viernes, 14 de septiembre de 2007
Machado en Soria
Hace muchos años fui a Soria por motivos de trabajo. Durante la cena, con unos amigos, hablábamos de Machado. Era muy tarde. Uno de los camareros se nos acercó. Miraba su reloj y nos dijo. "Por favor, ¿pueden acompañarme?". Le seguimos sin saber exactamente qué quería. Nos abrió la puerta del local y nos sacó a la calle. Nos condujo ante un edificio con aire antiguo. Se detuvo y nos dijo: "Escuchen".
Oímos nítidamente un reloj que daba la una de la madrugada. El camarero sonrió y preguntó: "Lo recuerdan? 'La campana de la Audiencia da la una'". Eran unos versos de Machado y estábamos allí, oyendo el mismo reloj que Don Manuel había oído tantas veces y que había plasmado en unos versos. Os los transcribo.
Soria fría, Soria pura
¡Soria fría, Soria pura,
cabeza de Extremadura,
con su castillo guerrero
arruinado, sobre el Duero;
con sus murallas roídas
y sus casas denegridas!
¡Muerta ciudad de señores,
soldados o cazadores;
de portales con escudos
de cien linajes hidalgos,
y de famélicos galgos,
de galgos flacos y agudos,
que pululan
por las sòrdidas callejas
y a la medianoche ululan,
cuando graznan las cornejas!
¡Soria fría! La campana
de la Audiencia da la una.
Soria, ciudad castellana,
¡tan bella! bajo la luna.
Fue, sin duda, una de las mayores emociones que recuerdo de Soria. Me pareció asombroso que aquel hombre que había escuchado alguna de nuestras palabras se molestara en hacernos salir a la noche de Soria para que escucháramos el sonido que había oído Machado tantas noches.
No quisimos irnos de Soria sin ver la Laguna Negra. Y al día siguiente fuimos hasta el lugar. Había nevado y nosotros, con ropa y calzado poco adecuados, caminamos hasta la orilla de la laguna en un paisaje sobrecogedor. Recordamos allí a Alvar González, cuando arrastrado su cadáver fue arrojado a la Laguna. Así lo cuenta:
Hasta la Laguna Negra,
bajo las fuentes del Duero,
llevan el muerto, dejando
detrás un rastro sangriento;
y en la laguna sin fondo,
que guarda bien los secretos,
con una piedra amarrada
a los pies, tumba le dieron.
Me parece que es inútil recordar lo que significó Antonio Machado y lo que significa todavía, tanto por su obra como por su compromiso. De vez en cuando, conviene releerlo.
miércoles, 12 de septiembre de 2007
Banderas
Tal vez sea una incapacidad mía. Intento respetar a quienes hacen de una bandera el símbolo y la razón de sus vidas. Y no puedo. Me han parecido tejidas para el engaño ¿Como las muletas a los toros? Como las muletas a los toros, sí. Salvando las distancias.
En nombre de la bandera se han cometido asesinatos, se han declarado guerras, se han justificado hechos horribles. No tengo sentimientos patrióticos. Y cuando viajo por ahí no me siento extranjero. Y cuando regreso no experimento emoción alguna ante una bandera que ondea. ¡Qué vamos a hacerle!
A lo mejor porque como a Brassen la música militar nunca ha conseguido levantarme nada, ni levantarme siquiera de la cama. Me apena que los diarios, los medios de comunicación hablen de la guerra de las banderas, hagan problema de la ausencia de unas banderas y la presencia de otras. Sé que en la bandera se simbolizan otras cosas. Pero lo cierto es que lo que simbolizan tampoco lo comparto.
Al fin y al cabo son colores inventados para distinguir a los enemigos de los amigos. Y yo creo en un mundo en el que sólo debe de haber amigos, en el que no tiene que haber banderas que nos marquen las diferencias. Me da igual que la arríen o que la cuelguen del poste más alto.
Durante años los colores de la bandera española me han servido para encontrar los estancos, lo que no es mal papel para una bandera. mucho mejor que para distinguir al enemigo.
En alguna ocasión ya lo he dicho. Y lo repito. Estoy de acuerdo con Loquillo, con la canción de Loquillo que decía aquello de "mi única patria son tu caderas, tus labios rojos mi bandera". Y ahora ya, ni eso.
martes, 11 de septiembre de 2007
Los Franco
Aunque hay defensores de que, al fin y al cabo, se trata de una herencia como otra cualquiera, cuesta trabajo creer que un militar que sólo tenía como patrimonio su paga, haya podido dejar a sus descendientes fincas, cuentas corrientes y un patrimonio inmobiliario que suma los miles y miles de millones.
Aducir que fueron donaciones particulares es, cuando menos, un sarcasmo. Ahora empieza a comprobarse que la palabra donación tiene muchas acepciones, aunque alguna de ellas no aparezca en el diccionario. Este es un país generoso, según para qué cosas. Con los Franco la generosidad ha rozado el absurdo. Ni antes ni después de la muerte del dictador se le ha ocurrido a ningún Gobierno democrático revisar, aunque sea someramente, el origen y causa de su fortuna. Hasta bien entrada la democracia, la familia gozó de pasaporte diplomático y Hacienda ha pasado de puntillas sobre sus negocios, especulaciones y legalidad de sus bienes.
Ahora la polémica se centra sobre el Pazo de Meirás. Un pazo que levantó Emilia Pardo Bazán y que, "graciosa y voluntariamente", el pueblo de La Coruña donó a Francisco Franco y ha heredado su prole. La Xunta de Galicia quiere, al menos, hacer un inventario de los bienes allí acumulados y, sobre todo, ponerlo, aunque sea periódicamente, al servicio del pueblo. La familia se niega a permitir la entrada de los funcionarios público, posiblemente convencida de que ellos no tienen que dar cuentas a nadie de unos bienes que, en puridad, no son suyos.
Nadie se atreve a plantear lo más espinoso y justo: la revisión, al menos, de las condiciones en que se donó el pazo y, lo más: la expropiación de algo que legítimamente pertenece al pueblo gallego y, por extensión, a los españoles.
El franquismo no ha muerto. Sigue vivo y muy vivo. Hay testimonios de las presiones con las que se lograron las donaciones, las aportaciones a una suscripción popular de obligado cumplimiento. En ninguna parte del mundo una herencia como la de la familia Franco se hubiera permitido. Dicen que fue producto de los ahorros del anterior Jefe de Estado. Hay que ver lo que da de sí la paga de un militar que, dicen, se distinguió por su sobriedad.
lunes, 10 de septiembre de 2007
Pobres
Su ropa estaba desgastada y sucia. Y tenían ese olor de la pobreza que ningún baño puede quitar. Era una calle de Copenhague bulliciosa y bella, en uno de los países más ricos del mundo. Era una calle como cualquiera de cualquier ciudad española. Y allí estaban los pobres.
Tal vez sea la pobreza lo único internacional. Lo único que traspasa fronteras. Los turistas pasábamos a su lado. Acostumbrados a una presencia que traíamos cada uno desde nuestro país. Era, de nuevo, como estar en casa.
Recuerdos
He hablado aquí de mi padre, una persona que ha marcado mi vida desde la suya, difícil y doliente. He hablado de amigos que se fueron y otros que me regalan cada día destellos de luz. He hablado de un pasado que fue común, de dolor y esperanza. He hablado de pueblos pequeños, de infancias y juegos. He sido feliz al hacerlo.
No sé por dónde irán las próximas entradas y, realmente, me preocupa poco. Creo que lo importante está al otro lado: en los amigos que se han presentado a través de los mensajes, de esa comunicación que me ha hecho ver que hay mucha gente al otro lado que comparte sueños conmigo.
Leo cada día los blogs que me visitan. Me asombra la calidad y los sentimientos que se aprecian en ellos. Somos más de lo que nos pensábamos. Muchos los que creemos que hay cosas que contar, que nos preocupa un mundo difícil y, sin embargo, esperanzador. Gracias a todos. Bueno, y basta ya. esto es un paréntesis que me apetecía hacer. Al fin y al cabo, uno tiene derecho a escribir estas cosas.
sábado, 8 de septiembre de 2007
Guapos
Vivimos en una sociedad terriblemente entregada al culto de lo bonito, lo bello, lo superfluo. No importa que, salvo excepciones, bajo la línea perfecta esté la nada más absoluta. Las chicas imitan sus movimientos, su color de labios, sus andares y quieren ser eso: animales bellos que se mueven por el zoo nacional con el aire, el oropel y la nada como único bagaje.
Son los nuevos valores de una sociedad que valora el cuerpo por encima de la cabeza. Si no eres guapo no vas a ninguna parte, ni al bar de moda ni al programa de televisión. A veces -¿será la edad?- pienso que el futuro será hermoso... y vacío. Ombligo bellísimo de autocomplacencia.
No sé. A lo mejor es que las cosas me pillan ya lejos o me son ya lejanas. A lo mejor son los años. Pero me da una cierta tristeza contemplar la desolación de un mundo que hace ya una nueva división en la que la belleza es valor cotizado.
No es mala la belleza. No es malo lo hermoso. Lo es cuando es el único valor que nos sustenta. Bah. Probablemente sean reflexiones de un sábado de revistas de colorín. tampoco tiene demasiada importancia. ¿O sí?
jueves, 6 de septiembre de 2007
Los sesenta
A los sesenta
Vivo con mis dolores y la mujer de siempre
y habito nuevos días a los sesenta años.
Hablo menos que entonces y sólo guardo y creo
en algunos principios ya lejanos y ajenos.
La rabia de los días es ahora un recuerdo
que, a veces, me permite saber que no fui ángel
ni tampoco el demonio que hubiera deseado
o el canalla de barrio que soñé tantas noches.
Ahora, como el buen don Manuel escribió, “estoy
malo y ya no bebo lo que han dicho que bebía”.
Ya no tengo pasiones que pueda llamar mías
aunque en ocasiones vengan mordiscos del pasado.
Si sumo las preguntas, fueron más las respuestas
que nunca me llegaron y ahora tengo más dudas.
El futuro es un barco atracado en la noche
y el pasado una fruta que devoré sin hambres.
Duermo poco y no sueño. Sólo de cuando en cuando
me vienen viejos nombres como un licor dulcísimo
y siento por el pecho subir la borrachera
de unos besos que fueron madrugada de azúcar.
Escucho todavía promesas incumplidas,
y siento que hay un niño en el fondo del pecho
que me pregunta siempre por aquellos amigos
que no he vuelto a ver nunca o que nunca existieron.
No tengo biografía. En mis hijos se añade
la pasión por la vida el suave latigazo
de haber vivido, en fin, las horas y el pecado
de ser en un segundo palabra ya olvidada.
miércoles, 5 de septiembre de 2007
Ciudadanos
¿Es tan malo que se enseñe a un joven a respetar la diversidad, los principios de la tolerancia y el entendimiento? estoy convencido de que el Hijo del Carpintero suscribiría de la cruz a la raya una asignatura como ésta. Apoyaría que se les enseñara a ser libres, a respetar los principios democráticos,a entender que el ser humano es uno y que todos, todos formamos parte de un mismo mundo.
Hay que decir, sin embargo, que hasta en la Iglesia hay excepciones y afortunadamente clérigos como el arzobispo Blázquez (¿o es solo obispo?) haya pedido que se enseñe en los colegios religiosos esta asignatura. Pero dicho eso, sorprende de nuevo que la Iglesia en su conjunto y los políticos que les secundan estén dispuestos a una nueva cruzada contra ella.
Creo que, en el fondo, tienen miedo a la formación, a la cultura. A que los jóvenes aprendan que tienen derechos y que la vida no se circunscribe a un espacio de ceras y sotanas, donde el sufrimiento de los pobres se justifica en la voluntad de un Ser Superior. Temen a un mundo sin miedo al infierno, sin el terror del pecado.
Peor es que algunos, incluso, recurran a que en el franquismo ya hubo una asignatura parecida "Formación del Espíritu Nacional". Aducen que era un signo de dictadura que, afortunadamente desapareció. No sería gracias a ellos que alentaron y apoyaron no sólo esa materia, sino la misma dictadura. Ningún obispo, ninguna asociación de padres católicos se echó a la calle para impedir su enseñanza en sus aulas. Y eso, salvando las distancias entre una asignatura y otra.
Resulta cuando menos sorprendente la falta de memoria. La falta de pudor. Creo, sinceramente, que la inmensa mayoría de los que se oponen a la asignatura de Ciudadanía, ignoran y desconocen su contenido.
Ser ciudadano fue una conquista social. Ser ciudadano es reconocer que vives con más gente, que existen unos normas de conducta, que existe una moral que rige nuestras vidas, que somos todos responsables de conseguir otro mundo mejor, al margen o con otras normas de conducta religiosa. ser ciudadano es respetar que haya gente que crea en Dios, es respetar que haya gente que vaya a misa, respetar la libertad del ser humano.
PS. Ya he rectificado mi edad en el blog. Son 60 años los que he cumplido este mes de agosto. Una barbaridad. Vistas las cosas desde los sesenta tampoco cambian tanto.
martes, 4 de septiembre de 2007
Tango
Tiene para mí una de las más hermosas letras, llena de poesía y de figuras extraordinarias. ¿No os recuerda lo de "un manojito de escarcha" de Serrat a ese "ramillete de rocío" que aparece en esta letra?
El autor es Homero Expósito uno de los mejores poetas del tango. La música es de otro grande: Héctor Stamponi. Hubiera dado cualquier cosa por firmar esta letra. Ojalá supiera. Os la paso:
Amor, la vida se nos va,
quedémonos aquí, ya es hora de llegar!
Amor, quedémonos aquí!
Por qué sin compasión rodar?
Amor, la flor se ha vuelto a abrir
y hay gusto a soledad, quedémonos aquí!
Nuestro cansancio es un poema sin final
que aquí podemos terminar.
Abre tu vida sin ventanas!
Mira lo lindo que está el río!
Se despierta la mañana y tengo ganas
de juntarte un ramillete de rocío...
Basta de noches y de olvidos,
basta de alcohol sin esperanzas,
deja todo lo que ha sido
desangrarse en ese ayer sin fe!
Tal vez
de tanto usar el gris
te ciegues con el sol...
pero eso tiene fin!
Después, verás todo el color,
amor, quedémonos aquí!
Amor, asómate a la flor
y entiende la verdad que llaman corazón!
Deja el pasado acobardado en el fangal
que aquí podemos empezar!
Princesas
El otro día oía a una periodista de las que confunden la información con el chismorreo, decir, muy suelta ella, que, al fin y al cabo, el yate era un regalo de unos empresarios al rey.Y que el rey, generoso él, lo había donado al Patrimonio Nacional. Qué bueno es el rey de España, que no quiere nada suyo. Lo que no contaba la periodista pelota es que, pasando el yate a Patrimonio se evita todos los gastos que se derivan de su mantenimiento, atraques, pagos de personal, etcétera, etcétera.
No sé el tiempo que le queda a la Monarquía. Y tampoco es que sea una de mis prioridades. Pero lo cierto es que resulta casi rayando en lo obsceno el espectáculo de esa Familia Real, cada vez más larga, disfrutando de los largos veranos a costa del presupuesto. nadie sabe en qué se gasta el Rey esos casi 8,5 millones de euros que le caen año tras año en los Presupuestos Generales.
Tan obsceno como una Princesa que necesita un periodo de baja de varios meses antes de cumplir con sus escasa obligaciones de acudir a recepciones y actos oficiales de tan escaso interés. Ahora dicen que la Infanta Leonor, a la que han paseado por televisiones y revistas buscando la complicidad de la buena gente que sublima las gracias de cualquier niña de la edad de Leonor como si fueran intrínsecamente ligadas a su estatus real, va a ir a una guardería. Supongo que será un guardería real.
No es demagogia. Pero cualquier trabajadora de la edad y al situación de la Princesa se vuelve loca para buscar una guardería a sus hijos. Leticia no tendrá ese problema. Por cierto La familia Real danesa lleva a sus hijos a guarderías pública. Tal vez porque en países de larga tradición democrática las guarderías públicas nada tienen que envidiar a las privadas.
En España vivimos situaciones absurdas. Los mismos políticos que defienden la sanidad pública van a hospitales privados cuando tienen que tratarse de cualquier dolencia: los de derechas y los de izquierdas. Lo público no es de fiar, aún siendo de los mejores sistemas del mundo. Será porque siempre es molesto compartir sala de espera con el albañil o el zapatero o el empleado de un banco.
Resulta cada vez más cansado el debate de la Monarquía. Cansado por inútil. A ver si es verdad que con Juan Carlos de Borbón se acabe este absurdo de una institución que no representa a nadie ni ha sido elegida por nadie. Salvo por Dios todopoderoso. Y ya sabemos los errores que suele cometer Dios cuando de pone a elegir. Véase, sin ir más lejos, la historia de los Papas.
lunes, 3 de septiembre de 2007
De nuevo en casa
De ellas conozco poco, o mucho, según se mire. Y en sus blogs -que he visitado también cuando he podido- he encontrado poesía y humor esperanza en fin en un mundo difícil.
Estuve en los países nórdicos. Un viaje cansado y, al mismo tiempo, feliz. Una manera de comprobar que esta tierra es pequeña y frágil y que, por encima del idioma, el hombre es igual en todas partes. Una manera de comprobar que el ombligo es mucho más grande y digno de mirarse de lo que pensaba.
Durante unos días he estado en el pueblo de mi mujer. Una aldea minúscula, no tan diferente, si bien se piensa, que Copenhague u Oslo, con sus grandes diferencias. Hoy en el metro he vuelto a ver las mismas caras que entonces, he leído el mismo periódico y me han asaltado las mismas -terribles noticias- que antes de irme de vacaciones. Nada ha cambiado y todo es tan diferente.
Hoy, ya de vuelta, Madrid ha amanecido con ese olor imposible a croissan y gasolina, a soledad, a esperanza.
Madrid huele a vida.