a todos, independientemente de su situación económica.
Es absurdo. Absurdo que la hija de Emilio Botín, presidente del Banco de Santander , por ejemplo, cobre como cualquier mujer trabajadora con sueldo que le impide casi llegar a fin de mes. A mí me parece casi obsceno que el Estado, tú y yo, en definitiva demos ese dinero a quien no sólo no lo necesita sino que, además, le resulta calderilla.
Y no sólo eso. En segundo lugar, con el dinero presupuestado podrían construirse guarderías, colegios, ayudas a las parejas que necesitan lugares donde dejar a sus hijos para poder trabajar. De nada vale, dice el proverbio dar un pescado al hambriento: es mejor enseñarle a pescar. Los 2.500 euros les vendrán bien a los padres, pero es un dinero que se consumirá en los primeros gastos. ¿Y luego? Luego tendrán que comprar alimentos, medicinas, buscar guarderías, llevar a los niños al cole, buscar un piso más grande...
No cabe duda de que la medida es popular. La cantidad suena muy bien. Es lo inmediato. Es la caridad ni siquiera discriminada. Pero los problemas seguirán. Tener un hijo no se paga con 2.500 euros. Tener un hijo no se paga. He leído que, mientras tanto, miles de hipotecas se hacen ya insoportables para gentes que calcularon euro a euro lo que podían destinar a la misma y que ven como la subida de los tipos de intereses echa abajo sus números.
Posiblemente es verdad que el debate del Estado de la Nación no ha tratado los verdaderos problemas de los ciudadanos, aunque les caiga la lotería de los 2.500 euros.