viernes, 6 de julio de 2007

Santander

Cuestiones de trabajo me traen a Santander. Una pausa en el blog que retomaré inmediatamente.Me encanta la ciudad. El mar purísimo, el aire, la ciudad maravillosa.

Todo en Santander tiene un aire tranquilo, de ciudad dormida y ajena. Las calles tienen sueño y en el paseo del Sardinero puede escucharse el rumor del mar. Tranquilidad. Algo así debe de ser el paraíso.

lunes, 2 de julio de 2007

Mártires del 36

El arzobispo de Valencia, Agustín García Gasco, que fue durante muchos años párroco de mi pueblo, está impulsando en su diócesis una Iglesia dedicada a los mártires de 1936. Fue don Agustín, como le conocíamos en el pueblo, un buen párroco, con un cierto sentido social. Creó cooperativas y animó a construir algunas viviendas que resolvieron en buena medida los problemas del pueblo.

No hablo con él hace mucho tiempo. Pero la noticia de la Iglesia para los mártires del 36 me produce una inmensa tristeza. Cuando la Ley de la Memoria Histórica sufre las embestidas y los retrasos de la clase política, el arzobispo, a punto de jubilarse, se empeña en dejar su recuerdo en una Iglesia dedicada a profundizar el abismo entre las dos Españas.

Los mártires y sus herederos, los vencedores de la guerra civil han tenido siempre el reconocimiento y la recompensa del gobierno franquista. Los vencidos sólo la humillación. Ahora que hay gente que condena a quienes están buscando y rescatando a quienes fueron enterrados como animales en fosas comunes, es bueno recordar que, al acabar la guerra, el gobierno estableció ayudas económicas para buscar y exhumar a los caídos por Dios y por España.

Hoy no sólo no hay ayudas para abrir las fosas, si no que, incluso, se les tacha de rencorosos, de abrir heridas, a quienes buscan a sus familiares para darles honrosa sepultura. No basta con que el Vaticano -están en su derecho de hacer lo que quieran- haga santos como churros con los que murieron en un bando de la guerra civil. Quieren más. Quieren que nadie olvide que fueron ellos los que ganaron aquella guerra cruenta y terrible.

Pero hay otros santos laicos, si es que por santo entendemos el hombre que da su vida por los demás. Santos que no han aspirado nunca al cielo prometido, sino a una tierra para todos los seres humanos. Entiendo que para ellos no haya coronas desde el Vaticano. Tampoco las aceptarían. Pero me resulta difícil entender que hoy, tantos años después de aquello, haya obispos y arzobispos y papas, empeñados en no dejar que la paz y la concordia, la tolerancia se instale en el mundo.

Sé que en este blog se ha escrito ya mucho de la Iglesia, pero cuesta trabajo permanecer callado ante tanto sinsentido.

Que Don Agustín haga su Iglesia y meta en ella a los mártires del 36. En el mundo otros hombres y mujeres están cambiando el mundo, haciendo de su vida un ejemplo. Que ellos se queden con la caridad, prefiero la solidaridad como valor supremo. Si ellos se aman sólo entre ellos, yo prefiero el amáos los unos a los otros de un pobre obrero carpintero que han secuestrado entre el oropel de las casullas y las iglesias ciclópeas.

Son ellos quienes marcan la frontera. Quienes no quieren que el odio se disipe como el humo de las hogueras que ellos mismos encendieron para quemar la ciencia, la cultura, el diálogo, la comprensión.

viernes, 29 de junio de 2007

Un artículo de Abuín

Jesús Redondo Abuín ha escrito en El País de Galicia una preciosa necrológica sobre Manolo Amor Deus que quiero hacerlos llegar.: Dice así:

"Allá se nos va a las claras de la vida otro de los imprescindibles. Con una mano delante y otra detrás. Igual que vino. Trabajó duramente desde niño y su capital fue lo comido por lo servido. Luchó toda la vida en primerísima línea. No por salvarse a sí mismo en exclusiva sino por la salvación colectiva. Era de los que daba la cara y no reculaba ni cuando acaso procedía. Grande en los grandes acontecimientos nacionales y de clase de 1972 en Galicia. Grande luego. Grande hoy mismo: murió como vivió, se negó en redondo a cambiar ideología por buena vida. Como cuantos corrieron todos los riesgos por el presente y el porvenir colectivo.

Es de los que no se han puesto a precio como otros que se decían paladines del proletariado y a las primeras de cambio cambiaron de campo y de equipo. Esos a él le daban asco. Y allá va. Allá se nos va un camarada a carta cabal. El mejor secretario general que ha tenido el sindicato nacional de CC OO de Galicia. Fue Goliat. Y los David se lo cargaron con malas artes. Con muy malas artes.

No habrá quien llene el hueco que deja tras él. ¡Hasta nunca, Amor, hasta nunca!"


Sólo añadir algo sobre Redondo Abuín. Y decir de él algo que dijo su amigo Manolo Amor, con el que compartió prisión. De él decía Manolo: "Abuín es un hombre tan honesto que, a mí, a veces, me daba miedo".


Redondo Abuín es un hombre de una honestidad a toda prueba, de una entereza grandiosa. Sufrió años de represión y cárcel. Sufrió dentro de las prisiones castigos y torturas. Pero nunca consiguieron humillarle. Unos de sus castigos lo padeció por defender la dignidad de un preso común. Porque siempre tuvo -y tiene- claro que por encima de todo está la dignidad de cualquier hombre. Se le temía y se le respetaba en cuantas cárceles visitó, y fueron muchas.


Tengo la enorme suerte de tenerlo como amigo. Cuando murió Manolo me llamó por teléfono, tan sereno, tan entero. Sólo quería darme las gracias por lo que había escrito en este blog sobre su amigo. Ahora, tan lejos, nos vemos poco. Hace tiempo, querido Abuín, que no nos vemos y, sin embargo, te recuerdo muy a menudo.


Abuín mantiene intacto su pensamiento. No ha cambiado ni un ápice y sigue creyendo en la lucha obrera, sigue pensando que éste es un mundo de todos y que todos tenemos derecho a él. Cuando me llamó el otro día, me decía que había tenido algún arrechucho. Quitando importancia a sus achaques, como si lo importante fuera siempre lo del otro.


El otro, el compañero, el ser humano es lo importante para Redondo Abuín. En este siglo en que tan poco vale la vida de un ser humano, en el que se tachan de trasnochados determinados pensamientos, determinadas ideologías, Redondo Abuín es ejemplo de coherencia de una vida, de honestidad llevada hasta el final.


Tiene, además, un gran sentido del humor. Recuerdo que una vez fuimos a entrevistarle un compañero del periódico La vanguardia y yo. Nos acercamos al edificio donde nos había citado y llamamos al telefonillo. Oímos su voz que preguntaba: "¿Quién es". "La Vanguardia -dijo mi amigo- ¿podemos subir?". Abuín contestó: "Que suba la vanguardia y el pueblo detrás".


Y, como podéis ver, escribe de maravilla. Un abrazo, Abuin.


miércoles, 27 de junio de 2007

Manolo Amor

Ha muerto Manolo Amor. A mucha gente no le dirá nada este nombre. A mucha gente le emocionará este nombre. Fue uno de los dirigentes obreros más respetados de Galicia. El primer secretario de CC OO de Galicia. Y uno de los últimos que abandonó la cárcel. A Manolo Amor lo juzgaron y condenaron en un tribunal militar.

Habían aparecido unas octavillas de Comisiones Obreras en una fragata que se estaba construyendo en la Bazán. Al ser una fragata militar, propiedad del Ejército, se le juzgó por lo militar. y fue condenado a varios años de cárcel que hubo de cumplir íntegros. Para él no hubo amnistía. Salió de la cárcel en 1976.

Tuve la enorme suerte de conocerle cuando, con mi hijo, escribía el libro "Toda España era una cárcel". Fue generoso y amable conmigo. Me acompañó a presentar el libro en Galicia y compartí con él vinos y risas y amistades. Me contó cosas que no están en el libro. Algunas las he contado aquí en este blog. Como cuando el comandante de la prisión no le comunicó que su hijo pequeño había muerto en un accidente ante las mismas puertas de la cárcel donde él estaba. Manolo se enteró por un compañero y hubo de llorar en soledad la muerte del hijo porque aquel hombre le negó la salida para asistir al entierro.

Me contó que nunca pudo comprender aquella crueldad y que años más tarde se encontró por la calle al comandante que le había impedido asistir al entierro del niño. Me dijo: "Fui hacia él dispuesto a todo. Pero al llegar a su altura sólo vi un pobre viejo tembloroso. No hice nada. Ya le había castigado la vida.

Era de una grandeza de corazón magnífica. Un ser humano excepcional. Ha muerto de cáncer de pulmón provocado por el amianto que manejaba durante su trabajo en la Bazán, Del mismo cáncer del que murió su amigo y compañero de sindicato y cárceles José María Riobó.

No sé qué puedo decir de él. Siempre he admirado la generosidad de quienes sufrieron prisión. Pero quiero recordar una frase que él me dijo cuando preparábamos el libro. "Mira, yo no pido nada. no guardo ya rencor, pero, coño, todavía estoy esperando que alguien me pida perdón por aquello, que el Ejército, que alguien venga y me diga: Perdona, Manolo, te destrozamos la vida por unas octavillas, te dejamos sin tu mujer y sin tu hijo. Te encerramos en la cárcel por nada".

Nunca nadie le pidió perdón, aunque él si perdonó a todos.

martes, 26 de junio de 2007

Un nombre

Buscando en google por razones que no vienen al caso, encuentro que alguien llamado Ismael Serrano, un emigrante mexicano, murió, creen que de agotamiento, en el desierto, intentando llegar a Estados Unidos. Es sólo un nombre que me estremece. Sólo un nombre que siento más cercano, sin embargo, que los cientos de subsaharianos que mueren cada año en pateras, también por agotamiento o ahogados en el mar, intentado llegar a España.

Pero es la fuerza del nombre, el poner nombre a un emigrante lo que le hace distinto. Y esa coincidencia. No sabemos el nombre de ninguno de esos hombres y mujeres de las pateras que llegan a nuestras costas buscando otro futuro. Son cifras, números, rostros asustados, caras del dolor y de la tragedia.

Dicen que poner nombre a alguna cosa es poseerla. Poner nombre a un ser humano es también hacerlo nuestro, es, y valga la redundancia, humanizarlo. Singularizarlo. Así que el mexicano Ismael Serrano es mucho más que un emigrante. Es un ser humano cercano muerto. No es un muerto más, anónimo y desconocido.

Tal vez si pudiéramos poner nombre a cada uno de los emigrantes, a cada uno de los que nos cruzamos por la calle, al muchacho que vende CD`s, a la ecuatoriana que nos encontramos en el autobús, al rumano que nos arregla el grifo... no hablaríamos con desprecio de ellos, no pensaríamos que hubiera sido mejor que se quedaran en sus países.

Pero ignoramos su nombre. Ignoramos todo. No sabemos siquiera si un día estuvieron a punto de morir de cansancio en ese desierto de una gran ciudad.

lunes, 25 de junio de 2007

Soldados

Han muerto seis soldados del Ejército Español en el Líbano. Estaban en misión de paz. Nunca he entendido como profesionales de la guerra pueden estar en misión de paz. Pero no es eso lo que quiero comentar. Han muerto seis jóvenes, creo que de 18 a 21 años. Seis muchachos que nunca volverán a ver a sus novias, no volverán a dar un beso a una chica, no comerán los domingos con su madre.

Los líderes políticos han hablado con admiración de ellos. Pero están muertos. pronto serán olvidados con al muerte de otros jóvenes que, como ellos, han ido a un país que no es el suyo a poner paz. Es verdad que algunas de las misiones son encomiables: construcción de hospitales, carreteras, escuelas, reparto de comida y medicinas... pero no es su país y, seguramente, ellos nunca hubieran querido ir allí. Menos, a morir.

Dicen los periódicos que tres de ellos eran colombianos. Los inmigrantes han encontrado en el Ejército una manera de ser "legales" en España. A ellos les ha costado la vida. pero los periódicos dicen algo más: el 10% de los soldados del Ejército español son inmigrantes. Los que van a misiones peligrosas son en un 30% inmigrantes, latinoamericanos. Es decir, que....

Es decir, nada. Creo que está suficientemente claro y que ocurre en casi todos los países del mundo, fundamentalmente Estados Unidos. Los latinos son carne de cañón. Enrolados para huir de la miseria y del paro, se les manda a las guerras, a morir por una patria que no es la suya y bajo una bandera que sólo les acoge para robarles la vida.

Siento la muerte de los seis soldados. Una muerte que ha unido a colombianos y españoles. Quiero pensar que allí eran todos uno. Que nada les diferenciaba, que entre ellos había la amistad que surge del peligro y del miedo.

Malditas guerras, dijo alguien. Malditas guerras y quienes las promueven. Pero quienes las promueven aparecerán de traje oscuro a los pies de las escalerillas del avión que traerá los cuerpos. Todo será muy solemne: bandera encima del catafalco, honores militares. Taconazos. saludos y toques de cornetín. El ritual sangriento para justificar el horror de la guerra. Y veremos las imágenes de mujeres destrozadas por el dolor y el abrazo del político que, apresuradamente, tendrá que irse inmediatamente a otro acto.

Decía Loquillo en una canción: "Mi única patria son tus caderas". Ojalá fuera esa la patria de todos.

viernes, 22 de junio de 2007

Iglesia

Los obispos españoles no quieren que a los niños y jóvenes ciudadanos, a los que mañana dirigirán la sociedad española, se les eduque en los valores cívicos de la tolerancia, el respeto, lo laico... Dicen que lo hacen para defender el derecho a la libertad de enseñanza. Es curioso que entiendan como libertad de enseñanza el recibir sólo y exclusivamente la enseñanza religiosa.

Y más curioso que pongan condiciones a un Estado que paga a sus profesores, que sostiene a sus sacerdotes, que suelta religiosamente -y nunca mejor dicho- cantidades cuantiosas para mantener el tinglado.

La Conferencia Episcopal ha hecho un llamamiento para que la gente se eche a la calle a protestar por la decisión del Gobierno de incluir la asignatura de Ciudadanía en los cursos de educación. Una asignatura que está en, prácticamente, todos los países europeos. Pero sorprende, sobre todo, el cariño que los obispos han cogido a salir a la calle, a manifestarse contra el Gobierno.

En la dictadura no hubo ese afán de la Iglesia por defender las libertades -salvo alguna honrosa excepción-, sino todo lo contrario. La Iglesia colaboró activamente con la represión fascista tras la guerra civil, se puso al lado del vencedor y sirvió de brazo religioso contra quienes luchaban por una España distinta.

No merece la pena hablar de los pecados de la Iglesia, ni de la suntuosidad de sus ceremonias, el despilfarro de sus santerías, ni de los crímenes cometidos en nombre de un Dios marcado por la crueldad, inmisericorde e iracundo. Siguen como hace siglos. Creyendo que la moral les pertenece, convencidos de que sólo en una religión hipócrita y anacrónica se encuentra la verdad y la salvación. Una Iglesia capaz, en sus postulados, de condenar al limbo al niño inocente y no bautizado, capaz de negar el paraíso al hombre enfermo que acaba con su vida. Una Iglesia que ve a la mujer sólo como receptáculo y fábrica de hijos.

Estos señoritos, con sus pulidas sotanas, sus fajines de opereta, sus casullas y aparatage religioso insultante, tan lejanos de la doctrina del Nazareno, llaman a rebato contra el poder laico, contra todo lo que no se adapte a una concepción del mundo basada en la represión y el miedo.

Otra de sus reivindicaciones es que el estado pague a sus profesores de religión, pero reservándose el derecho de elegirlos ellos, de aplicarles sus propios baremos, de despedirlos cuando se les antoje... Ayer decía el portavoz de la Conferencia Episcopal que a los profesores de religión no se les puede aplicar la legislación laboral porque están sujetos al derecho canónico, a los contenidos del acuerdo entre el Vaticano y España, con lo que no se les aplicaría ninguno de los derechos tan duramente ganados por los trabajadores.

Es como si se defendiese que a un trabajador inmigrante no se le aplicara el Estatuto de los Trabajadores porque no son españoles y se les aplicara, por ejemplo a un chino, la legislación china, a un ecuatoriano, la de Ecuador y aun senegalés la de Senegal.

Saldrán a la calle, gritarán, arrastrarán a gente de buena y mala voluntad, y se llenarán la boca de palabrerío defendiendo la libertad de enseñanza. Para ellos, para los obispos, la libertad sólo se defiende si coincide con su idea represora de la enseñanza, en la que el sexo es sucio, la mujer obra del diablo y los hombres peones de un Dios absurdo que juega a los dados con nuestras vidas.


jueves, 21 de junio de 2007

Sí hay quien apoya

Un amigo del blog me advierte que sí hay gente que apoya a los trabajadores de la Naval de Gijón. Y me envía recorte de prensa en el que se dice que el consejero de Justicia en funciones del Principado, Francisco Javier García Valledor, de IU, ha remitido una carta al ministro de Justicia pidiendo que se conceda el indulto en el menor tiempo posible.

También se habla en el recorte de prensa de otros apoyos, como de CC OO, el PCE, la STES intersindical y otros colectivos. Es una satisfacción recogerlo aquí. Pero mi queja venía del espeso silencio que a nivel estatal se ha producido en partidos y sindicatos y en los medios de comunicación. Y si no silencio absoluto, sí se detecta una cierta y preocupante indiferencia.

No es de recibo que los dos sindicalistas permanezcan en prisión por los hechos de los que se les acusa y, sobre todo, que tan escaso interés se demuestre por su situación.

miércoles, 20 de junio de 2007

El Fary

Mi amigo Germán, en su blog Cava Baja, me recuerda -nos recuerda- que hay días tristes, como el de ayer, día en que murió el Fary. Tuve ocasión de saludarle en un acto al que acudí acompañando a alguien. Me saludó como si yo también fuera una persona importante, cariñoso y amable.

Era un acto en el que se había reunido a un grupo numeroso de abuelos para alguna cosa relacionada con la política. El Fary había sido invitado. Los viejecillos empezaron a gritar, a pedirle que cantara algo. El Fary se disculpó, dijo -y era verdad- que no estaba bien de la garganta, pero, ante la insistencia de los abuelos, agarró el micrófono y a capela cantó un par de cantes flamencos que levantaron el entusiasmo de los presentes.

era la primera vez que yo oía cantar flamenco al Fary, confundido como estaba entonces, creía que era un simple cantante de coplas. No soy entendido en flamenco, pero me impresionó su forma de cantar, la potencia de su voz y, sobre todo, la alegría con que interpretó ante aquellos viejecillos que ya tendrían algo que contar al volver a sus casas.

Los amigos me cuentan que el Fary no abandonó nunca sus bares, que acudía periódicamente por El Rastro y que mantenía su fama de hombre cordial y bueno. Hablaron muy bien de él, pero no con esa bondad que se dedica a los muertos, sino con la sencillez con que se dicen las cosas obvias, con la sencillez con que se habla de las cosas normales.

Gracias, Germán, por recordarme que, además de la política hay otras historias cargadas de humanidad e interés.

martes, 19 de junio de 2007

Siguen en la cárcel

Los trabajadores Juan Manuel y Cándido siguen a estas horas en la cárcel. No he visto declaración alguna de los dos grandes sindicatos en los periódicos. A lo mejor, se me ha pasado por alto. Miro en internet. No lo encuentro. Apoyos tibios en todo caso. Los periódicos no dicen gran cosa. Hay un silencio espeso y preocupante en torno a ellos. Son molestos para el sistema.

La desproporción de la pena es tal que tendría que hacer reflexionar al poder judicial, al poder político y al cuarto poder. Tres años porque se rompió una cámara de tráfico en una de las manifestaciones de protesta del naval de Gijón.

Pero, sobre todo, me preocupa ese silencio cómplice de los medios, de los partidos, de los sindicatos. El Parlamento ¿no tiene nada que decir? ¿No hay una pregunta al Gobierno sobre la posibilidad de indulto? ¿No será que, en el fondo, se trata de meter miedo a quienes intenten nuevas protestas? ¿No será una advertencia?

No deberían pasar Cándido y Juan Manuel ni una sola noche más en la cárcel. Pero ahí siguen. Mientras tanto, la gente es feliz porque ha ganado el Madrid. Ríos de Tinta, horas de televisión y radio para hablar y hablar del triunfo. Ni una línea, ni un segundo para pedir la libertad de dos trabajadores que defendían sus puestos de trabajo.

Por cierto, Gabriela, el tango que le iría hoy al mundo sería, creo yo: "Al mundo le falta un tornillo". ¿No?

Una pregunta tonta

Vamos a ver: hagamos una pregunta tonta.

¿Quién paga el gasto de la celebración de la victoria del Real Madrid?

Para hacerlo más fácil vamos a enunciar algunos de estos gastos:
  • Policía Municipal (horas extras en algún caso)
  • Helicópteros sobrevolando el cielo de Madrid.
  • Servicios de urgencia.
  • Barrenderos que tuvieron que recoger 43.700 kilos de basura.
  • Daños en mobiliario urbano, cristales, coches
  • Cierre de calles
  • Sueño de los ciudadanos
  • Ruidos, etcétera.
Respuesta a la pregunta: tú y yo y todos los madrileños, aunque no nos guste el fútbol

¿No hubiera sido más fácil que se celebrara en el propio Bernabeu?