martes, 11 de septiembre de 2007

Los Franco

No es que sea una agria polémica, pero está bien que, tantos años después de la muerte del dictador, comiencen a plantearse algunas cuestiones que, hasta ahora, han quedado en el olvido. Tal vez, por aquellos pactos de silencio hechos al abrigo del miedo a la involución. Ahora ha saltado a los medios la fortuna de la familia Franco. Una fortuna que se sitúa en cifras mareantes.

Aunque hay defensores de que, al fin y al cabo, se trata de una herencia como otra cualquiera, cuesta trabajo creer que un militar que sólo tenía como patrimonio su paga, haya podido dejar a sus descendientes fincas, cuentas corrientes y un patrimonio inmobiliario que suma los miles y miles de millones.

Aducir que fueron donaciones particulares es, cuando menos, un sarcasmo. Ahora empieza a comprobarse que la palabra donación tiene muchas acepciones, aunque alguna de ellas no aparezca en el diccionario. Este es un país generoso, según para qué cosas. Con los Franco la generosidad ha rozado el absurdo. Ni antes ni después de la muerte del dictador se le ha ocurrido a ningún Gobierno democrático revisar, aunque sea someramente, el origen y causa de su fortuna. Hasta bien entrada la democracia, la familia gozó de pasaporte diplomático y Hacienda ha pasado de puntillas sobre sus negocios, especulaciones y legalidad de sus bienes.

Ahora la polémica se centra sobre el Pazo de Meirás. Un pazo que levantó Emilia Pardo Bazán y que, "graciosa y voluntariamente", el pueblo de La Coruña donó a Francisco Franco y ha heredado su prole. La Xunta de Galicia quiere, al menos, hacer un inventario de los bienes allí acumulados y, sobre todo, ponerlo, aunque sea periódicamente, al servicio del pueblo. La familia se niega a permitir la entrada de los funcionarios público, posiblemente convencida de que ellos no tienen que dar cuentas a nadie de unos bienes que, en puridad, no son suyos.

Nadie se atreve a plantear lo más espinoso y justo: la revisión, al menos, de las condiciones en que se donó el pazo y, lo más: la expropiación de algo que legítimamente pertenece al pueblo gallego y, por extensión, a los españoles.

El franquismo no ha muerto. Sigue vivo y muy vivo. Hay testimonios de las presiones con las que se lograron las donaciones, las aportaciones a una suscripción popular de obligado cumplimiento. En ninguna parte del mundo una herencia como la de la familia Franco se hubiera permitido. Dicen que fue producto de los ahorros del anterior Jefe de Estado. Hay que ver lo que da de sí la paga de un militar que, dicen, se distinguió por su sobriedad.

6 comentarios:

UB dijo...

Es un tema que me parece tan injusto que me pongo de mal humor sólo con leer acerca de esta familia de abusadores.
No sé cómo se puede "respetar" a gente así que sigue comportándose como si España fuera suya. Me duele ver que para algunos asuntos no somos un país moderno.

Margarida dijo...

Que no se equivoquen...que el ex-ministro ya no está en Santiago y esta Xunta espero que no se ande con rodeos. Ya es hora de ir poniendo las cosas en su sitio. Acabo de leer que la familia del ex-alcade falangista en Cerdedo, Manuel Gutiérrez Torres, ha puesto otra denuncia (una ya se colaron al historiador Dionisio Pereira) a un profesor de la Universidad Complutense de Madrid, Alfredo Gonzalez Ruibal. Este docente, como tal, colgó una información relacionada con el ex-alcalde en la página de la Universidad de Stanford y las denuncias a ambos no vienen a ser por otra cosa que por "difamar" a su noble pariente...hay que joderse...eso sí!! La indemnización que piden asciende a 100.000 €!!. ¿Quien tiene que empezar a denunciar a quien? ¿Quien tiene que empezar a reclamar indemnizaciones? a ver si ahora por encima de burros, apaleados...Ándante con tiento Rodolfo, que lo mismo se leen tu libro algunos familiares y os empluman a ti y al pobre Daniel...ni informar ya se puede...y me da que los salarios de dos periodistas no van a ascender tanto como la del militar austero...Un beso.

síl dijo...

quizás el país no esté tan normalizado como pensamos si siguen habiendo temas tabús...
(el otro día casi me da algo viendo al inestrillas ese en la tele, agrrr!!!!)

un abrazo!

Paseando por tu nube dijo...

No tiene desperdicio el tema, Franco y su grupi, son el lado oscuro de hacienda, o por lo menos uno de ellos, increible que nunca nadie se atreviera a realizar una auditoria de los bienes que posee esta pandilla y sobre todo de los que pertenecen al patrimonio histórico.
Algún osado asegura que ya en el momento del feliz desenlace, la fortuna ascendía a unos 100.000 millones de pesetas, bastante mas revalorizadas en la actualidad que cualquiera de nuestras cuentas de currantes, claro que a lo peor (o a lo mejor) es que ninguno somos "militares" y por eso no sabemos del ahorro que supone en cuenta corriente esta profesión.

Y para regocijo del personal, la famosa finca "rustica" de Valdelasfuentes entre Mostoles y Arroyomolinos, tambien posesión de la mafia franco, resulta que ha sido recalificada y se van a construir 4.000 viviendas que por supuesto no seran de V.P.O.

y... mas y mas y muchas mas

Será que somos un pueblo agradecido con nuestros "políticos" (alias dictadores) aunque sean de pacotilla.

Creo que por hoy, prefiero no seguir practicando la memoria histórica, no sé porqué pero me entristece y me irrita a la vez.

Un beso

Cata dijo...

En un día como este, en chile, La Moneda era bombardeada, Allende sacado muerto por Morande 80 y miles de compatriotas detenidos, torturados y finalmente desaparecidos... un día 11 de Septiembre conocimos en carne propia lo que es un Tirano, lo que es la muerte, lo que es la vergüenza, el odio... y hoy, que el perro ya no está, seguimos siendo perseguidos, nos impiden recordar a nuestros muertos en La Moneda, nos detienen, nos agreden... y la familia del Tirano le inaugura un nicho para q sus cenizas descansen en paz... como ves... la historia sigue viva

Paola B. dijo...

Pero no es el único caso, veamos el Canto del Pico, El Pardo, Valdefuentes... Qué pena que Franco no haya estado vivo para esta ocasión en la que los españoles le hemos pagado la boda a la nietísima, por que de haberlo estado habría regalado mantas o, quién sabe, cupones para leche en polvo, para los que realmente sí somos Hacienda, como ya hiciera en la boda de su hijísima...

Qué poca vergüenza, y que en la época en la que estamos aún tengamos que soportar y mantener a este tipo de individuos y sus familiares...

¡A trabajar hombre! ¿No quieren una España clásica? Pues que den ejemplo, o no, perdón... Que ellos son los Franco S.A., no van a rebajarse a hacer lo que no pertenece a su noble estirpe de xenófobos, retrógrados y si se me permite, sinvergüenzas. Y vividores.

Al menos mantengo la esperanza de que se haga lo correcto con el Pazo de Meirás y que los gallegos puedan disfrutar de ello... Por esperar...