lunes, 11 de junio de 2007

Otro poema

Ahí va un poema:

La Barca de Caronte

Tenemos que quedar alguna tarde.
Hablar de aquellos años, cuando éramos
lo mejor de cualquier generación
que hubiera habido nunca en estas tierras.

Yo sigo igual. Lo mismo. Aunque los hijos
no me dejen vivir con esa vida
de noches locas. Yo no sé qué quieren.
Lo nuestro era otra cosa muy distinta.

Nosotros estábamos luchando
contra la dictadura, contra Franco.
Ya te digo, teníamos conciencia.
Libertad, obreros y estudiantes.

Tenemos que quedar algún día de estos.
Tomar algunas copas. Hablar de todo aquello.
Y la mujer, ya sabes, cada día
le gusta menos que llegue tarde a casa.

Yo ya no escribo apenas. Algún verso perdido.
Me dieron algún premio
de esos que te publican
200 ejemplares. A ver si te doy uno.

García, sí. Ése se vendió pronto.
Publica asiduamente. Y escribe en el Babelia.
Un gilipollas. Apenas ya le veo.
Algunos ahora lo tienen de película.

Te llamo. Te lo juro. Dale un beso
a Concha. ¿Que no sigues con ella?
Ya me dirás qué tal
la nueva. Supongo que más joven.

Cabrón. La vida, qué vas a decirme.
Quedamos cualquier tarde.
Y nada, que me alegro.
Qué tiempos, eh, qué tiempos. Yo te llamo.

7 comentarios:

Margarida dijo...

Eres la hostia!....

Anónimo dijo...

Señor Serrano, a veces el recuerdo no es tan estupendo como nos hace creer la memoria, para conseguir que nos pongamos de su parte. Nos hace pequeños y es un despabilador brutal, de esos que te recuerdan a cada momento que los sueños cumplidos no existen aunque sigamos persiguiéndolos. A pesar de todo esto, su poema es una pasada, como habla de manera pausada a pesar de las pérdidas. Siempre he pensado que al dolor hay que mostrarle siempre nuestro lado más elegante, no dejar que nos vea perder las formas, porque para eso ya está la oscuridad. Hace casi veinte años que escuche hablar por primera vez de usted . Por aquellos días aún iba al colegio, un colegio de fachada verde, y compré por primera vez "El País"(por aquella época sufría una enajanación mental transitoría y leía el ABC,ja,ja,ja), para comprobar si era cierto que escribía tan estupendamente como decían mis compañeros de clase. Ahora que el pasado no importa o si importa lo dejamos plasmado entre las palabras de los poemas que nos va regalando un día cualquiera, compruebo que su manera de mirar permanece intacta, así que imagino que volveré para seguir leyendo sus poemas, para seguir leyendo en general. Por cierto, leí por ahí que pronto publicará, "Al oeste hay apaches", espero que sea así y que tenga la oportunidad de leerlo.

Saludos.

Ana dijo...

Gosto das palavras...
ditas, faladas,
das contadas e cantadas,
das que se escondem nos silêncios e das que nos soltam a raiva.
Em qualquer língua,
mesmo que não compreenda nada.
Gosto das palavras!

Um abraço(também a Margarida). Ana

ivan (paranoico) dijo...

jajajaaj mexicanizando un poco el post de Margarida.. Garfio, eres un chingon... belleza de escrito nos haz regalado.

Abrazos

Anónimo dijo...

Es común encontrar El cielito o El quitapenas en ciudades y pueblos de mi país. Bares de medio pelo. Aunque es dudoso que en ellos se pueda alcanzar el cielo –el de Dante por lo menos no –, lo cierto es que sí es posible poner la vida ahí con desparpajo, contenida y cobijada gracias a la sabiduría popular. Allí es posible dejarse navegar, alcanzar la otra orilla, la orilla del otro, lejos de las aguas de la Estigia.
Sr. Serrano, ¡qué bien le vendría al hablante de La barca de Caronte compartir unas copas en uno de esos lugares! Quizás descubra, además de otras cosas que probablemente le sorprenderían, lo que dijo el poeta Enrique Lihn: “(…) Pero escribí y me muero por mi cuenta, / porque escribí porque escribí estoy vivo.”
¿No será esto más parecido a la felicidad?
Como siempre, gracias por escribir para nosotros.
Gabriela

Anónimo dijo...

Qué grande...

Nuria dijo...

Me gustó mucho