viernes, 11 de abril de 2008

Racismo

Leo en Nueva Tribuna que España está a la cola de Europa en la lucha contra el racismo y la xenofobia. No sé si será real. Pero es verdad que ha sido éste un país en el que siempre hemos mirado con desconfianza al extraño, al de fuera. En los pueblos a los forasteros se les echaba al pilón. Y los gitanos han sido siempre mal mirados por una sociedad que tenía en la homogeneidad y el miedo a lo desconocido sus más acrisoladas virtudes.

Admitimos a los negros, para, a continuación decir que no nos gustaría que nuestras hijas se casaran con ellos. Nos parece bien que vengan ecuatorianos o peruanos, pero siempre que no nos quiten el trabajo. Decimos que mala gente hay en todas partes, pero cuando nos enteramos de un hecho delictivo preguntamos si no serán rumanos o marroquíes.

Aunque haya que reconocer que las cosas van cambiando, todavía y según el informe de Amnistía Internacional, seguimos desconfiando del extranjero. Tenemos miedo porque el miedo se nos ha inculcado desde nuestra más tierna infancia. Nos parecen raras y risibles las costumbres y comidas de los inmigrantes, pero nos encantan los trajes regionales, las romerías y las devociones o los cruentos azotes de los penitentes.

Todavía nos sentimos incómodos en el metro cuando a nuestro lado se nos sienta un muchacho latinoamericano o senegalés. Y, en el fondo, aceptamos al inmigrante siempre que haga un trabajo que no estamos dispuestos a realizar nosotros.

Quiero creer que todo cambiará. Quiero creer que los que hoy son niños aceptarán sin miedos y sin dudas al que viene de fuera. Como lo hacen ahora en el recreo, en la calle, compartiendo juegos y amistad. Porque estoy seguro que el miedo al extraño se cura con el trato, con el conocimiento. Estoy seguro que ese niños español que camina por la calle cogido del hombro de otro niño, subsahariano, marroquí o peruano, cambiará el mundo, cambiará nuestro país desde ese corazón en el que ha entrado, como un viento incontenible, el valor de la amistad sin fronteras.

24 comentarios:

AROA dijo...

cuando vivía en méxico me llegué a enfadar con un amigo de allí porque decía que los españoles éramos xenófobos... yo le contestaba aquello de que no podía generalizar, que se estaba basando en insultos que escuchaba en partidos de fútbol...
pero luego, a mi regreso, tras los sucesos, vista la vida del extranjero cuando una ha sido de fuera en otro lugar sé que hay un trato desfavorable y un prejuicio cimentado en algún lugar de la conciencia que no ha cambiado.
Pero sí que hay esperanza en esos niños que conviven en los colegios con todas las nacionalidades. Y es lo normal. Y se enriquecen. Y se miran a los ojos sin prejuicios adquiridos. Y a mí me gusta mucho el paisaje que se está dibujando.
Enhorabuena por ese periódico Rodolfo! Me gusta mucho. Lo checaré a menudo.
Un abrazo.

Regina dijo...

A mí también me gustaría creerlo...
ojalá, Rodolfo, ojalá un día todos nos miremos como iguales, sin prejuicios.


Un abrazo
Regina

Esther dijo...

Hay que tener esperanza en los niños. Yo también creo que en ellos está la clave para un avance en esta gran contradicción que es el miedo a la diferencia y a lo desconocido. Porque los niños que hoy nacen en España de unos padres inmigrantes serán españoles y senegaleses o españoles y ecuatorianos. Porque ya hay muchas parejas de distintas nacionalidades y cada vez habrá más, y sus hijos serán una interesante combinación de culturas.Los niños se toman la diferencia con una gran naturalidad, siempre que los adultos no la ensuciemos.
Recuerdo, como tantas veces, que los españoles también somos emigrantes. Y que no hace tanto eramos muy mal mirados en Europa por nuestras chocantes costumbres y decían de nosotros que eramos sucios y escandalosos. Aprendamos del pasado y del presente. Aprendamos de los errores ajenos y de los propios.
Como dice Pedro Guerra...
"Contamíname, mezclate conmigo"
Mezclémonos, ese es el futuro.

Anónimo dijo...

Yo también quiero creer Rodolfo... como dices, también tengo la esperanza puesta en esas jóvenes promesas que no entienden de razas sino de compañeros de juego o de partidillos de fútbol en el patio del colegio. A mí me encanta la mezcla, la fusión de culturas como evolución y riqueza social y me da muchísima pena que todavía hoy el racismo esté tan, pero taaan presente en nuestros entornos.
Muchas gracias Rodolfo por sus escritos, hace tiempo que le leo pero nunca me había atrevido a manifestarme, pero es que los temas relacionados con el racismo me llegan muy personalmente.
Enhorabuena y gracias. Saludos.
Belén

maria jose dijo...

Somos los adultos los que tenemos prejuicios.Los niños,yo lo veo en mi trabajo,aceptan a los demás con normalidad y su primer impulso es ayudar.Depende de nosotros que ese impulso se convierta en un comportamiento habitual.

Buen fin de semana,Rodolfo.

Dorian Grey dijo...

Creo que hay que diferenciar una cosa. Que los españoles "seamos" a la "lucha contra". España está a la cola de la "lucha contra",efectivamente, muchas veces los agresores a extranjeros no pasan ni por la cárcel. Pero que seamos, ufff. difiero y mucho. Quizás por vivir en un barrio donde viven y se mezclan razas sin dificultades, y veo el día a día sin colores, ni religiones.
Aunque aún nos queda mucho, progresamos adecuadamente....
Salud

martona dijo...

Apreciado Rodolfo:
Ayer comentaba en el blog de un chico dominicano, un post muy parecido al tuyo, y solo puedo decir mi no mas rotundo al racismo, un no sin ningun tipo de pero....
Yo tengo dos hijos, a los que siempre he educado en la tolerancia mas absoluta, nunca jamas van a discriminar a nadie por su color de piel, por su condicion sexual, por sus convicciones religiosas, por tener una minusvalia, por nada que los haga diferente a ellos...solo pretendo que sean personas buenas...y creo que lo he conseguido, pues me siento orgullosa de ellos.
El blog del que te hablaba es http://valentinv.blogspot.com
por si le apetece darle un vistazo, es un punto de vista diferente.
uns petonicos, sempre.

Anónimo dijo...

No voy ni a comentar lo que opino de que no nos respetemos unos a otros por nuestras diferencias, sean cual sean esas...es obvio...si fueramos todos iguales...que aburridos estariamos!

En Manresa hay muchos marroquis y hace días que estoy pensando en hacer un estudio en lo que influye su manera de expresarse en público, su lenguaje parece agresivo y suelen chillar bastante...suelo escuchar muchos comentarios al respecto despectivos...y me parece curioso tener en cuenta esos detalles que nos parecen banales.

Los que no tienen posibilidad de mobilidad en la tierra son los que solo una vez se mobieron. No?

En fin...aun no he comido delirios del hambre.

Besos gordos a todos
Martes

Anónimo dijo...

aix...perdón por las faltas soy tan mala con el castellano...movilidad...moverse. Lo siento...lo siento..sorry...ho sento!
Martes

Niuqech dijo...

Teniendo en cuenta que lo que hagan los niños mañana es en gran parte el reflejo de lo que vean hacer hoy a sus mayores, nos queda mucho tiempo para normalizar la integración.
En nuestro país, como en muchos otros, el miedo a lo diferente es el argumento de muchos idiotas.

De todas formas espero que llegue a ser posible algún día, no solo de malos ejemplos vive nuestra sociedad.

Cecilia Alameda dijo...

Si queremos que en el futuro no haya distancias raciales hemos de apoyar la educación para que los niños de aquí y de allá convivan, aprendan a la vez, jueguen juntos, comenten las cosas de sus respectivos orígenes o culturas. Además, si españoles y no españoles poseen una educación y una formación, es seguro el respeto mutuo, el afecto entre ellos y la complicidad.
Lo malo es que la escuela pública, a la que acuden muchos hijos de extranjeros, está muy descuidada y los enseñantes a veces carecen de recursos suficientes (que no de voluntad) para que la formación de los chavales sea tan buena como la de los colegios privados.
Apostemos por la educación, por la formación y la convivencia si queremos romper las barreras.

Arcángel Mirón dijo...

Yo no veo tan cercano ese mundo sin racismo, pero lo deseo. A pesar de mis propios prejuicios.

carmen dijo...

yo confio en los niños, en que son germen de cambio pero con el ejemplo que tienen de algunos adultos...podria esperarse que se perpetuen esos prejuicios. Estoy de paseo x España y como latinoamericana que soy me ha tocado ver un poco de todo....desde la gente que ni se inmuta por mi acento "cantado" y otros que hacen esa mirada de "ahhh no eres de aqui"...que le vamos a hacer, a mi me encanta que el mundo sea un crisol de colores!

Margarita dijo...

Este es por lo que conozco el país más racista de América Latina, que los peruanos son flojos, los argentinos pesados, los bolivianos sucios, los negros hediondos, y suma y sigue, somos clasistas y racistas, creo que segimos en la colonia en ese aspecto, es una lástima porque si nos acercamos y conocemos a esos seres humanos que han nacido en una tierra diferente a la nuestra aprenderemos que son más las coincidencias que las diferencias.
Un abrazo

brujaroja dijo...

A mí me resulta esperanzador lo de los niños, pero tal vez no tanto. Quiero decir: los niños inmigrantes acuden únicamente a la escuela pública y ahí mantienen una relación normal y muy esperanzadora con algunos niños, no con todos. Me temo que los niños de la privada, parte de la concertada, y demás, seguirán contemplando con recelo y superioridad a los extranjeros. Y cuando sean mayores, para nuestra desdicha, ocuparán los puestos de poder: ellos serán en su mayoría la clase dominante...
No sé, igual es que estoy un poco pesimista...

elvira dijo...

Desgraciadamente, creo que el racismo tiene mucho que ver con el dinero. Nadie se muestra racista con el norteamericano, ingles, frances, etc, turista que viene a gastarse su dinero en España o que incluso trabaja aqui pero tiene una buena posicion económica. Nunca ha sentido el racismo mi amigo suizo que lleva 40 años trabajando en España ni otro parisino que lleva 3, incluso los arabes o negros (no me gusta, de color, de color somos todos) que llegan a España con sus grandes comitivas y alquilan plantas enteras en hoteles de lujo, dan grandes propinas y gastan su dinero a manos llenas y sus costumbres son muy diferentes a las nuestras. Si los ecuatorianos, marroquies, senegaleses, vinieran en esas condiciones estariamos tan contentos. Indudablemente tambien existe el otro, el racismo del orgullo de raza, el de creerse superior , en él, entra el nacionalismo, ESPAÑOLISMO, vasquismo, catalanismo ETC. Y luego estamos los otros, los que como decia Haro Tecglen somos de nuestro barrio, en mi caso de la Guindalera, de mis amigos, de mis bares, de mis cines y principalmente de nuestra infancia y de nuestros recuerdos. A los que nos gusta la mezcla de razas y colores y no vemos peligro en ello, sino enriquecimiento cultural, me encantan los callos a la madrileña, el cuscus y el sushi-

Anónimo dijo...

he leido lo escrito por ti, acerca del racismo pero tambien lo escrito acerca de mi pais, mi linda, grande,rica, triste Argentina...creo q el país palpita en lo hondo de mi ser, en las miserias que veo a diario, familias condenadas a la pobreza, a crecer como seres salvajes, créeme que, asi lo he visto en ojos propios, destinos signados a crueles destinos desdichados, hablo de mi pais, donde naci y duele, en las entrañas mismas, no saber cómo cambiar...y no aceptar lo que, desde grandes despachos de estado, imponen a mi gente viles politicos.Porque todo es consecuencia de algo...el batir de alas de una mariposa en Chima puede desencadenar un terremoto en Centroamerica...dicen..NO me resigno a la vida asi. Y no lo haré nunca.

Anónimo dijo...

A mi también me gustaría creer que las actitudes racistas cada vez serán las menos. Pero por desgracia cada vez las veo más en la gente cuando salgo a la calle. Hoy estaba esperando el autobús y dos chicos han salido de un coche gritando Viva España hacia nosotros. Cuando ya iban bastante lejos ya gritaban extranjeros fuera a dos o tres chicos de color que había en la parada del bus. Que actitud más cobarde y más imbecil! Espero no volver a ver actitudes tan grotescas y absurdas. Si lo que más queremos todos es vivir en paz, por que no nos demajos tranquilos los unos a los otros?

Besos y mi más sincera admiración hacia su forma de escribir y a sus palabras.

Susana.

Alicia dijo...

Yo tambien quiero y necesito creer en este, en que algún día no haya que hablar de xenofobia ni de extranjeros... algún día seremos todos ciudadanos del mundo sin más.
TIENE QUE LLOVER...

Samuel Villena dijo...

Los niños son la esperanza, siempre lo he pensado. Por eso tenemos que educarlos desde que nacen. Por eso fui durante un tiempo monitor de ocio y tiempo libre, porque así podría educarles en los valores que sus padres y profesores ignoraban, dándole únicamente conocimientos innecesarios. Todos debemos contribuir en la edución de esos niños que conseguirán que, mañana, éste sea un mundo más justo para todos. Sean de donde sean.

yraya dijo...

Esto de racismo...ummm, es complicado de erradicar, hablo con personas de grandes valores y cuando las oigo decir de "que estamos invadidos por moros, chinos, rumanos. etc. etc., y que tienen más facilidades que nosotros para muchas cosas"
uufff... todos los valores que tienen se les vienen abajo.
Yo también quiero pensar que esto cambiará algún día y para eso tenemos que empezar a educar, educar y educar, yo ya lo intento en el colegio en el cual trabajo.
Saludos

joaquina dijo...

Supongo que la noticia, de la que se han hecho eco varios medios de comunicación tiene su origen en el reciente informe de Amnistía Internacional titulado:

España: entre la desgana y la invisibilidad : políticas del Estado español en la lucha contra el racismo. Abril de 2008
CONSULTADO EN: http://www.es.amnesty.org/uploads/tx_useraitypdb/Informe_racismo_abril08.pdf

Anónimo dijo...

Como professora, tenho tido a sorte de, em quase todas as classes que tive, estarem crianças africanas ou com pais africanos. Neste momento, tenho duas meninas bem negrinhas na minha sala de aula. É claro que para mim essa questão da diferença, nunca foi posta, mas algumas vezes fui forçada a intervenções mais duras perante alunos que faziam essa distinção. É verdade que a escola e a família devem ser espaços privilegiados de aprendizagem no que toca à aceitação dos outros, independentemente da sua cor, raça ou religião. Pela minha experiência, também me parece que esta geração de meninos e meninas, começa a ser bem mais aberta e tolerante que a dos pais. Todavia, é necessário estarmos atentos, para cortarmos logo o mal pela raiz.
Caro Samuel, nem todos os professores são iguais.
Um abraço e boa semana! Ana

UB dijo...

No lo creo. No creo que España sea uno de los paises donde peor se trata a los inmigrantes. En todo caso, preguntémosles a ellos directamente. Siempre hay gente estúpida que se cree más que nadie, pero no me parece que sea un hecho general tampoco.