martes, 12 de junio de 2007

El hombre feliz

Leo que han encontrado al hombre feliz en España. Lucina Gil ha hecho un cortometraje sobre este hombre, Luis, tras meses de buscar por Madrid. Parece ser que el hombre feliz baila el chotis -Dios mío-, lleva con la misma mujer 56 años y ha sido cristalero. Son circunstancias que, me parece a mí, por separado nada dicen de la felicidad, pero que juntas puede que tengan algo que ver con ese estado vital. O lo contrario.

A mí me parece bien que declaren hombre feliz a Luis, el jubilado cristalero. El artículo no explica qué criterios se han seguido. Y, en el fondo, cualquier criterio es válido. Todo arranca de un estudio de la Universidad de Wisconsin. Los americanos que tanto esfuerzo dedican a amargar la vida de los habitantes de la tierra, de vez en cuando, se lanzan a buscar científicamente la razón de los sentimientos, del amor o de la felicidad.

Así que han hecho su fórmula y les ha salido cuál era el hombre más feliz de la tierra. Yo, la verdad, no me lo creo. No hay fórmulas para eso. Siempre he pensado que la felicidad es un estado transitorio. Se puede ser muy muy muy feliz durante cinco minutos y, al instante siguiente, el ser más desgraciado de la tierra.

No sé si Luis es un hombre feliz. Por los datos que aporta el artículo, no me parece que sea el paradigma de la felicidad, aunque hay que reconocer que el periodista da pocos detalles. Dice que en los 56 años que lleva con su mujer jamás ha discutido. Lo siento. Eso no es signo de felicidad, sino de tontuna. ¿Cómo no discutir alguna vez para luego reconciliarse? Si es así, Luis ignora la felicidad de la reconciliación, de pedir perdón, de arreglarse de nuevo, de prometer que nunca más volverá a suceder, volverá a haber una nueva discusión.

Pero, sobre todo, es que no creo en la felicidad permanente. Ni en fórmulas de Wisconsin. he conocido gente feliz. conozco gente feliz. Gente que se toma su chatito con los amigos, que discute amargamente por su equipo favorito, que mira con placidez el caminar de una joven que enseña el ombligo, gente que se levanta cada mañana con la idea de que, otra vez, le ha ganado el pulso a la vida.

Pero esa gente, me parece a mi, no encaja en ninguna fórmula.

9 comentarios:

Margarida dijo...

Si la universidad de Winsconsin (Y otras...) invirtiesen su dinero y esfuerzo en cosas más productivas...mejor nos iría...

alicia dijo...

ayyy!!! la felicidad... que cosa tan sencilla y tan complicada.

También conozco muchas personas felicies, que no encajarian en ningun patrón, porque estan en el final de su vida, estan enfermos, viven en la calle, muchas situaciones que seguro que nuestros queridisisisisisimos americanos jamas habrian barajado como punto de felicidad.
Un abrazo.

Gemma dijo...

No sé si es cierto o no, pero no voy a juzgarlo, ya que considero que la felicidad o la desgracia dependen enteramente de la actitud de la mente.
No creo que esté la felicidad en estar muchos años al lado de otra persona, ya que eso es algo físico, simplemente, y por desgracia es algo a lo que los seres humanos no consideramos felicidad en estos tiempos tan de "aparentar".

Abril dijo...

La felicidad reside en las pequeñas cosas, en la complicidad de una mirada, en la risa de mi sobrina, en el calido abrazo de mi madre, en los sabios consejos de mi padre; no necesito grandes demostraciones para ponerme la carne del alma de gallina como diria aquel.
Gracias nuevamente Rodolfo, siempre es un placer.

txilibrin dijo...

Pues yo me considero feliz... ¡¡¡Pero estarlo siempre, es imposible!!!

Paula dijo...

Desconozco la fórmula usada en Wisconsin para todo esto, pero creame q gracias a la vida q estudiaron a don Luis..y no a la srta Paula q vive en Santiago de Chile, porq quien sabe q resultados serian!!

SOY FELIZ!!!!

carmen dijo...

q aburrido no discurtir nunca...eso no me suena en lo absoluto a felicidad, mas bien a frustracion.

Gabriela dijo...

Estimado Sr. Serrano, concuerdo totalmente con usted con respecto a la visión acerca de la felicidad y de quiénes son los que se dedican a amargar la vida a los habitantes de nuestro planeta. Sin embargo le ruego, por favor, no utilice "los americanos" como sinónimo de estadounidenses. Somos muchos millones de americanos que también hemos sido y somos testigos o víctimas de su estupidez, prepotencia y brutalidad. Que nos metan a todos en el mismo saco es doloroso. Desgraciadamente, somos habitantes del mismo continente, pero ellos no son América ni nosotros estadounidenses… ¡Y a mucha honra para nosotros!
Afectuosamente,
Gabriela

Dreide dijo...

Señor Rodolfo el discurso análisis que hace usted de "El hombre feliz" queda totálmente anulado partiendo de que hace usted un análisis de algo a traves de la interpretación de otro en su artículo. No ha visto usted "El Hombre Feliz", queda complétamente claro en su redacción.
Para empezar "El Hombre Feliz" es una obra audiovisual a caballo entre el documental y la ficción interesante tanto en forma como en contenido. Original en el uso del medio audiovisual para contarnos un hecho supuesto o verídico que nos hace cuestionarnos cosas. Ninguna intención tiene la direcctora de ostentar el título de haber encontrado al "hombre feliz" solo nos muestra una historia, con mucho humor por cierto, que nos hace preguntarnos que es la felicidad y/o qué nos dicen que es la felicidad.
La que mas acertada estuvo en los comentarios al post fue Gemma que habla de la felicidad como una actitud de la mente. En el corto flota esa idea, no es mas feliz quien mas tiene o mas es sino el que está contento y valora lo que tiene.
Un saludo y le recomiendo "El hombre feliz".