lunes, 25 de junio de 2007

Soldados

Han muerto seis soldados del Ejército Español en el Líbano. Estaban en misión de paz. Nunca he entendido como profesionales de la guerra pueden estar en misión de paz. Pero no es eso lo que quiero comentar. Han muerto seis jóvenes, creo que de 18 a 21 años. Seis muchachos que nunca volverán a ver a sus novias, no volverán a dar un beso a una chica, no comerán los domingos con su madre.

Los líderes políticos han hablado con admiración de ellos. Pero están muertos. pronto serán olvidados con al muerte de otros jóvenes que, como ellos, han ido a un país que no es el suyo a poner paz. Es verdad que algunas de las misiones son encomiables: construcción de hospitales, carreteras, escuelas, reparto de comida y medicinas... pero no es su país y, seguramente, ellos nunca hubieran querido ir allí. Menos, a morir.

Dicen los periódicos que tres de ellos eran colombianos. Los inmigrantes han encontrado en el Ejército una manera de ser "legales" en España. A ellos les ha costado la vida. pero los periódicos dicen algo más: el 10% de los soldados del Ejército español son inmigrantes. Los que van a misiones peligrosas son en un 30% inmigrantes, latinoamericanos. Es decir, que....

Es decir, nada. Creo que está suficientemente claro y que ocurre en casi todos los países del mundo, fundamentalmente Estados Unidos. Los latinos son carne de cañón. Enrolados para huir de la miseria y del paro, se les manda a las guerras, a morir por una patria que no es la suya y bajo una bandera que sólo les acoge para robarles la vida.

Siento la muerte de los seis soldados. Una muerte que ha unido a colombianos y españoles. Quiero pensar que allí eran todos uno. Que nada les diferenciaba, que entre ellos había la amistad que surge del peligro y del miedo.

Malditas guerras, dijo alguien. Malditas guerras y quienes las promueven. Pero quienes las promueven aparecerán de traje oscuro a los pies de las escalerillas del avión que traerá los cuerpos. Todo será muy solemne: bandera encima del catafalco, honores militares. Taconazos. saludos y toques de cornetín. El ritual sangriento para justificar el horror de la guerra. Y veremos las imágenes de mujeres destrozadas por el dolor y el abrazo del político que, apresuradamente, tendrá que irse inmediatamente a otro acto.

Decía Loquillo en una canción: "Mi única patria son tus caderas". Ojalá fuera esa la patria de todos.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

No estamos teniendo suerte querido Rodolfo con los últimos avatares que sacuden la opinión pública. Tal vez sea por que compartimos un pequeño espacio de coincidencia en la forma de vivir la vida. Que triste: sindicalistas en prisión, los obispos en la calle, y ahora el ejercito “profesional” en misiones de paz (¿).

Con la edad de los fallecidos, en mi caso, no me nombraron director de planta, ni cuando me licencie aborde litigios más alla de realizar fotocopias, pero este ejercito profesional manda a los jóvenes a un escenario de guerra. Recomiendo encarecidamente la lectura del último libro de Sánchez Ferlosio sobre las guerras. Me adhiero sin paliativos a la maldición expresada. Descansen en paz nuestros jóvenes.

Margarida dijo...

Vamos a ver...aquí habría que plantearse muchas cuestiones: la primera, la necesidad de mantener un ejército..YA SÉ...!imposible!¡utopía!...pero recuerdo que Suiza no lo tiene y así les va. Y es que mientras los Estados sigan con esta patraña, están oxigenando y amaparando las guerras. Un ejército es para defender y combatir y si lo tienes...alguna vez te tocará!.
Los chavales, una pena. Eran jóvenes, es cierto. Por lo que me entero aquí, algunos inmigrantes. La verdad que desconocía que se estaban alistando como fuente de ingresos o como medio de "legalización" pero si todos han elegido una profesión en la que el lema es "Matar o morir" ¿Que esperamos? ¿Que les disparen pétalos de rosas cuando lleguen a un conflicto armado?. Si me dan pena es porque eran unos niños que lo más seguro no tenían claro su futuro y que fueron convencidos con esas campañas de "viajas gratis" y "sueldazo para toda la vida". Como militares, no lo siento mucho, la verdad...es lo menos que te puede pasar cuando te metes de lleno en la boca del lobo.

alicia dijo...

Es una pena que se evaporen vidas porque al mundo le gusta jugar a las guerras, que absurdas y tristes son las guerras!!! y por extensión los soldados.
Vivimos siempre temiendo un ataque, tenemos miedo a algo y ni sabemos a que, nos armamos, para defendernos de un enemigo que no existe, entrenamos a niños para que maten, queremos defender nuestras fronteras y costas y no sabemos ni de que... vivimos siempre preocupados por nuestra seguridad... que triste!
Siento la muerte de estos soldados y de muchos otros, también de los hombre y mujeres, niños y ancianos que cada día mueren a manos de gente sin alma, simplemente por estar en su tierra, por defender a su familia, por sus ideas y su libertad...

Romano dijo...

Días atrás veía la Película "Iluminados por el fuego" que representa a los soldados (pibes de 18 años) Argentinos que combatieron en Malvinas y que tontería, por no utilizar otro termino, es la guerra. Como siempre, los que mandan están sentados detrás de un escritorio, en el caso de Malvinas: Galtieri,Menendez y demás subnormales,,
Lo bueno para los Latinoamericanos (como yo) es que siendo soldados para EEUU ó para cualquier país de Europa no necesitamos visa...Que el mundo pare que me quiero bajar !!!

ivan (paranoico) dijo...

y Hernaldo Zuñiga dice que "no tengo mas patria que tu corazon"
Y Aute "Si todavia hay alguna bandera que tenga por patria, ninguna nacion".

Increible que los "presidentes" declaren las guerras y anden por la vida como si nada mientras sean otros lo que vayan a pelear y ellos se estrechen las manos, se feliciten y se den abrazos en las victorias, pero como dice peter pan: enseñame tu quien gana cuando se acaba la guerra, si a los muertos los entierran, ganadores perdedores... "

Abrazos.

AROA dijo...

Revienta Beirut
los caminos se llenan de cicatrices eternas
las lágrimas
como gotas de lluvia en el cristal infantil
atraviesan pantallas y planas de diario.
De tus ojos agua infinita corro a beber.
Atravieso infernal la ciudad
esta lámina ardiendo que pisamos.
No te encuentro esperando a los pies del volcán.
Te imagino escapando de las mil y una noches.
No sé cómo corres.
Una nube naranja aletea entre el humo.
Lanzas piedras a la ventana de mi silencio.
Han herido la vida desde toda la muerte
y no hay guerra
que explique tu vacío en mi cama

Jorge Encinas Martínez dijo...

Sí: malditas guerras.