lunes, 2 de abril de 2007

Palomeras Bajas

Viví años en Vallecas, en Palomeras Bajas, primero. Luego, en Sierra Carbonera, en Nueva Numancia. Allí nacieron mis hijos y allí he pasado los mejores momentos de mi vida. No viví, sin embargo, los años del nacimiento del barrio. Cuando yo vivía allí, la situación empezaba a cambiar gracias a la lucha de los propios vecinos.

Es difícil hacerse una idea de lo que era aquello. El señor Alfonso, un cordobés de Pozo Blanco, emigrado al barrio, me contaba los orígenes de Palomeras. Me contaba cómo hacían las chabolas por la noche y cómo tenían que tenerlas terminadas a la mañana siguiente para que la policía no las tirara. Algunas sí las tiraban.

Un vecino suyo se fue a trabajar (trabajaba de noche) y cuando volvió al día siguiente no encontró su casa. Habían levantado otras nuevas y se perdió entre el barro y los desmontes.

En Palomeras había mucho barro. Yo recuerdo que, de jóvenes, nos poníamos bolsas de plástico en los zapatos para no mancharnos y poder ir a los bailes del centro. Yo era de pocos bailes, pero me gustaba ir con mis amigos, en panda. Íbamos al cine, a tomar unas cañas. Fueron años maravillosos.

Conocí gente entregada, gente que había vivido el comunismo como si fuera una religión. Eran santos laicos, con años de cárcel a la espalda y que, todavía, seguían reuniéndose, repartiendo panfletos. Algún día contaré estas historias. Merece la pena que no se olviden. Como la historia de aquel comunista, viejo borrachín, al que detenían los días previos al Primero de Mayo. Le daban unas palizas tremendas. Cuando le soltaban, llegaba el hombre baldado. Llamaba a su perro, al que había puesto de nombre Franco y le gritaba: “Cabrón, Franco, ven aquí, que te voy a moler a palos. Franco, hijo puta”. El pobre perro no aparecía hasta que se le pasaba la rabia al amo. Y aquel hombre desahogaba en aquellos insultos todo su dolor y toda su frustración.

3 comentarios:

VICTOR ALFARO dijo...

Ja,ja,ja,ja! buenísimo lo del perro Franco!
Mi madre también vivió en Vallekas de pequeñita. Se fueron de un pueblecito de Guadalajara para intentar vivir mejor en los madriles. Lo consiguieron, afortunadamente.
Sigue habiendo muy buena gente por allí.

Paula dijo...

Pues entonces para seguir la tradición, a mi próxima mascota la llamaré PINOCHET...

"ven aca Pinochet hijo de puta, espera a q te encuentre!!!"

(debo suponer q ahora para encontrar a ese perro me tendré q ir al infierno yo tb, q mas dá, cualquier cosa q sea necesaria para encontrarme cara a cara con el perro)

besos y sonrisas

Sibila dijo...

Esas son las historias que, como bien dice, debería contar. Creo que la memoria sobre las pequeñas cosas (el nacimiento de un barrio, sus vecinos...) debería quedar escrita en algún lugar para no olvidar de donde surge todo.
Puede que el interés que tengo yo por esos temas no salga más allá de mi deformación profesional como futura historiadora.

En fin, algo así como lo que usted hizo recogiendo testimonios en 'toda España era...'

un beso