martes, 25 de marzo de 2008

Huesos y fosas

Resulta ahora que los huesos encontrados en una fosa común en Alcalá de Henares corresponden, casi con seguridad, a muertos republicanos. La fosa ha a aparecido en lo que fue un campo de concentración para encerrar a los rojos. Cuando aparecieron los restos, determinada prensa se apresuró a señalar que era otro Paracuellos. Que los restos eran de nacionales fusilados por los rojos. Parece que no.

En su momento escribí que me daba igual de quienes fueran los huesos encontrados en esa fosa. Que lo importante es que eran seres humanos que habían perdido la vida a manos de la sinrazón. Lo sostengo. decía entonces que los mismos que habían atacado a la Ley de Memoria Histórica y habían exigido que no se exhumaran los restos de los rojos fusilados en la guerra civil, pedían, ante la posibilidad de que fueran del bando de los vencedores, que se le enterraran dignamente. Dignidad que negaron siempre a los vencidos.

Esos mismos medios que airearon un crimen supuestamente republicano, han guardado ahora silencio. Ya no exigen un entierro digno. Ya no ironizan con la Ley de la Memoria Histórica. Al menos, no he visto en sus páginas ni una sola línea aclarando que los restos son de gente asesinada por los nacionales. Posiblemente el tema no les interesa. Si son rojos deben quedar en el olvido, como han estado durante tantos años, como han estado siempre.

Digo lo mismo que dije: Me da igual a qué bando pertenecían. Eran hombres y mujeres que pagaron con la muerte por sus ideas. Eran seres humanos que merecen el respeto de una tumba donde sus familiares puedan llorarlos, llevarles flores, recordarlos.

Hace unos días, una amiga de este blog me enviaba un documento estremecedor: el expediente de su abuelo fusilado tras la guerra. Su delito: haber permanecido fiel a la República. No voy a extenderme en las dolorosas páginas, en la crueldad que asoma en el expediente, en la falta de piedad de los vencedores. Sólo diré que, entre la documentación, hay declaraciones de gentes, incluso de Falange, señalando que no se le conocían hechos delictivos.

En otras declaraciones se puede apreciar el odio visceral, la acusación sin pruebas de haber participado en asesinatos. Bastaba la palabra de un enemigo personal, de un resentido por cualquier pequeña injuria, para condenarlo a muerte. Y fue condenado a muerte. Se rechazó cualquier medida de gracia. Hoy esta amiga, sus familia, ha tenido el doloroso consuelo de revivir el calvario de su abuelo. No hay que olvidarlo. Hay que recordarlo como una prueba de la infamia, del cainismo. Hay que recordarlo para que nunca más se caven fosas donde echar los cuerpos de seres humanos. Sean del bando que sean.

32 comentarios:

Alejandro dijo...

Que pena de país, el que más guerras civiles ha tenido, y no por nobles ideales o quimeras, la mayor parte de estas barbaridades eran por resentimientos entre familiares o vecinos, envidias o problemas de lindes. Ojalá nuestra memoria genética no archive este pasado de sangre y gritos iracundos y podamos construir un futuro próspero, para ello es esencial rehabilitar la memoria de los olvidados, que a pesar de estar enterrados en cunetas nunca perdieron la dignidad, quienes los asesinaron si que la perdieron todos y cada uno de los largos años que vivieron.
Un abrazo y le sigo leyendo.

martona dijo...

RODOLFO
Que puedo decir, en mi casa la maldita guerra arrebato dos hijos a mi abuela, dos hermanos de mi madre,dos tios, que no me dieron la oportunidad de conocer. Aun hoy desconocemos donde estan sus restos, por supuesto eran republicanos, rojos. Pero esto no ha creado odio en mi familia, solo la pena de no saber en que lugar de España se encuentran, en que fosa comun estaran, pero el tiempo curo las heridas y en nuestro corazon no hay lugar para el odio, solo creo en la paz, en la concilacion y en las palabras, a pesar de todo...
Petonicos .

Rodolfo Serrano dijo...

Amigo Alejandro: descubro tu blog y tu poesía. Todo un descubrimiento. He querido dejarte un mensaje, pero me resulta muy complicado.Así que te lo dejo aquí.
Y ya de paso, decir a Martona que me ha emocionado tu historia, la de tus tíos. Gracias por compartirla.

Maria dijo...

La historia se repite, desafortunadamente por mucho que guardemos su recuerdo. El recuerdo de la Inquisición no parece haber hecho mella ni en las mentes de los que vivieron la guerra civil ni en las de los que estamos viviendo hoy en día la guerra con el mundo del Islam. Dicen que el hombre es el único animal que tropieza siempre con la misma piedra, tanto que seguimos dividiéndonos en buenos y malos como los seres más primitivos, ahora con intereses añadidos. La realidad a veces es muy dura de aceptar. Hay mucho que leer en este blog tan interesante, ya lo he marcado para volver reglarmente.

Felipe dijo...

Al final las informaciones que apuntaban a la posibilidad de que los restos fueran de ANDREU NIN dirigente del POUM no van a ir mal encaminadas.
Espero que se les pueda dar un lugar digno donde llevarles flores.
El abuelo de mi mujer tambi�n desapareci� en la batalla del Ebro, en el bando republicano, nunca supieron nada de �l.
Un saludo

CARMEN dijo...

Con lágrimas en los ojos, vuelvo a darte las gracias.
Sólo pido recuperar la dignidad para todos los que lucharon por la democracia en España. Los exiliados, los que sufrieron carcel, torturas y por los que tan cruelmente fueron fusilados.
Como mi abuelo hay muchos en este país. Mi homenaje de cariño y respeto para todos ellos.
Mil gracias y un abrazo bien fuerte.

Regina dijo...

Tantas muertes por defender unas ideas, por pensar diferente.
Ojalá nuestros errores del pasado nos sirvan para labrar un futuro mejor para nuestro hijos donde estos sucesos sólo formen parte de la historia antigua.

Estoy de acuerdo contigo Rodolfo, dá igual el bando. Todos eran personas.

Un saludo.

Regina

Alejandro dijo...

Gracias por tu comentario, sé que es difícil dejar algo escrito en mi blog, pone muchas trabas, lo siento. Para solucionar eso tengo mi mail alexlem83@hotmail.com será un honor si algún día todo un poeta quiere puntualizar algo de lo que escribo.
Le enlazo en mi blog para que sea más fácil leerle tanto a mi como a quienes me visitan.
Un abrazo y muchas gracias.

yo mismo dijo...

se estremece uno al leer estas cosas y al pensar en que hay medios de comunicación tan insensibles con los más lejanos en sus ideales... no lo sé. no lo entiendo. sólo pienso en esas personas que un día cualquiera cayeron de rodillas fusilados mientras echaban de menos a sus familias, a sus esposas o esposos, a sus hijos... y que no merecen el respeto de algunos. ¿ves? no lo entiendo. ayer había optimismo, hoy es día de recuerdo.

como bien dices, no podemos olvidar. un abrazo.

Anónimo dijo...

Qué alivio encontrar gente como vosotros. Que no olvidais, que no os rendís. Espero que encuentres algo de paz Carmen. Mi abuelo "sólo" fué encarcelado pq dicen alguien le oyó contar un chiste de Franco.Nunca se supo quién lo denunció pero sería algún vecino suponemos. Ojalá hubiera podido oír cómo fué la guerra de su boca. Aunque seguramente estaría callado, con ese silencio que se nos impuso en el bando vencido.

lunazul dijo...

Así es, Rodolfo. "Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla". Desde que escuché esa frase jamás la he olvidado; como no olvido la letra de "al bando vencido", o "dulce memoria".

El único delito que cometieron mis abuelos fue pensar en libertad y no creer en unos ideales que trataron de imponerles. Vivieron con humildad, honradamente, estaban en contra de la guerra, no entendían el enfrentamiento, y menos entre vecinos de un mismo pueblo. Su delator fue el señorito de las tierras en las que trabajaban. Les prometió un salvoconducto por ser su capataz, pero resultó ser una trampa: en una plaza de Baena esperaba la guardia civil a mi abuelo y a otros como él para detenerles. Menos mal que confió en su instinto y decidió no pasar por allí y esconderse. En la habitación más profunda de la casa escuchaban muy bajito "la Pirenaica" para saber qué pasaba con los suyos, con temor hasta de que sus propias hijas se enteraran y con cualquier comentario inocente pudieran delatarles ante sus vecinos.
Mi abuelo escapó de la trampa, pero otros miembros de mi familia cayeron: mi bisabuelo, un hermano de mi abuela, varios primos. Mi bisabuela murió también, de pena y hambre, pura miseria. Les quemaron la casa donde vivían, y el dinero republicano que con tanto esfuerzo guardaron ya sólo era papel mojado.

Pagaron caro mantener sus ideales,tratar de cambiarnos la vida a sus descendientes, pero os aseguro que no se arrepintieron nunca. Y mi abuelo nunca cogió un arma, no mató a nadie en toda su vida, ni siquiera por defenderse. Simplemente se negó a la imposición.

Much@s de nosotr@s tenemos una historia familiar parecida. Lamento muchísimo que haya gente que no respete su memoria ni la personas como ell@s, aun muertos.

difistinto dijo...

Dificil la falta de hechos en nuestra memoria historica, en esta epoca de informacion "sin mesura"....

Yo no se nada de mi abuelo paterno, se que en la guerra se fue a Madrid.
No se en que lugar, nadie lo dice, nadie lo pregunta....

No supimos encontrarlo.¿ Demasiados recuerdos?¿demasiada ignorancia ante lo que que es parte de nuestra genetica?

No lo se, me apena que ciertos temas sean tabus tan extremos y escondidos en nuestra memoria genetica que algun dia, quizas hoy, mientras crezcan los que estamos presentes no recordemos a los que se ausentaron siempre.

Besos,

Mon

Rodolfo Serrano dijo...

Me emocina ver cuántas historias se esconden detrás de cada uno de vosotros. Es asombroso cómo ha llegado hasta los hijos, hasta los nietos, la historia de aquella guerra. Aunque no suelo entrar en estos debates y dejo libertad a todos los comentarios, en esta ocasión me he sentido obligado a escribir estas líneas de reconocimiento y agradecimiento a vuestros recuerdos. Con historias como las que contais, con gente como vosotros, es difícil que se repita aquel horror. Muchas gracias a todos.

Arcángel Mirón dijo...

Cada vez que alguien pide olvido, tiemblo.
Ayer se cumplió un nuevo aniversario del último golpe militar argentino, y hay gente que pide olvido. Gente que usa y maneja medios de comunicación, y pide olvido.

Yo tiemblo.

Franziska dijo...

Pasaba simplemente a darte las gracias por tu visita. Me he encontrado con una gratísima sorpresa al leer los datos de tu perfil.

Vivo en Alcalá de Henares. La noticia se sostuvo durante días especialmente con las especulaciones sobre las matanzas de los rojos. Es triste ver cómo se manipula a la gente y como nos dejamos engañar. Convertidos en "malos" y "buenos". De ello hay quien consigue enormes rentabilidades. Azuzar a unos pobres contra los otros. ¿Porque ¿quién cayó en mayor número? Los de siempre: los más pobres de ambos bandos.

En fin el tema es inmenso. Parecería lógico que la tercera o cuarta generación estuviera dispuesta a reconocer los terribles errores y a quitarse esa basura de encima. Pues, no. Aquí estamos todavía contando el cuento de lo malo que era Fulano. Todavía hay quien -si es rojo- aún rechaza un clavel.

Salgo y pondré tu link en mi blog.

Un saludo muy afectuoso.

Nataly Cancino dijo...

Comparto lo dicho.

Pero, aunque hay muy buenas voluntades, las historias se repiten. Sólo basta mirar hacia Oriente para ver la humanidad de millones correr por las calles... Y eso está pasando ahora y nadie está conforme y nadie le cree a los gringos (ya ni los gringos les creen a los gringos) pero nadie hace algo para detener esa masacre.

Gracias por el espacio.

Margarita dijo...

Como bien dices si aquellos hijos y nietos de las víctimas de los horrores de allá y de aquí no dejamos que se olvide, entonces evitaremos que se repitan.
Un abrazo

ilsa dijo...

Me ha sorprendido uno de los comentarios en el que dice que de haber podido escuchar la historia directamente de su abuelo... seguro que hubiera habido silencio. Y eso es lo único que mi abuelo nos contó de los años de represión y cárcel que sufrió por estar en el bando "equivocado"; sólo silencio. Nunca le escuché hablar sobre aquellos terribles años, jamás; ni siquiera un reproche por todo el daño que le hicieron. Creo que sentía que sacar el dolor en voz alta sería más doloroso aún para él.

La única vez que a la familia le dijo algo sobre todo aquello, fue cuando nos dijo que nunca iba a firmar aquellos papeles, se refería a los papeles que había de presentar para ser indemnizado por aquellos 7 injustos años de cárcel. No quiso aquel dinero, y eso es una cosa que me aún crea un nudo en la garganta cada vez que lo cuento.

Luego uno escucha decir a Rajoy, de manera textual, que Zapatero ha perdido el tiempo en cosas que no interesan a nadie, como la ley de la memoria histórica. Qué se puede decir.

Azul dijo...

La historia no debe olvidarse, porque no es una historia, sino la nuestra...

Es complicado que cicatrice nada cuando se hiere de la forma que se hace,la memoria, ya de por sí pisoteada durante los años de dictadura...

Y aun así no he oido a nadie hablar de venganza, sino simplemente de justicia, de dignidad, de limpiar los nombres de los que fueron matados sin motivos, sólo, con excusas...

Mi abuelo no murió, pero si mataron en el demasiadas cosas... no quiero olvidarlo, quiero que no vuelva a ocurrir...

Un abrazo

Laura dijo...

Me uno a los que la historia que muchos quieren ocultar hizo daños irreparables. Sí señor, da gusto que aunque algunos seamos de generaciones nacidas ya en tiempos de democracia sepamos lo que pasó y nos emocionemos con ello cuando nos lo cuentan o contaron nuestros abuelos. Y sí, también tenemos que conseguir que aquellos que lo desconocen lo sepan y lo reconozcan como parte de una memoria que no es agradable de contar, pero que, si se contara más a menudo, hoy no tendría que ser debatida en el Congreso.
No sé si es el lugar más adecuado, pero os recomiendo a los que no hayais tenido la oportunidad de llerlo, el libro de Almudena Grandes, "El corazón helado".
Por la memoria, para que no se pierdan en el olvido, para no repetir los errores del pasado, como dice Regina. ¿Y por que no? Para que se reconozca que en el 36, España hubo un golpe de estado con todas las letras.

maria jose dijo...

Rodofo:
Ya le he dado muchas veces las gracias por este blog, por los temas que trata siempre con tanta seriedad,con tanto respeto.Siempre me hace mucho bien leerle,pero hoy al leer su pot,me siento especialmente cerca de usted y de tantos amigos que han sufrido una historia parecida a la de mi familia,especialmente de CARMEN.

A mí no me da igual de quien sean los huesos ni las fosas.No me da igual porque las muertes no fueron iguales.Por eso ha llegado hasta los hijos y hasta los nietos ese sufrimiento devastador.

Yo no quiero olvidar, pero no hay rencor en mi corazón,sólo desoos de Justicia, porque sin Justicia no puede haber PAZ.

Un abrazo enorme a todos.

Alicia dijo...

Que de historias parecidas a la mía, es bonito encontrar esto aqui.
Gracias Rodolfo por hacernos saber tantas cosas y por haber creado este blog... te lo agradezco infinito. Un beso

CARMEN dijo...

Como tú Maria Jose, yo tampoco quiero olvidar. No se puede olvidar que a tu padre le mataron al suyo cuando tenía 12 años, que tuvo que trabajar para dar de comer a sus tres hermanos pequeños y a su pobre madre que estaba destrozada. No puedo ni quiero olvidar que se pasó su corta vida trabajando porque algunos decidieron matar a su padre por marxista.
Tampoco guardo rencor, mis padres no me lo enseñaron, lo que si me enseñaron es a no olvidar, para no cometer nunca más los mismos errores.
Sólo pido un poco de justicia y el reconocimiento de tantas personas que sufrieron y murieron por todos nosotros.
Besos.

lunazul dijo...

No hay de qué por las historias, Rodolfo. Me emociono mucho al recordarlo, al hablar sobre ello. Pero en mi memoria viven ellos, y no escondo el orgullo que siento porque fueron unos valientes.

Lo cierto es que me he visto reflejada en varios comentarios que aducen sólo hallar silencios de sus abuelos y padres sobre aquella época. La única abuela que me queda vive lejos de mí, pero nunca he perdido oportunidad en tratar de que me hable sobre aquello. Y casi siempre obtengo un "por favor, de eso no" por respuesta. Porque quiere hablar, pero al final no puede. Hay mucho dolor en su mirada, y la entiendo: fue ella la que perdió a su seres queridos más cercanos, la que padeció el horror durante cuarenta largos años. Mi abuelo tampoco hablaba mucho sobre ello, éramos aún muy niños cuando nos dejó como para enfrentarnos con esa crudeza. Pero la historia pasó de padres a hijos, y así seguirá siendo..

Un abrazo enorme, y gracias :)

Cecilia Alameda dijo...

A ver cuando se atreven las autoridades competentes a poner en marcha esa Ley de memoria histórica sobre la que tanto discrepan y discuten en el Congreso. A los muertos por la causa franquista ya los compensaron en los cuarenta años de dictadura: su nombre se plasmó en lápidas y monumentos, sus familiares fueron resarcidos con pensiones y estancos, algunos fueron beatificados... pero a los muertos republicanos no se les podía ni mencionar. A sus hijos ya, en muchos casos, no se les puede compensar por el olvido y la denigración, pero sus nietos quieren que a los abuelos se les reponga su buen nombre, se les recuerde en alguna placa, se les pueda llorar porque murieron sin necesidad, sin justicia y sin motivo.
Sigamos, por ello, recordándolos con nuestras voces y nuestros foros.
Este es un buen lugar para pedir justicia y memoria para ellos
Besos, amigo

el Mèlich dijo...

Hola Rodolfo.
Soy dos quintas mayor que tú. Hace tiempo que queria entrar en tu blog. Me parece que un dia visitaste el mío por via de alguna amiga tuya. No recuerdo.
Soy poeta catalán y, claro, a veces me sabe mal insertar mis escritos porque hay gente que no los entiende.
Soy hijo de excombatiente "rojo" que ya descansa en la paz de los olvidados. Él lo queria así. Enregó a su país lo mejor de su juventud, para unos ideales que ni le iban ni le venían. Se salvó del "barco" por unos avales del alcalde del pueblo. Pasó seis meses en el Seminario de Burgo de Osma. Allí, muy pocos se acuerdan que aquello fué uno de los campos de concentración más crueles de la postguerra (si la palabra más puede significar algo)
A mí, siempre que algún joven me pregunta suelo responder con sonetos como ese...recuerdos de mis tiempos de catalanito oprimido.

A ver què te parece:

Cuando...

Temps d’Una, Grande i libre….( J.M. Serrat)

Cuando leer era cantar las tablas
Cuando a pajas te ponías ciego,
Cuando me digas “¿de que tiempos hablas?”
Cuando mataba moscas Samaniego.

Cuando sólo se besaba al cura
Cuando escribir era “diez mil veces…”
Cuando Sarita era mi mano impura.
Cuando soñábamos los panes y los peces.

Cuando contábamos “caídos” por “presentes”!!
Cuando ejecutar era un acto de justicia.
Cuando matábamos judíos a millares

Cuando hablábamos vernáculo entre dientes
Cuando el mundo era toda una delicia
Cuando la Carmen estrenaba unos collares.


P.E. Perdona mi castellano, por falta de práctica.

Dorian Grey dijo...

Noticia sobre memoria histórica:
http://www.elpais.com/
articulo/espana/Cataluna/
amplia/Ley/Memoria/
dignificar/fosas/comunes/
franquismo/elpepunac/
20080326elpepinac_12/Tes
Salud

ALBERTO LÓPEZ dijo...

A mi abuelo lo llevaban en la fila de detenidos en Zafra, camino de la carretera de los Santos de Maimona(donde fueron fusilados cientos de personas), por que alguien dijo haberlo visto en una mesa electoral en las últimas elecciones anteriores al golpe de estado.
Mi bisabuelo finalmente pudo mediar y convencer a uno de los que portaban un fusil, vecino de la calle de toda la vida, para que lo soltasen ya que de sobra sabía que mi abuelo no tenía ningún tipo de ideología ni era afiliado a ningún partido o sindicato. Otros no tuvieron la misma suerte que mi abuelo.

Nacho G.Hontoria dijo...

Hola Rodolfo:
Por desgracia a mi me ha tocado vivir en la tumba del franquismo, al lado del Valle de los Caídos. Aquí, cada 20N se olvidan de las fosas comunes, los muertos de un lado o de otro y se dedican a rendir honores a Franco. Si por mi fuera pondría un artefacto en la base de la cruz y la derrumbaba, pero como esto no es posible y los radicalismos no son buenos, tocará conformarse con que, al menos, cambien el significado político del Valle para así rendir homenaje realmente a todos los caídos.

METIS dijo...

felizmente(?) no conozco ningun caso en mi familia que pueda corresponderse a la de esta amiga, pero no me cuesta imaginar lo que debe de pasar la familia ante tal prueba de injusticia e inhumidad. rojos, monarquicos, democratas.. acaso vale tanto el poder de una nacion para que nos olvidemos que somos hijos de una misma tierra? espero no tener que vivir nunca un episodio igual. Ya seriamos como perros luchando por el dominio de un hueso roido.

saludos

BrujaRoja dijo...

Es tan triste todo. Y tan injusto.
Si no fuera por la tristeza nos ahogaríamos de la ira que provoca ver tantas cosas.
Acabo de descubrir tu blog, y me alegro un montón. Además de ser el padre de Ismael (es un lujo, a mí me pasa algo parecido con mi hija, eso de pasar de que ella sea la hija de, a ser yo la madre de) supe de ti a través de Adolfo Sedano, en la novela de Leguina, que tuve el placer de presentar durante la Semana Negra de Gijón.
Te leeré, porque he descubierto que es un auténtico placer...

Anónimo dijo...

Podrían ser, a simple vista, sólo huesos,
desvencijados huesos
enterrados al borde del camino.
Abandonados huesos, no acariciados huesos
de un dolor no amortajado.

Pero no son, a simple vista, sólo huesos,
desvencijados huesos.
En el calcio del hueso hay una historia:
desesperada historia, desmadejada historia
de terror premeditado.

Y habrá que contar,
desenterrar, emparejar,
sacar el hueso al aire puro de vivir.
Pendiente abrazo,
despedida, beso, flor,
en el lugar preciso
de la cicatriz...